Ideología de género para el desarrollo de las mujeres o estrategia de la Industria de la Reproducción Humana

Por Dr. Alejandro Langberg La Rosa *

 

La existencia o no de la ideología de género está siendo actualmente debatida en nuestro país, quienes señalan su existencia la identifican como una corriente de pensamiento que propugna que el ser humano nace neutro y que construye su identidad sexual a través del tiempo como fruto de su educación, experiencia de vida, apetencias y libertad. Y defiende que no hay, ni tiene porqué haber necesariamente, relación entre el sexo biológico y la identidad sexual.

En la otra trinchera están quienes sostienen que la “ideología de género” no existe, y que es un invento de los sectores conservadores para frenar los esfuerzos que Estados y sociedad civil realizan para que las mujeres tengan las mismas oportunidades de desarrollo que los hombres, porque eso significaría el fin de la sociedad patriarcal y de no querer reconocer despiadadamente que la homosexualidad “naturalmente” existe. Particularmente, considero que la Ideología de Género sí existe y que sus verdaderos objetivos están más cercanos a los intereses de una ultra derecha ambiciosa que a las reivindicaciones y los derechos humanos que los sectores de izquierda, LGBTI, y otros, pregonan.

EN NOMBRE DE LA IGUALDAD.- Curiosamente, los sectores promotores de la ideología de género (que prefieren se denomine enfoque de género) se muestran más entusiasmados en la defensa de lo que denominan derechos de libertad e identidad sexual, que en el desarrollo propio de las mujeres, fuera de difundir continuamente el feminicidio. Desde estos espacios, no se defiende tampoco el origen genético y definitivo de la homosexualidad como lo hace un sector de la comunidad LGBTI y algunos médicos (a pesar de que no existe prueba científica). Por el contrario, se sostiene que la identidad sexual no es únicamente masculina o femenina, sino que puede ser de múltiples formas: agénero, andrógina, bigénero, cross-dresser, artista drag, genderqueer, género fluido, el o la kathoey, el pangénero, el tercer sexo, el transexual, travesti, entre muchas otras. Es más, recomiendan que esta identidad sexual no sea rígida sino cambiante o múltiple de acuerdo con las inclinaciones y deseos de la persona en el momento que vive (Judith Butler).

Su discurso evidencia odio al matrimonio, la maternidad y la familia (Simone de Beauvoir, Shulamith Firestone). Los considera instrumentos de opresión de la mujer en esta sociedad patriarcal tradicional que pretenden cambiar, porque dicen que es la razón de la infelicidad de la persona.

Consideran que el embrión humano no debe de tener derechos, que el aborto debería ser libre y un derecho de la mujer embarazada. Están a favor de los métodos artificiales del control de la natalidad, de la fertilización in vitro, de las técnicas de reproducción asistida, y la experimentación en embriones, lo que incluye la intervención genética y tecnológica de estos. Solo para completar la historia, diré que es cierto también, que aunque no se menciona mucho, simpatizan con la pedofilia, el incesto y la zoofilia (Kinsey, Firestone).

PODEROSO CABALLERO.- Uno de los “méritos” de la negada ideología de género es la capacidad de unir sectores históricamente polarizados, me refiero a la izquierda radical ideológica y la ultraderecha del dinero.

Para la primera, la ideología de género simboliza una herramienta para su ansiada destrucción del sistema y la conformación utópica de un mundo de iguales. Para la ultraderecha, siempre alerta a las oportunidades de generar más dinero, la ideología de género ofrece la aparición de un mercado sumamente atractivo.

Esto explica porqué se financia con ingentes sumas de dinero a los organismos internacionales, activistas y voceros de la ideología de género. Según Citizen Go, una plataforma ciudadana digital, el multimillonario húngaro – estadounidense de origen judío, ateo, George Soros destinó dieciocho mil millones de dólares para estos fines durante el último trimestre de 2017. Este aporte se ha sumado a contribuciones previas que juntas han alcanzado treinta y dos mil millones de dólares a través de su fundación “Open Society Foundation”.

Según la citada plataforma, Soros contribuye con todo este dinero para extender por todo el mundo el aborto, el mal llamado matrimonio homosexual, la ideología de género y un laicismo feroz que primero arrincone y luego expulse a los creyentes de la sociedad.

En nuestro medio algunas voces ya han alertado sobre estos intereses. Es el caso de la doctora Beatriz Mejía quien advierte que el Club de París es lo mismo que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y responde a los intereses de los más grandes millonarios del planeta, que quieren quebrar, erradicar o cambiar la cultura de los pueblos y así poder manejarlos mansamente en la consecución de sus intereses. De igual forma, el doctor Luis Solari sostiene que los grandes capitalistas del mundo están invirtiendo mucho dinero en Latinoamérica, pero que este dinero viene acompañado de una agenda precisa de protección de estas inversiones, dentro de la que está la Ideología de Género.

BUSINESS SON BUSINESS.- Igualmente, algunas voces de la bioética personalista señalan que el propósito de los grandes capitalistas es destruir a la familia para que los seres humanos vivan solos. Esa situación ya es una realidad en los países del “primer mundo”. Cada vez más personas ponen como primera obligación y fuente de satisfacción al trabajo, no a la familia; son más los jóvenes y viejos que viven solos y gastan más en ellos mismos, mientras que son menos los que tienen una vida familiar que los oriente, proteja y prodigue afecto. Esto los convierte en personas más susceptibles de ser manejadas a través de los medios de comunicación o directivas gubernamentales.

Curiosamente, mientras se habla del control de la natalidad, y se señala a la maternidad como obstáculo para la realización profesional de las mujeres, los sectores pro ideología de género no cuestionan el aspecto ético de la reproducción humana asistida ni la experimentación en embriones humanos y “sus derivados” como las células madres. Por ello, no es descabellado sospechar de un interés por “industrializar las gestaciones” y la “producción de seres humanos potenciados o mejorados”. Sin duda, este sería un gran negocio y empresarialmente justificaría los niveles de inversión y el enfoque de género del gran capital. Más aún si al final el Estado, o empresas tercerizadas por él, tendrían que hacerse cargo de la reproducción humana si triunfa y se generalizan los ideales de la ideología de género. Quienes nos dedicamos a la bioética seria y a la defensa de los derechos humanos tenemos el deber de mantenernos y mantenerlos alertas.

 

___________________

Dr. Alejandro Langberg La Rosa. Médico. Magíster Título Propio en Bioética de la Universidad Católica de Murcia. Profesor de Bioética en la Facultad de Teología Redemptoris Mater del Callao. Miembro Titular del Comité Nacional de Derechos Humanos y Bioética del Consejo Nacional de Salud del Ministerio de Salud.

Fuente: Revista Clínicas & Salud. Revista de la Asociación de Clínicas Particulares del Perú (ACP). 05.2018 pág. 40-41

Noticias relacionadas