Hipocresía Colectiva, por Paulo Castañeda

Hipocresía Colectiva, por Paulo Castañeda

Hipocresía Colectiva, por Paulo Castañeda

En México, cerca de un millón de animales son maltratados cada año por sus cuidadores (HSUS), un hecho realmente lamentable y además, condenable. En las últimas semanas se difundió en redes sociales la imagen de un grupo de personas que, al encontrar un delfín llevado a la orilla de la playa por la corriente, tuvieron la absurda idea de sacarlo del agua para tomarse “selfies” lo que trajo como consecuencia la muerte del animal. Un acto de estupidez colectiva muy remarcado (sumado a una preocupante falta de criterio), y es que el hecho de maltratar a un animal indefenso o ser negligente con el cuidado de la vida del mismo (como en este caso), es un acto repudiable que comparto en condenar.

Entiendo que al observar las cifras y conocer que alrededor de un millón de animales son maltratados por sus dueños, indudablemente muchas personas compartimos un sentir de indignación y repudio ante esta conducta de crueldad. Sin embargo, a pesar de la importancia del respeto animal, otro tema de mayor importancia está pasando por frente a nosotros día a día y está escapándose más cada vez de nuestra percepción de anormalidad y amoralidad: El aborto.

Al año, solo en base a los datos que se tienen en registro al respecto, en el Perú se realizan 370 000 abortos clandestinamente; al año, en el mundo se realizan más de 42 millones de abortos.

Cualquier persona condena las 45 millones de personas muertas en la Segunda Guerra Mundial (aprox.), pero al año, nuestra sociedad mata 42 millones de personas en abortos, personas indefensas (a diferencia de los soldados) , PERSONAS (a diferencia de los animales), personas protegidas constitucionalmente en nuestro país por el primer artículo de nuestra Carta Magna, personas que jamás pudieron dar un respiro fuera del vientre, ni sentir el abrazo de su madre, ni la calidez de una familia, personas cuya vida al fin y al cabo, y a diferencia de los mencionados valerosos soldados de la Segunda Guerra Mundial, no fue ofrendada por alguna causa.

Entonces: ¿Debemos combatir y condenar la crueldad del maltrato animal? Definitivamente; pero sin perder de vista reconocer la infinitamente mayor trascendencia de la dignidad de la persona humana, este es el verdadero tema por el cual deberíamos “pegar el grito al cielo” e indignarnos en redes sociales, pero ante la cotidianeidad con que el aborto es utilizado por muchísimas parejas, apañado por los medios de comunicación, estamos perdiendo esa sensibilidad para discernir lo nocividad de este acto en la sociedad.

Realizar una cadena de publicaciones compartidas con la foto del delfín muriendo fuera del agua calificando a los que se toman la foto de “bestias, inútiles, inhumanos” (por mencionar los insultos más cálidos) puede ser positivo para dar a conocer la problemática. Pero entonces, si por el maltrato a un animal una persona (un grupo de personas en este caso) merece ser etiquetada con aquellos calificativos… ¿Qué calificativo merece una persona que asesina a un niño por nacer?

Noto por último, que en la generación a la que pertenezco (personas entre los 18 y 25 años), una importante cantidad de las personas que con mucho entusiasmo defienden la causa animal, apoyan a su vez iniciativas como “Aborto libre” y/o “Aborto por violación” y en esta última iniciativa me quisiera detener para cerrar este artículo y hacer una pregunta que dirijo a mis contemporáneos: ¿Qué tiene más valor? ¿Un niño en el vientre producto de una violación sexual o un animal? Si la respuesta es: “el niño”, los invito a defender la causa “pro vida” con aun mayor entusiasmo con el que también defienden la vida animal; sin embargo, si la respuesta es: “un animal”, considero que indubitablemente estamos entrampados en una hipocresía colectiva, encaminados a una extravío de la dignidad de la persona humana, a una deshumanización de la humanidad.

Coordinadora Nacional Pro Familia [CONAPFAM]

Objetivos: • Canalizar la voz de la ciudadanía ante autoridades públicas e instancias de la sociedad civil para hacer presentes sus derechos y promover sus deberes. • Promoción, divulgación y defensa de los valores, derechos y deberes de la familia y de la vida humana.

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