Paraguay: Con Mainumby buscan justificar despenalización del aborto

Tal como lo habían hecho hace más de un año, organizaciones feministas y abortistas pretendieron utilizar el Caso de Mainumby -la niña paraguaya de 11 años que dio a luz una beba tras quedar embarazada por la violación de su padrastro- con la intención de presionar al gobierno para que en Paraguay se despenalice el aborto.

En el programa “La Caja Negra” de Unicanal se informó que el caso volvió al tapete hace un par de semanas cuando la abogada Elizabeth Torales, quien en su momento representó a la madre de Mainumby, relató los supuestos momentos difíciles que pasa la niña que hoy es madre de la beba Milagros, ante la ausencia del Estado y de las organizaciones sociales cuyos esfuerzos se centraron en que la víctima de abuso sexual no aborte.

Esto movilizó nuevamente a las instituciones estatales que tienen a su cargo el caso y también a las organizaciones provida que salieron al paso de lo declarado por Torales, quien ya no representa a la familia de Mainumby. Las acusaciones falsas volvieron a trascender las fronteras con el único objetivo de ejercer una presión internacional, tal como ya lo habían hecho en 2015 el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) y Amnistía Internacional, para promover el aborto en Paraguay, donde esta práctica sólo está despenalizada en casos en que se procure “indirectamente”, con el propósito “de salvar la vida de la mujer puesta en peligro por el embarazo o por el parto”.

Según los antecedentes del caso, en mayo de 2015, el Cladem solicitó ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos perteneciente a la OEA, una medida cautelar para que se obligara a la niña a practicar un aborto bajo la causal de riesgo de vida, aduciendo que esto era solicitado por la madre en ejercicio de la patria potestad. La Corte Interamericana apoyó el pedido de Cladem.

Sin embargo, representantes de la organización Grupo Internacional de Derechos Humanos; y de la Red Interamericana de Derechos Humanos, denunciaron que la citada organización feminista engañó a la madre al hacerla firmar un texto en español pidiendo el aborto, cuando la mujer “no hablaba español, sino guaraní”.

La madre de Mainumby, negó que haya dado su consentimiento para abortar a su nieta y alegó que le hicieron firmar con la advertencia de que si no lo hacía podía morir su hija. Además lo hizo cuando estaba en una situación de emergencia puesto que la apresaron acusada de complicidad con el padrastro. En definitiva, ella negó haber pedido el aborto, con lo cual quedó en evidencia que se trataba de una estrategia de estos organismos abortistas para fomentar su ideología y obtener la legalización del aborto. Ellos le habían redactado un documento que ella ni había leído ni entendido y se aprovecharon de la mujer.

Lo grave del caso es que formularon una denuncia contra el Estado paraguayo sin ninguna prueba y sin darle la oportunidad de la defensa, ya que nunca estuvo en peligro la vida de la niña; si bien, como es lógico, se trataba de un embarazo de alto riesgo.

ABORTISTAS VUELVEN AL ATAQUE

Ahora volvieron al ataque, pero nuevamente apelaron a la mentira para justificar su accionar, puesto que la niña nunca estuvo abandonada. “Primero la protegió el estado paraguayo y siempre recibió la atención de la Secretaría de Infancia y Adolescencia”, afirmó la abogada Nereida Brumat Decker, presidenta de la Asociación Con Mirada de Mujer y representante de la Federación de Asociaciones por la Vida y la Familia (Fedavifa).

Mainumby también ha recibido la ayuda de la Pastoral Social de la Iglesia Católica, de la Arquidiócesis de Asunción, de organizaciones cristianas evangélicas y de las organizaciones pro-vida en todo este tiempo. Incluso Brumat Decker, afirmó que visita a la niña cada semana.

Brumat Decker señaló que desconoce “las razones ocultas que esgrimirá la abogada Torales, que fue la abogada de la mamá, pero Mainumby nunca necesitó abogada”.

En definitiva, el Estado la atendió y la sigue atendiendo, sumado a la Iglesia Católica, los pastores evangélicos y personas de buena voluntad que la ayudan a ella, su madre y su hija. Mainumby tiene una bonita casa, va a la escuela, tiene alimentación saludable ella, su bebé, y toda su familia.

Por su parte, las autoridades también desmintieron las acusaciones de la abogada Elizabeth Torales. Según Ricardo Yorg, director del programa de asistencia familiar Tekoporã, mensualmente se han depositado los subsidios ofrecidos por el gobierno.

Asimismo, la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA) aclaró que a través del Centro de Referencias de Casos realiza un monitoreo constante de la situación en la que se encuentran ambas niñas –madre e hija-. También existe un equipo especializado que se ocupa del traslado y de evitar el contacto con otras personas que puedan interrumpir el proceso de recuperación.

Agrega que todas las visitas se encuentran registradas y se eleva un informe de actuación de cada intervención que se realiza ante instancias del sistema de protección de la niñez y la adolescencia.

La Secretaría de Estado también expresó su preocupación por el daño psicológico y moral que puede causar el alto grado de exposición mediática de las niñas que permanentemente causan su re-victimización, situación que les afecta negativamente en su desarrollo integral y perjudican el proceso de superación de las experiencias tan traumáticas que han tenido que afrontar.

Finalmente destacaron que a lo largo de este año se han realizado 155 acciones directas como por ejemplo: La inclusión de la familia en el programa Tekoporá y solicitud a la SENAVITAT para acceso a una vivienda. La construcción de doshabitaciones en un terreno para las niñas. Su reinserción escolar. La gestión de la cédula de identidad de Mainumby y su hija. Y el acompañamiento y traslado a centros hospitalarios, así como la inclusión en el Programa Alimentario Nutricional Integral del Ministerio de Salud Pública y Bientestar Social.

Actualmente continúa la presión de organismos internacionales para que el gobierno apruebe el aborto en los casos de violación. Sin embargo, el pueblo paraguayo tiene muy arraigada la cultura de la vida y el gobierno tiene una posición firme de respeto a la Constitución Nacional y las leyes que reconocen el derecho a la vida desde la concepción.

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