Gran Bretaña: 17 alumnos de una sola escuela están en proceso de cambiar de sexo, maestra dice que la mayoría son autistas

Gran Bretaña: 17 alumnos de una sola escuela están en proceso de cambiar de sexo, maestra dice que la mayoría son autistas

De acuerdo con The Mail on Sunday, una impactante cantidad de 17 alumnos de una sola escuela británica están en proceso de cambiar de sexo.

La mayoría de los jóvenes que se están sometiendo a la transformación son autistas, según una maestra de allí, que dijo que los niños vulnerables, con problemas de salud mental, estaban siendo «engañados» para que creyeran que son del sexo equivocado.

La denunciante dice que pocos de los niños transgénero sufren de disforia de género -el término médico para alguien que siente que nació en el cuerpo equivocado- pero que son fácilmente influenciable, aferrándose a la creencia errónea de que son del sexo equivocado como una forma de lidiar con los problemas causados por el autismo.

A principios de este año, The Mail on Sunday reveló que un tercio de los jóvenes referidos a la única clínica de identidad de género para niños del NHS mostraban «rasgos autistas de moderados a severos».

Esto significa que, 150 adolescentes autistas recibieron medicamentos que bloquean la pubertad y detienen la maduración del cuerpo.

La maestra dice que se sintió obligada a hablar para proteger a los alumnos, muchos de los cuales, según ella, ya podrían estar tomando los poderosos medicamentos y podrían someterse a una cirugía que les cambiaría la vida.

Ella cree que las escuelas y algunos políticos se han tragado «el anzuelo entero» de una «falacia» políticamente correcta, vendida por un poderoso grupo de presión transgénero.

Ella le ha pedido a The Mail on Sunday que oculte su identidad, por miedo a ser despedida después de casi 20 años como maestra, pero en una entrevista sorprendente, la mujer, a quien llamaremos Carol, cuenta cómo:

  • Se le aconsejó que no informara a los padres y a otros maestros si un alumno decía ser transgénero;
  • Los alumnos mayores de su escuela que cambiaron de sexo «prepararon» a estudiantes más jóvenes, principalmente autistas, para que hicieran lo mismo;
  • Una adolescente autista pronto tendrá una mastectomía doble;
  • Los alumnos que dicen que nacieron con el sexo equivocado imitan a las estrellas transgénero de YouTube que Carol cree que son en parte culpables de convencer a los niños vulnerables de que sufren de disforia de género.

Anoche, el diputado conservador David Davies dijo: «Felicito a esta maestra por salir a la luz y decirnos lo que durante mucho tiempo he sospechado que ha estado ocurriendo en las escuelas. Es horrible que otros alumnos animen a los niños a identificarse como transexuales, especialmente si tienen autismo.

No se informa a los padres sobre esto y no hay manera de desafiar a estos alumnos que están convencidos por otros de que tienen un problema que casi con toda seguridad no tienen. Trágicamente el resultado final podría ser procedimientos quirúrgicos irreversibles. Esto es escandaloso».

La maestra, que tiene su propio hijo, también cree que muchos de los que dicen que son del sexo equivocado son simplemente homosexuales, pero se enfrentarían a la intimidación si tuvieran que «salir del armario». Por el contrario, dice, los niños transgénero de la escuela son idolatrados por otros alumnos.

También ha expresado su preocupación por el hecho de que muchos docentes están demasiado asustados para cuestionar las afirmaciones de los estudiantes de que son transgénero porque temen ser despedidos o demandados por ser transfóbicos.

Los 17 alumnos que ahora se identifican como transgénero están siguiendo los pasos de una adolescente que ha dejado la escuela y está planeando una mastectomía doble.

Esa estudiante, que nació niña, le dijo a Carol que quería identificarse como una persona no binaria -sin un género específico- en enero de 2014, a la edad de 16 años y dos años después de haber sido diagnosticada como autista.

Después de consultar con sus padres, la escuela acordó cambiar el nombre de la estudiante en el registro a uno que fuera neutral en cuanto al género. Los maestros también acordaron usar pronombres masculinos y femeninos dependiendo del género con el que la estudiante se identificara en un día determinado.

«Estos pronombres podían cambiar de hora en hora dependiendo de cómo se sentía el estudiante», dijo Carol.

Carol puso a la alumna en contacto con un grupo de apoyo para transexuales, pero ahora dice que lamenta amargamente el modo en que manejó el caso. «Esa niña fue diagnosticada como autista a la edad de 14 años y ciertamente no era transgénero», dijo. «Tenía otros problemas de salud mental complicados. Es una tragedia que su afirmación haya sido aceptada tan fácilmente. Ahora va a mutilar su cuerpo».

