Neutralismo sexual: La confusión de la ideología de género

Neutralismo sexual: La confusión de la ideología de género

La ideología de género fue introducida en las Conferencias de la Mujer, de la ONU, en la última década del siglo XX. En esas Conferencias, se mencionó más de 200 veces la expresión «discriminación de género» sin definirla, bajo el argumento de tratarse de un concepto «autoevidente». Era conveniente para los defensores de esa tesis mantener una indefinición del concepto, pues a partir del momento en que se define lo que se estudia, es posible debatir, seriamente, acerca del objeto bajo análisis.

El concepto fue finalmente definido en el 2006, en la Conferencia realizada en Yakarta, Indonesia. El término «identidad de género» fue acuñado como el sentimiento profundo y la experiencia de género de cada persona, que puede corresponder o no al sexo de nacimiento, incluyendo la sensación personal del cuerpo, el que puede implicar, si es escogido libremente, modificaciones de la apariencia o función corporal por medio de cirugía médica u otros medios; y otras expresiones de género, incluyendo vestimenta, discurso y manierismos.

Si la definición era antes inexistente, hoy es la inadecuada. En primer lugar, porque es de difícil comprensión y causa muchas confusiones. En segundo lugar, porque utiliza la palabra «género» para definir la expresión «identidad de género». Al final, permanece la pregunta: ¿Qué es lo que se entiende por «género»?

La ideología de género considera al género como una construcción social.

El sexo definiría apenas los aspectos biológicos y anatómicos, en cuanto el género sería una definición más amplia del papel sexual del individuo, de modo que esa ideología desprecia el marco «restricto» de la designación de hombre o mujer, de acuerdo a lo que lapidarmente explica Verónica Cezar-Ferreira, Doctora en Psicología Clínica de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo PUC-SP y Directora de Relaciones Interdisciplinarias de la Asociación de Derecho de la Familia y de las Sucesiones-ADFAS, cuya opinión fue solicitada por esta asociación.

Se propone que los niños sean educados sin sexo definido para que puedan optar por su género, es decir, habría lo que podemos llamar «abstracción de sexo» o «neutralidad sexual», con la consecuente eliminación del concepto de hombre y mujer.

Se procura, evidentemente, alterar el concepto tradicional y establecido de la palabra «género» -hombre y mujer- confiriéndole otro significado con el objetivo de utilizarlo como instrumento de poder, como afirma Ives Gandra da Silva Martins, al hacer el prefacio del libro «Ideología de género: el neototalitarismo y la muerte de la familia» del autor Jorge Scala.

El profesor Ives Gandra da Silva Martins, como estudioso del tema, coordina -juntamente con el profesor Paulo de Barros Carvalho- una obra titulada «Ideología de Género», recientemente publicada por la editora Noesses, en la cual enfatiza que la ideología de género está «anclada en la manipulación de la consciencia de la juventud, al argumentar que los niños nacen sin sexo definido, debiendo escoger el género que desean adoptar, aun cuando son niños».

En esa misma obra, esta columnista tuvo la honrosa oportunidad de publicar, en co-autoría con Augusto Cézar Lukascheck Prado y André Reusing Namorato, el artículo titulado «Ideología de género: visión totalitaria que viola los derechos constitucionales de los niños y de los adolescentes».

En el mismo sentido, Rodrigo R. Pedroso, en esa misma obra colectiva arriba citada, afirma que «expresiones como “género”, “diversidad sexual”, “orientación sexual”, “identidad de género”, que se quieren introducir en la legislación, sin explicaciones y esclarecimientos suficientes, y muchas veces de manera astuta, no son inocentes. Por el contrario, tal terminología encarna y transmite una ideología construida para provocar una conmoción o sacudida profunda en los cimientos mismos de la sociedad».

En otro artículo titulado «Ideología de género, transexualidad y rectificación de partida», publicado en la misma obra arriba mencionada, André Gonçalves Fernandes destaca que «la unidad e igualdad entre mujer y hombre no anulan las diferencias. Las cualidades de uno y de otro son ampliamente variables, pero se desarrollan y entrelazan sobre una base común, que no puede ser neutralizada, salvo con un esfuerzo desmedido -como lo hace la ideología de género- que, al final, acabará por conducir al individuo a la propia autonegación».

La defensa de la ideología de género es llevada a cabo por detrás de una cortina de humo que es la defensa de los derechos de los homosexuales. Sin embargo, no es eso de lo que se trata. Los homosexuales deben tener sus derechos reconocidos por la orden jurídica, pero acaban siendo utilizados por aquellos que pretenden la introducción de esta ideología en la educación brasilera.

