Kieran, que nació con el corazón fuera del pecho, esquiva la amenaza del aborto eugenésico

A Catilin y Brian Veitz no les dieron una buena noticia cuando, en noviembre de 2014, en un chequeo rutinario del embarazo, le anunciaron que su hija padecía una malformación congénita poco frecuente que se caracteriza porque el corazón queda fuera de la caja torácica.

En este caso, además, la enfermedad también afecta al hígado. Era, objetivamente, un caso que los abortistas rápidamente encuadrarían en el llamado aborto eugenésico.

Sin embargo, esta pareja de la ciudad de Bismarck, en Dakota del Norte (EE. UU.) tuvo la suerte de contar con un equipo de especialistas que, lejos de incitarles al aborto, apostó por tratar de remediar con la ciencia médica los padecimientos de su hija.

La niña, Kieran, podría tener una vida prácticamente igual a la de una persona totalmente sana si superaba una cirugía que recolocaría el corazón y el hígado dentro de sus costillas, según recoge Life News.

Más de 60 médicos y enfermeras de 12 especialidades diferentes (obstetricia, anestesia, cardiología, etcétera) trabajaron al unísono para que la cirugía -que se alargó durante cinco horas- fuera un éxito.

Kieran Veitz nació con el corazón y el hígado fuera de la caja torácica.
Kieran Veitz nació con el corazón y el hígado fuera de la caja torácica.

Tres meses después de la operación, Catilin, Brian y Kieran pudieron ir a su casa. La niña aún necesita ser intervenida de nuevo, pero los ánimos están intactos.

Empezamos diciendo que que estaríamos aquí mientras que ella luchara. Y lo ha hecho hasta nacer, un día, dos, tres, una semana, un mes, seis meses, un año… y ahora con veinte meses, está a punto de cumplir dos años”, explica orgullosa su madre.

“Va a crecer y hacer todo lo que cualquiera puede hacer”, explica confiada Catilin.

Noticias relacionadas