España: Una asociación sevillana ayuda a miles de personas para que no recurran a la eutanasia

«El único sentido de la vida: vivirla”. Con estas palabras, un moribundo granadino le explicó a Emilio Herrera Molina, que en esos momentos era un veintañero que se estrenaba como especialista en cuidados paliativos, el valor de la vida.

Sin embargo, no lo comprendió. Tuvo que pasar por años de formación en EEUU y Canadá para entender aquellas palabras. Ahora, Emilio Herrera Molina ha regresado a su Sevilla natal para poner en marcha la NewHealth Foundation, con la que pretende “mejorar la atención a las personas que padecen enfermedades avanzadas”, tal y como ha manifestado.

Y es que gracias a este proyecto decenas de miles de personas han decidido no recurrir a la eutanasia. “Hay programas nuestros implantados en diferentes comunidades de España y países de Sudamérica”, advierte Herrera.

Asimismo, ha creado el movimiento ‘Sevilla, Ciudad Compasiva”. El especialista en cuidados paliativos ha asegurado que muchos pacientes recurren a la eutanasia “por la falta de información y de recursos de cuidados paliativos”. Y ha insistido en que “cuando los cuidados paliativos consiguen su objetivo, la petición de eutanasia, como tal, deja de tener sentido”. Hablamos con él sobre los cuidados paliativos, la eutanasia y los objetivos de la NewHealth Foundation.

¿En qué consiste la New Health Foundation?

Es una organización sin ánimo de lucro que ayuda a los sistemas de salud, los servicios sanitarios, la atención social y el apoyo familiar para mejorar la atención y la calidad de vida de las personas que se encuentran con enfermedades avanzadas, alta dependencia y en las últimas etapas de la vida.

¿Por qué decide ponerla en marcha?

Nuestros sistemas necesitan entidades independientes, comprometidas con el sistema pero externas a él que, conociendo a fondo las organizaciones y las políticas sanitarias, puedan definir con transparencia y espíritu autocrítico cómo ayudar a que las cosas mejoren.

¿Qué problemas existen actualmente en nuestros sistemas?

Nuestros sistemas tienen el reto declarado de afrontar el reto de la cronicidad y la dependencia, y promover una atención de la salud digna y realmente centrada en las necesidades de las personas. A menudo las instituciones están muy ancladas en modelos tan consolidados que cuesta cambiar.

Y en este sentido, ¿qué va aportar New Health Foundation?

Llegamos decididos a hacer todo lo posible porque los cambios reales sucedan. Se requiere un modelo de atención más integral, capaz de mejorar la calidad de la asistencia a personas con enfermedades crónicas avanzadas y hacer frente al mismo tiempo a la amenaza de la viabilidad de los sistemas sanitario y de servicios sociales.

¿Por qué decidieron elegir Sevilla como su sede?

Originariamente somos de aquí y aunque nuestro trabajo se desarrolle en gran medida a nivel internacional, no teníamos que renunciar a nuestras raíces. Sevilla está bien comunicada.

¿Cómo consiguen la financiación?

De un lado tenemos determinadas instituciones, organizaciones y empresas que nos ayudan cada año con donaciones y de otro lado, principalmente, del asesoramiento que realizamos para la implantación de programas de cuidados paliativos.

¿Qué beneficios se conseguirían al implantar programas de cuidados paliativos?

Con los cuidados paliativos se atiende mejor a las personas y se consigue un importante ahorro al mismo tiempo; realizamos proyectos de asesoramiento con los que financiamos a nuestros equipos.  Destinamos el total de los presupuestos así como el margen de la  gestión a ejecutar proyectos sociales en el cumplimiento de nuestros fines fundacionales. Jamás obtenemos beneficio económico.

¿Cree que España legalizará la eutanasia con la llegada de nuevos partidos políticos?

No tenemos la bola de cristal. Hemos asistido a procesos similares en diferentes países: no se puede llegar al debate de la eutanasia sin garantizar plenamente el acceso a los cuidados paliativos. Hacer lo contrario es hacer demagogia y manipular la opinión pública.

Por ejemplo, Holanda ha aplicado la eutanasia a una joven con depresión, ¿cree que en un futuro España estará debatiendo sobre estos temas?

Llevamos debatiendo estos temas toda la vida: deontológica y éticamente la solución está muy clara. Pero desafortunadamente a menudo prima más el morbo y la polémica en el interés de los medios de difusión: y estos casos, pueden llegar a ser muy sensacionalistas.

¿Qué le diría a una persona que cree que la eutanasia es su única solución?

Jamás me atrevería a hablarle a nadie de un tema tan importante, desde la generalización. Nadie llega a una petición seria de esta índole sin estar sufriendo muchísimo y eso merece el mayor de los respetos. Lo primero no sería “decir nada” sino “escuchar”, mucho y respetuosamente. Desde ahí, avanzaríamos juntos.

¿Cree que el problema de que muchas personas recurran a la eutanasia, es la falta de información en cuanto a los cuidados paliativos?

Es la falta de información, y es la falta de recursos de cuidados paliativos. Muchas de las peticiones de eutanasia hacen referencia a la necesidad de aliviar el sufrimiento. Cuando los cuidados paliativos consiguen su objetivo, la petición de eutanasia, como tal, deja de tener sentido.

¿Y los gobiernos que tienen que ver respecto a esto?

Hoy día la eutanasia es ilegal en nuestro país. Hay quien solicita que pedir a otra persona que le quite la vida, sea un derecho. El debate a menudo se presta a mucha demagogia. Los cuidados paliativos hoy día sí son un derecho en nuestro país, al que desafortunadamente no todo el mundo tiene el acceso adecuado porque no se han desarrollado con la contundencia necesaria. Y esto es previo a cualquier otro debate. No se puede llegar al debate de la eutanasia sin garantizar plenamente el acceso a los cuidados paliativos.

La persona que recurre a la eutanasia, ¿le tiene miedo a la muerte o al sufrimiento?

Al sufrimiento. Si fuera a la muerte, no la solicitaría.

¿Nuestra sociedad ha integrado en sus vidas el cuidado de mayores como el de los bebés?

No, porque hemos vivido en una sociedad más centrada en la producción que en la solidaridad y los valores sociales. Vivir de espaldas a lo que a todos nos espera, tal vez ha conseguido que hayamos priorizado los bienes materiales y una sociedad de consumo con una falsa sensación de bienestar, que además, ha prometido “ser eterna”.

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