Varios estudios revelan que las trisomías 13 y 18 no implican abortar

Diferentes estudios están demostrando que el diagnóstico de “incompatibilidad con la vida”, y el consiguiente aborto, que los médicos ofrecen a los padres de enfermos de trisomía 13 y trisomía 18 es incorrecto.

De hechos, dos investigaciones acaban de indicar que estas dos enfermedades raras, si bien son graves y a menudo mortales, no son tan letales como los médicos han estado diciendo a los padres. Asimismo, informan que los niños con las mayores tasas de supervivencia son aquellos que han tenido un tratamiento agresivo a la hora de afrontar la enfermedad.

Las dos enfermedades conllevan la copia adicional de los cromosomas 13 y 18 y, por lo general, interrumpen el patrón normal del desarrollo del niño, causando problemas que amenazan la vida, incluyendo defectos en los órganos internos u otros problemas del desarrollo.

La esperanza de vida no es muy grande en ninguna de las enfermedades. En los casos de trisomía 13, la esperanza de vida es de una semana, mientras que los niños con trisomía 18 tienen una esperanza de vida inferior a un año.

Dos estudios demuestran que hay esperanza

Por otro lado, un informe canadiense publicado el pasado martes en el Journal of the American Medical Association descubrió que, mientras que sólo el 20% de los niños estudiados vivió al menos un año, un 7% vivía al menos 10 años de vida. Esto sugiere que las condiciones de la enfermedad no son tan fatales como se pensaba. Aproximadamente el 70’7% de los bebés que fueron sometidos a cirugía en el estudio vivieron durante un año después de las operaciones.

Otra investigación fue publicada en American Journal of Medical Genetics, en la que se reveló que la tasa de supervivencia de hasta cinco años para los niños que padecen estas enfermedades está entre el 10 y el 12%.

Los médicos suelen animar a los padres a realizar un aborto tras diagnosticar al bebé con trisomía 13 o 18. Se resisten a intentar ayudar al niño y toman medidas sobre el cuidado del bebé sin el consentimiento de los padres. Se ha llegado incluso a sugerir que sería aceptable no alimentar el niño para no prolongar su sufrimiento.

Un especialista en ética médica del Mercy Hospital en Kansas, Missouri ha escrito una columna de opinión, en la que dice que es “éticamente justificable” ofrecer el tratamiento agresivo a unos niños y negárselo a otros, dejándolos morir. También afirma que son los padres quienes deben tomar esta decisión basándose en sus valores ante la tesitura de cometer un aborto.

El doctor John Lantos, en unas declaraciones recogidas por LifeSiteNews, ha asegurado que “a los médicos se les enseñaba que las dos enfermedades eran siempre letales”, pero que los padres de estos niños y la ayuda de los medios de comunicación, están reeducando este tema mediante grupos de apoyo y estudios.

Lantos destaca que las imágenes continuas de niños supervivientes pueden dar falsas esperanzas pero que los padres tienen que tener fe y compartir sus historias para que los médicos puedan comparar y presentar sus informes para “desafiar a la literatura médica que está imperando en el momento”.

Un senador lucha contra este estigma

Antes incluso de que salieran a la luz estos estudios, había numerosos casos de padres quese negaron a seguir el consejo de abortar y que perseveraron en su lucha contra estas enfermedades. Estaban dispuestos a dar vida a sus bebés y, en la mayoría de los casos, tuvieron resultados felices.

Muchos niños han sobrevivido y, otros, pese a haber fallecido, han sido considerados como un regalo por sus familias. El ex senador de Pensilvania Rick Santorum y su mujer, Karen, se han convertido en la voz pública estadounidense al contar su experiencia con el tratamiento de esta enfermedad al tener un hijo con trisomía 18.

Su hija Bella tiene ahora ocho años, después de recibir el diagnosis de trisomía y el consejo sobre el aborto. Los Santorum son conocidos en EEUU por defender la familia y se negaron a abortar.

Los padres afirman que Bella es una gran chica y que tiene una vida feliz. “Ella trae más alegría que penas”, dice Rick en unas declaraciones a LifeSiteNews, “tiene una alegría constante que es una bendición”.

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