El debate nada tiene que ver con la defensa de los derechos de los homosexuales, que no niegan o rechazan su sexo biológico. El homosexual está plenamente adaptado a su cuerpo. Tanto el hombre como la mujer homosexual gustan de ser hombres y mujeres y desean permanecer en esta condición. Lo que no es aceptable es la imposición de una «abstracción de sexo» a los niños y adolescentes.

La ideología de género tampoco tiene nada que ver con la defensa de los derechos de las mujeres. La lucha por la desigualdad entre los sexos se transformó en la lucha por la discriminación de género, un peligroso atajo argumentativo. De la lucha por los abusos contra la mujer y la dominación masculina, se pasó a la defensa de la idea de neutralidad sexual en la formación de los niños y de los adolescentes.

La introducción de ese tipo de ideología, en la educación de un niño, es un maltrato, ya que una persona en la infancia no tiene conocimiento de sí misma. Pretender la introducción de este debate en un contexto de personas incapaces de enfrentarlo no puede generar beneficio alguno. El chico y chica, sometidos a ese tipo de ideología, no sabrán a cuál de las dos categorías pertenecen. Así, con el pretexto de resolver un problema de desigualdad, se crea otro aún más grave: el problema de identidad.

Como enfatizó Verônica Cezar-Ferreira, una persona humana -desde el punto de vista de especie- es hembra o macho; del punto de vista biológico, hombre o mujer; y del punto de vista social, masculino o femenino, de modo que casos como de «disforia de género», en el que una persona sufre trastorno psicológico caracterizado por «sentimiento persistente de inadecuación al género impuesto en el nacimiento», que exige cuidados especiales, no son una regla.

Es importante mencionar que la condición de transexual fue incorporada a la categoría psiquiátrica de «disforia de género», que incluye otros trastornos o «enfermedades» ligadas a la identidad de género. Posteriormente, la condición de transexual fue incorporada al Manual de Diagnóstico y Estadística de los Desórdenes Mentales (DSM III) y el término fue, incluso, sustituido por «Trastorno de Identidad de Género» (TIG).
Por lo tanto, la disforia de género es un trastorno de identidad, que merece toda la atención y el debido tratamiento, y jamás su generalización con el objetivo de su implementación en la educación de los niños y de los adolescentes.

También el Colegio Americano de Pediatras, una de las asociaciones médicas de pediatría más influyentes de USA, en una nota titulada «Ideología de género causa daños en los niños», se posicionó contra la implementación de esta ideología.

De acuerdo con la misma Asociación, «según el Manual de Diagnóstico y Estadística, 98% de los niños y 88% de las niñas confusos con su género aceptan su sexo biológico naturalmente al pasar por la pubertad».

Así, es importante destacar que la implementación de la ideología de género en la educación brasilera podrá llevar a los menores a la «disforia de género», trastorno raro y que merece atención y cuidados adecuados. Esa ideología de género viola los derechos de los niños y de los adolescentes, previstos en el artículo 227, de la Constitución Federal. En la orden constitucional, la familia es protagonista en la educación de un niño, estando prevista en primer lugar en el referido dispositivo de la Ley Mayor, debiendo los padres exigir al Estado las mejores condiciones para que ese derecho sea ejercido.

Una posición contraria viola lo dispuesto en el artículo 26, nro 3, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Los padres tienen un derecho preferencial para escoger el tipo de educación que será dada a sus hijos».

La escuela es el mejor medio para llegar a la mente de los niños y de los adolescentes. Y eso ocurre cada vez más temprano -con el ingreso de los niños cada vez más precozmente a las escuelas- y de forma cada vez más intensa, con la propuesta, por ejemplo, de educación integral, en tiempo integral.

La desvirtuación de la expresión género, en el transcurrir del siglo pasado, como antes se expuso, lleva al incauto a confundir la igualdad entre hombres y mujeres y la tutela de los derechos de los homosexuales con la neutralidad sexual, confusión que necesita urgentemente ser desenmascarada y deshecha, ya que los pocos conocedores de la real intención de la ideología de género se valen de la ambigüedad existente en el término género para astutamente implementar esa ideología.

Regina Beatriz Tavares da Silva es la presidenta de ADFAS (Asociación de Derecho de la Familia y de las Sucesiones), Doctora en Derecho por la USP y abogada.

Traducido por: Katherine Rodriguez Alarcon.

Coordinadora Nacional Pro Familia [CONAPFAM]

Objetivos: • Canalizar la voz de la ciudadanía ante autoridades públicas e instancias de la sociedad civil para hacer presentes sus derechos y promover sus deberes. • Promoción, divulgación y defensa de los valores, derechos y deberes de la familia y de la vida humana.

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