Canadá profundiza su desprecio por la vida humana aprobando la Eutanasia

El proyecto de ley, que ha sido aprobado por el Senado canadiense, pretende modificar el Código Penal para legalizar tanto la administración por un médico o enfermera de una sustancia a una persona, a petición de ésta, que lleve a su muerte, como la prescripción de una sustancia que pueda auto-administrarse y provocar la propia muerte. Es decir, se legaliza tanto la eutanasia como el suicidio asistido.

La ley de eutanasia canadiense también establece que ninguna persona podrá ser culpada de homicidio o de incurrir en un delito en el caso de ayudar a un médico o enfermera a practicar la eutanasia. Tampoco en el caso de ayudar a otra persona a autoadministrarse una sustancia que acabe con su vida bajo prescripción médica.

El proyecto de ley C-14 ya había sido aprobado por la Cámara de los Comunes y, tras el visto bueno del Senado, sólo falta la firma del gobernador general canadiense, David Johnston, para que la ley entre en vigor en el país.

El texto ha sido aprobado en el Senado por 44 votos a favor y 28 en contra, después de la polémica suscitada por la condición establecida en el proyecto de ley para legalizar la eutanasia y el suicidio asistido: que la muerte natural de la persona sea “razonablemente previsible”.

Los defensores más acérrimos de la eutanasia en el Parlamento canadiense reivindicaban que se eliminara de la ley la condición de que la muerte natural fuera “razonablemente previsible”. Finalmente, y para lograr un consenso que permitiera la aprobación del proyecto legislativo, esta frase permanecerá en el texto de la ley.

El proyecto de ley C-14 fue propuesto por el Gobierno canadiense después de que el 6 de febrero de 2015 el Tribunal Supremo declarara inconstitucional la ley existente que penaliza la eutanasia. La sentencia del Tribunal dio un año al Parlamento para crear una ley de eutanasia que legalizara esta práctica en Canadá.

UNICEF, aboga por la eutanasia para ‘menores maduros’

El proyecto de ley impulsado por el Gobierno de Trudeau no contempla, en principio, la muerte asistida para los niños, aunque tampoco la excluye completamente al admitir que los casos de enfermos mentales y “menores maduros” deberán ser analizados de forma individual por equipos independientes.

Sin embargo, UNICEF Canadá, ha abogado por ampliar la ley. El director de políticas de UNICEF Canadá, Marvin Bernstein, defendió en una intervención en el Senado canadiense que si se ha previsto la muerte asistida para los adultos surge una pregunta: “¿Por qué no para otros grupos de personas como los menores maduros?”.

Ante los presentes en el Comité de Asuntos Jurídicos y Constitucionales del Senado de Canadá, Bernstein aseguró: “Esta pregunta requiere una respuesta y nosotros, como UNICEF Canadá,desde luego vamos a apoyar la extensión de este derecho.”

“UNICEF cree que este derecho debe extenderse a menores maduros que son competentes para tomar decisiones sobre el final de su vida útil por sí mismos“, añadía Bernstein durante su comparecencia.

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