Netflix hace grosera apología del aborto en popular serie animada

WASHINGTON D.C. , 10 Ago. 16 / 11:49 am (ACI).- La popular serie animada Bojack Horseman, creada para la plataforma Netflix, hizo una grosera apología al aborto en uno de sus recientes capítulos.

La serie fue creada por Raphael Bob-Waksberg y cuenta la historia de Bojack, un caballo antropomorfo que triunfó en los años 90 con una serie de comedia para tv y que, desde la cancelación, se ha convertido en alcohólico y no ha podido seguir con su vida profesional y personal. Se estrenó en agosto de 2014 y ya tiene tres temporadas.

En el episodio titulado “Brrap Brrap Pew Pew” se muestra a Diane, uno de los personajes, embarazada de su esposo que es un perro humanoide. Deciden abortar y van a una clínica de Planned Parenthood.

Cuando llegan al lugar se ve a algunos activistas pro vida protestando y en el episodio se hacen algunas bromas sobre algunas disposiciones en estos lugares como la obligación de escuchar el corazón del bebé o que Diane se verá forzada, antes del aborto, a ver “20 horas de videos de cachorritos lindos”.

Después aparece una delfín llamada Sextina Aquafina, cantando una oda al aborto en la que dice “agarra a ese feto, mata a ese feto (…) Soy una delfín con cara de muñeca, hay perras en mi entorno. ¿A veces abortas? No, aborto siempre”.

Al respecto, Mollie Hemingway, editora senior de The Federalist, escribió un artículo titulado “Bojack Horseman muestra por qué el arte sobre el aborto está fracasando” en el que señala que el episodio en cuestión fue simplista y al final “mina sus propios temas”.

Uno de los personajes, señala Hemingway, afirma que “hacerse un aborto da miedo. Con todos los manifestantes afuera (de la clínica de Planned Parenthood) no se puede escuchar el latido del corazón y todo eso. Entonces cuando se puede bromear al respecto asusta menos, ¿te das cuenta?”

En este capítulo, prosigue la editora, “parecía casi como si los escritores de Bojack estuviesen operando con un guión de Planned Parenthood, como si hubiese algún macabro acuerdo para insertar las mismas falsas y nada graciosas caracterizaciones que hacen de los activistas pro vida cada cierto tiempo”.

“Que hayan tratado y que hayan fracasado no es solo una muestra de que nuestra cultura trata la vida como algo desechable; sino que es además un poderoso argumento pro vida, incluso cuando parece no haber sido intencional”, concluye.

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