Obama chantajea a los hospitales: O practican abortos o les cierra el grifo de los fondos públicos

Barack Obama, el presidente de EEUU, ha pasado subido su amenaza. Si hace una semana amenazó a todos los colegios con retirarles los fondos federales a quienes no instalasen los cuartos de baño trangénero, ahora avisa a todos los hospitales públicos que se quedarán sin dinero si no realizan abortos y operaciones de cambios de sexo.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU acaba de publicar la última norma del Obamacare, la reforma sanitaria de Obama, (Sección 1557), en la que exhorta a los profesionales de la salud a llevar a cabo operaciones de cambios de sexo y abortos.

Según el departamento de Salud, esta norma “contribuirá al avance de la equidad y a reducir las disparidades en la salud pública mediante la protección de algunas de las poblaciones más vulnerables”.

“Se trata de un asalto a la Primera Enmienda de la Constitución”, se queja Klulowski Breitbart, abogada del Liberty Institute. “La administración Obama está obligando a rechazar la idea ‘hombre, mujer’ a las personas que piensan así por su fe”, informa LifeSite.

La Primera Enmienda de la Constitución prohíbe la creación de cualquier ley con respecto al establecimiento oficial de una religión, o que impida la práctica libre de la misma, o que reduzca la libertad de expresión.

Un motivo para la esperanza

Pero no son todos malas noticias para los norteamericanos. La defensa a la objeción de conciencia logró un pequeño pero importante paso la semana pasada. Las monjas de las Hermanitas de los Pobres, que se vieron obligadas a incluir el aborto dentro de los seguros médicos que ofrecían a sus empleados, demandaron este abuso de poder ante el Tribunal Supremo.

Y éste ha anulado las siete sentencias de los tribunales de apelación que respaldaban la obligatoriedad de incluir el aborto en los seguros médicos. Por lo que el asunto vuelve a la casilla de partida y tendrá que volver a ser juzgado.

La duda se cierne ahora sobre el Tribunal Supremo, quien evitó entrar en el fondo de este asunto porque en los magistrados que lo componen están divididos entre cuatro conservadores y cuatro progresistas desde el fallecimiento de Antonin Scalia.

La elección del décimo magistrado, que desharía los desempates de este tipo, está en manos de Obama, o si no le diese tiempo a un consenso sobre este tema, a su sucesor, Hillary Clinton, Bernie Sanders o Donald Trump.

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