Iglesias evangélicas de 22 países americanos lanzan la Declaración de Bolivia

Iglesias evangélicas de 22 países americanos lanzan la Declaración de Bolivia

DECLARACIÓN DE BOLIVIA – LUZ A LAS NACIONES

En la ciudad de Santa Cruz, los días 9 al 12 de octubre de 2018, se llevó a cabo la V Asamblea General de la Alianza Evangélica Latina (AEL), con la participación de presidentes y delegados de las Alianzas Evangélicas de las 22 naciones que la componen: Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Unidos en la voluntad de Dios y para ser un instrumento de bendición, la Alianza Evangélica Latina es una entidad internacional de representación e integración, que en unidad y diálogo contribuye a la transformación socio espiritual de América Latina, impulsa la extensión del Reino de Dios y contribuye al discipulado de las naciones.

Entre sus principales objetivos está promover y defender los principios y valores fundamentales, que emanan de la Palabra de Dios, base constitutiva de nuestras culturas y sociedades. Estos principios son confrontados en la actualidad y puestos en duda por ideologías o posicionamientos abiertamente contrarios a la vida, la familia, la bioética, la moral, las buenas costumbres, la patria potestad, la educación en principios y valores, las libertades, en especial la libertad religiosa, la objeción de conciencia, y el rol que juega la iglesia como columna y baluarte de la verdad y moral de nuestras sociedades. Refrendamos que la verdad establecida por Dios, es objetiva, absoluta y sin contradicciones.

Declaramos —como representantes y embajadores de la pluralidad evangélica del continente, como ministros de paz y reconciliación, agentes de transformación y la representación de la voz de millones de familias y comunidades de nuestra América Latina—, que:

La VIDA, desde la concepción hasta la muerte natural, es el regalo más precioso que Dios nos ha dado. Respetarla, cuidarla y defenderla es un deber fundamental de toda persona, familia, iglesia, institución y Estado constituido en esta tierra.

El aborto es una problemática que afecta a la sociedad y atenta contra la vida humana, indefensa e inocente estableciendo una cultura de muerte contraria a la dignidad humana. Como Iglesia y sociedad debemos propiciar alternativas ante este mal que nos aqueja.

La Iglesia propone dignificar la vida mediante acciones tales como la prevención, la fidelidad, la adopción, una saludable educación sexual y la lucha contra todo tipo de agresión.

La FAMILIA natural es la base fundamental de toda sociedad, siendo el matrimonio entre un varón y una mujer el diseño original de Dios para la familia y la perpetuidad de la raza humana.

El diseño de Dios, que establece el respeto y la complementariedad entre el hombre y la mujer, contrasta con las distorsiones provocadas por el machismo y el feminismo. Una sociedad y un Estado que no protege a ultranza los valores de la familia está poniendo en riesgo la estabilidad de la sociedad, descuidando su núcleo fundamental.

La EDUCACIÓN CON PRINCIPIOS Y VALORES BIBLICOS es responsabilidad de los padres de familia en primer lugar, y es un derecho de la niñez y adolescencia, para su desarrollo integral.

La formación de las nuevas generaciones es nuestra alta responsabilidad cristiana evangélica y no puede dejarse en manos de estructuras y/o movimientos que atentan contra los valores esenciales.

Las LIBERTADES FUNDAMENTALES, entre ellas la LIBERTAD DE CONCIENCIA y LIBERTAD RELIGIOSA, son inherentes a la naturaleza humana. Garantizadas por nuestras constituciones políticas y la Declaración Universal de Derechos Humanos. No pueden ser ignoradas, reinterpretadas arbitrariamente o afectadas por otras leyes, normas o resoluciones que responden a concepciones o modelos ideológicos contrarios a estos principios universales y fundamentales.

No es aceptable que se promulguen normas que pretendan restringir la proclamación y práctica pública de nuestra fe. El mandato irrenunciable de Dios es comunicar las Buenas Nuevas de Salvación en Jesucristo a todas las naciones y también hacer discípulos, siendo testigos de El por todo el mundo.

Considerando que el ROL DE LA IGLESIA es ser modelo de reconciliación y transformación en todos los ámbitos de la vida, declaramos como campos de acción: la educación, ciencia, cultura, salud, política, economía, arte, entretenimiento, gobierno, etc.

La opción por los menos favorecidos y vulnerables, desamparados, pobres, olvidados, discriminados, personas en riesgo, enfermos, desplazados, perseguidos, etc. debe ser nuestra prioridad.
“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”. 2 Corintios 5:20

La tarea encomendada por Dios a su Iglesia es ser sal y luz en sus sociedades. Es decir, ser de bendición y de iluminación en su entorno para ayudar a las personas a discernir la verdad, a vivir rectamente, según la Palabra de Dios. Para ello también deberá incidir sobre las leyes, la corrupción, la injusticia y otros males sociales aportando soluciones y alternativas para construir una sociedad mejor.

“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos”. (Isaías 9:2). Esa luz de Dios resplandece en su Iglesia y liderazgo quienes, en un espíritu de UNIDAD e INTERDEPENDENCIA, impactan a sus comunidades con el Evangelio Integral de Jesucristo.

Santa Cruz, Bolivia a los doce días del mes de octubre de 2018.

Coordinadora Nacional Pro Familia [CONAPFAM]

Objetivos: • Canalizar la voz de la ciudadanía ante autoridades públicas e instancias de la sociedad civil para hacer presentes sus derechos y promover sus deberes. • Promoción, divulgación y defensa de los valores, derechos y deberes de la familia y de la vida humana.

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