Fui violada y tomé la píldora del día después, pero mi bebé sobrevivió. Doy gracias a Dios que lo hizo posible.

El 22 de diciembre de 2008, fui violada. Se pueden imaginar lo difícil que es revivir una violación, por lo que no voy a entrar en detalles. Al día siguiente, fui al médico y me dieron un medicamento para la prevención de enfermedades y la píldora del día después – que, más tarde supe, es potencialmente un abortivo.

Seis semanas más tarde, fui al médico y me sometieron a un análisis de sangre y a una prueba de embarazo. Un par de días más tarde, la enfermera del médico llamó para decirme que estaba embarazada.

Estaba muerta de miedo y perplejidad. Yo había intentado quedar embarazada en los últimos años de los distintos chicos con los que había salido pero nunca pude. Pensé que era infértil, así que por supuesto, me sorprendió. Inmediatamente, pensé en un aborto pero teniendo en cuenta el precio, no me lo podía permitir, así que me deprimí. Luego, contemplé la posibilidad de auto-abortar y el pensamiento se hizo enfermizo, así que me decidí por la adopción. Pero todavía tenía remordimientos por llevar un bebé concebido consecuencia de la violación.

Llamé y encontré una agencia de adopción. Querían firmar los documentos de forma inmediata, y también me preguntaron sobre pruebas de detección del Síndrome de Down, porque yo ya era mayor. Si el bebé tenía Síndrome de Down no suponía ninguna diferencia para mí, por lo que me quedé turbada y recelosa con la agencia.
Hablé con un amigo de Facebook, Ralph (Dios lo bendiga) y mencionó que tenía una hermana que vivía cerca de mí y que podía hablar en su iglesia acerca de mi situación. Unas horas más tarde, recibí dos llamadas telefónicas – una de ellas era de Karen, que es una bendición y un ángel enviado desde arriba. Me dijo que estaría dispuesta a ayudar a cualquiera a criar al niño, incluso que ella podía adoptar al bebé. Me encontré con ella más tarde esa semana. Ella me compró mis rosquillas favoritas y hablamos largo y tendido.

Karen me dijo que tenía dos niños que fueron adoptados.

Pues bien, nuestra primera cita en el médico fue muy emotiva. Ella explicó al médico mi situación. Además, mi más profundo pesar es que yo estaba tomando drogas. Nos dijeron que estaba de 6-8 semanas de embarazo. Hicimos el ultrasonido y escuchamos los latidos del bebé. Cuando escuché por primera vez el latido del bebé, sabía que mi decisión era la correcta y que lo quería tener. Juré y prometí a Karen que no tomaría drogas durante los próximos meses.

Durante mi embarazo, hicimos todo juntas. Yo llevaba a su bebé y era, como decíamos en broma, «la incubadora.» Sé que mucha gente se ofenderá al leer una cosa así, pero yo sólo quiero mostrar lo bien que nos llevábamos y lo compenetradas que estábamos. A lo largo de los meses, vi al bebé crecer dentro de su corazón, y supe que yo estaba sacando adelante a un ser humano querido por Dios para darle una oportunidad de vivir.

Supimos el sexo del bebé – que era un niño. Karen era tan amorosa que, aunque tenía siete hijos, tenía más amor para dar a más bebés y me enseñó cómo se puede gozar de un bebé concebido por una violación. Se puede convertir una tragedia en algo maravilloso.

Karen es una mujer hermosa, con un alma buena y yo me siento muy afortunada de haberla conocido. Ella incluso me ayudó a cambiar de apartamento y me encontró uno nuevo. Ella siempre me entendió y luché contra mi enfermedad mental yendo a terapia. Yo estaba muy feliz por haber conocido a alguien que amaba al bebé y a mí incondicionalmente.

Supimos que el bebé iba a nacer alrededor de septiembre de 2009. Fue un viaje duro que se convirtió en algo muy valioso. Incluso tenía hepatitis C de una violación anterior, por lo que éste era un asunto delicado. Me programaron una cesárea. Pero en una visita a mi doctor un día, él nos dijo que quería intentar inducir el parto. Cuando empecé con el trabajo de parto, nos dijeron que estaba progresando rápidamente y que iba a tener un parto natural. ¿Qué decir? Mientras sufría las contracciones, pensaba que estábamos pasando por esto juntos. En la tarde del 11 de septiembre de 2009, la bebé nació.

Una vez que di a luz, Bobby (marido de Karen), se fue con el bebé pero Karen se quedó conmigo hasta que estuvo segura de que me encontraba bien. Y, entonces, ella finalmente conoció a su hijo. Nunca lo vi, pero ella estaba tan feliz y muy emocionada. Él es un pequeño muy querido y feliz.

Karen sigue siendo y siempre será una parte de mi vida. Y sé que este niño nacido de una violación transformó una tragedia en algo hermoso. No tengo pesadillas sobre la violación. Le di a Karen y a su familia un don eterno y precioso. Esa fue la experiencia. Estoy muy feliz de que él no fuera abortado. Y siempre lo llevaré en mi corazón. Hice a Karen y a su familia un regalo más que especial.Fue una bendición.

Si usted ha sido violada y descubre que está embarazada, usted también puede convertir un acto tan horrible en algo increíble y especial.

Kathryne Taylor-North, es madre biológica tras una violación, reside en Little Rock, Arkansas, y es un bloguera de Save The 1( Salvar El 1).

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