Desde España: Eutanasia, ¿derecho u homicidio?

La eutanasia se ha colado en el debate público –medios de comunicación y partidos políticos- y no siempre se trata con la seriedad o la honradez que el tema requiere. En ocasiones se plantea como una forma de alivio para el enfermo terminal o crónico, en otras como un derecho básico (derecho a morir) que no puede ser arrebatado.

Sea como sea, en muy pocas ocasiones –por no decir en ninguna dentro de los grandes medios de comunicación- se ensalza el valor de la vida y la dignidad de la persona. Como sociedad nos planteamos las cosas en términos absolutos ‘problema-solución’, cuando en lo referido al ser humano todo es mucho más complejo.

En España, por el momento, son Podemos y Ciudadanos los que llevan la voz cantante al respecto, siendo la propuesta de los de Pablo Iglesias la más ambiciosa.

¿Hasta qué punto puede uno aceptar la eutanasia? ¿Son todos los casos iguales? ¿Dónde está la delgada línea roja entre derecho a vivir y derecho a morir, si es que existe? Actuall habla con José Miguel Serrano, jurista y profesor de Filosofía de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, y con la asociación española Derecho a Morir Dignamente (DMD) para comprender ambas posturas y sus motivaciones.

¿Cuál es su postura ante la eutanasia?

“Creemos en la autonomía personal y la libertad individual”, señalan en DMD, “las personas son dueñas de su propia vida”. Para ellos, la eutanasia “se solicita cuando se considera que la vida que se tiene, presenta y futura, ya no tiene sentido”.

José Miguel Serrano, en cambio, matiza que “el concepto de que una persona es dueña de su propia vida hasta el punto de matarse y reclamarlo como un derecho, es decir, generar en los demás la obligación de matarte, es una interpretación de la libertad personal que reduce la libertad a licencia y no está enfocada a la realización de la persona”.

Eso es “tomar una posición sobre la autonomía determinada y sesgada muy vinculada a autores clásicos como Dostoyevski de base nihilista”, explica Serrano. “¿De dónde surge el derecho?”, se pregunta, ya que el mismo “no reside en la voluntad de un sujeto, sino que genera obligaciones entre varios”.

DMD: “Despenalizar esta práctica aporta tranquilidad también a esa mayoría de personas que nunca van a recurrir a ella”

Los que se posicionan a favor de la eutanasia, según el jurista, piensan que “nadie puede intervenir en el deseo suicida de un sujeto”, lo que significa que se “puede quitar la vida cuando quiera y que el Estado debe abstenerse y no valorar la vida a no ser que la valore el propio sujeto”. Eso es algo que “no está recogido en nuestra Constitución que valora la vida de por sí, ni es una interpretación razonable”.

Actualmente no hay cifras claras que arrojen luz sobre la práctica actual de la eutanasia, pero Derecho a Morir Dignamente cita una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) del año 2000 en la que cerca de un 10 por ciento reconocía haber practicado la eutanasia extraoficialmente. Según ellos, y aunque las muertes por esta práctica son muy escasas (4 por ciento en Países Bajos, donde más se practica), “despenalizar esta práctica aporta tranquilidad también a esa mayoría de personas que nunca van a recurrir a ella”.

Serrano cree que la aprobación de la eutanasia daría “intranquilidad” porque cuando “alguien se considera o le consideran una carga, la opción de la eutanasia está ahí y eso limita su libertad de existencia”.

La revista médica sobre el dolor y el manejo de síntomas publicó un estudio en septiembre de 2016 en el cual situaba a Luxemburgo, Países Bajos y Bélgica como los países con los mejores sistemas de cuidados paliativos de Europa y DMD lo asocia precisamente a la despenalización de la eutanasia.

El profesor Serrano cita a Emile Cioran, autor nihilista rumano, para ilustrar la postura de los partidarios de la eutanasia: “Lo único que me permite seguir viviendo es la alternativa del suicidio”. “Los planteamientos de las diversas asociaciones a favor de la eutanasia son suicidas y reducen la libertad al suicidio y ésta se acaba idealizando”, sentencia.

Cabe recordar que el suicidio, actualmente, es la principal causa de muerte en nuestros países.

¿Está la sociedad española preparada para su aprobación?

“Según una encuesta de 2015 de The Economist, el 78 por ciento de los españoles estaba a favor. En la última de Metroscopia de febrero de 2017 aumenta hasta un 84 por ciento”, señalan en DMD, aunque también es cierto que en ninguna de las encuestas se pregunta explícitamente por la eutanasia, muy parecido con lo que ocurre con el aborto donde esta palabra se sustituye debido a sus obvias connotaciones negativas por ‘interrupción voluntaria del embarazo’.

Serrano: “Cuando se considera que podemos matar a alguien por su bien, es que algo va mal”

La Asociación Derecho a Morir Dignamente también reconoce que al personal médico no se le ha consultado lo mismo que al resto de la población, aunque consideran que “casi 20 años después de la última encuesta de la OCU en el 2000, el apoyo habrá crecido en una proporción similar al del resto de la sociedad”.

¿No se corre el riesgo de que se acepte la eutanasia para cualquier persona en cualquier condición?

“Existen números estudios que demuestran que no hay tal pendiente resbaladiza […] el perfil más habitual entre las personas que piden ayuda para morir es el de un enfermo de cáncer terminal, con estudios y de clase media-alta”, explican en DMD, “en Canadá y en los estados de EE. UU. donde la muerte asistida es legal, uno de los requisitos es que la esperanza de vida sea inferior a seis meses”.

El profesor Serrano argumenta lo contrario: “Sí hay una pendiente deslizante lógica”. La razón por la que se autorizaría la eutanasia es porque “primero se hace una valoración de esas vidas como vidas que no merecen vivirse y una vez se llega a esto la eutanasia aparece como un bien”.

Otro peligro de este pensamiento es la tendencia de llevarlo hacia los más pequeños “porque se considera un bien para ellos”. “Hay una tendencia a aplicarla a personas que no pueden ejercer su voluntad porque al considerarse un bien, ¿cómo va a discutirse su aplicación?”, argumenta. Si a los menores, cada vez más, se les considera menos autónomos, “acabará aplicándose con ellos”, cree Serrano. “Cuando se considera que podemos matar a alguien por su bien, es que algo va mal”, sentencia.

 

Fuente: https://www.actuall.com/vida/eutanasia-derecho-u-homicidio/

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