Durante los siguientes cuatro años, los 17 alumnos que han «salido del armario» como transexuales se han vuelto poderosos dentro de la escuela, dice Carol.

Llevan ropa y peinados idénticos y a menudo adoptan los nombres de estrellas transgénero de YouTube. Ella también ha sido testigo de primera mano de cómo los alumnos mayores han persuadido a los más jóvenes con autismo de que ellos también nacieron con el sexo equivocado, un proceso que se asemeja al «acoso sexual».

«Sólo son jóvenes con problemas de salud mental que han encontrado una identidad y quieren formar parte de un grupo de personas con ideas afines», dijo.

A lo largo de una intachable carrera docente de dos décadas, Carol ha dedicado gran parte de su tiempo al bienestar emocional y personal de los alumnos a su cargo.

Así que cuando una estudiante de 16 años que había conocido durante muchos años le confió en secreto que se sentía atrapada en el cuerpo equivocado y que estaba considerando cambiar de sexo, su instinto fue tomar a la adolescente amorosamente bajo su protección.

Aunque Carol sabía que la chica había sido diagnosticada con autismo dos años antes, se comprometió a proporcionar el apoyo que la joven necesitaba para guiarla en lo que obviamente sería un viaje difícil.

Era enero de 2014 y el debate sobre los derechos de los transexuales, tan intenso actualmente, apenas había comenzado.

La desconcertante variedad de terminología utilizada para definir varias permutaciones de la llamada «identidad de género» aún no había surgido y Carol admite que no sabía a quién acudir en busca de ayuda.

Pero entonces, como ella estaba a cargo del cuidado pastoral de los alumnos, Carol fue contactada por una organización que tenía como objetivo ayudar a los jóvenes transgénero.

El organismo, que Carol nos ha pedido que no nombremos porque teme que al hacerlo pueda identificarla a ella y a la alumna, había abierto recientemente un centro cercano.

La estudiante, biológicamente mujer, había insistido en que ahora quería identificarse como no binaria -una persona sin un género específico- así que Carol felizmente la refirió al grupo. Pero la madre, una mujer de habla suave, ha llegado a lamentar amargamente esa decisión.

«Una vez que estuvo involucrada con ese grupo, no hubo vuelta atrás», dice. «Se decidió que ella era transgénero y eso fue todo, nunca se cuestionó y me culpo por ello».

Carol ahora cree firmemente que la estudiante nunca sufrió de disforia de género -el término médico para alguien que siente que nació en el cuerpo equivocado- pero era simplemente autista y debería haber recibido más ayuda para lidiar con sus dificultades emocionales y sociales.

Lo que hace que esto sea aún más doloroso para Carol y es una de las razones por las que ha decidido hablar hoy es que se ha enterado de que la niña está planeando una mastectomía doble como parte de su reajuste de género.

Ella recuerda cómo la escuela hizo todo lo que pudo para acomodar a la estudiante. Después de consultar con los padres de la niña, acordó cambiar el nombre de la estudiante en el registro a uno que fuera neutral en cuanto al género. Los maestros también comenzaron a referirse a ella usando pronombres masculinos y femeninos dependiendo del género con el que la estudiante se identificaba en un día determinado. «Los pronombres podían cambiar casa hora dependiendo de cómo se sentía la estudiante», dijo Carol.

La organización de caridad ‘Butterfly’ le dice a las escuelas: No dejen que los padres sepan si el niño quiere la transición

Se les aconseja a los maestros que no les digan a los padres si sus hijos quieren cambiar de sexo.

El sitio web de la organización ‘Mermaids’ contiene consejos para que los alumnos no sean «excluidos» como transgénero, ya que sus padres pueden no apoyarlos.

«La información confidencial no debe compartirse, ni siquiera con los padres y cuidadores, sin el permiso del niño o del joven, a menos que existan razones que lo justifiquen», dice el grupo, recalcando aún más: «Ser transgénero o cuestionar el género no es una preocupación de salvaguarda en sí misma.»

La organización benéfica se creó para ayudar a los jóvenes que están confundidos sobre su género, y ayudó a los productores a realizar el reciente drama de ITV, ‘Butterfly’, sobre un niño transgénero, protagonizado por Anna Friel y Callum Booth-Ford.

Ofrece sus consejos en un ‘Equipo de Herramientas de Inclusión Transgénero’, una guía para profesores de 50 páginas disponible en su sitio web, sobre cómo apoyar a los alumnos transgéneros.

La guía reconoce que los maestros desearán consultar con los padres cuando un niño confiese que quiere identificarse con el sexo opuesto.

Pero señala: «Al trabajar con padres y cuidadores, [las escuelas y universidades] deben tener en cuenta que representan los intereses del niño o del joven.

En la medida de lo posible, debe velarse por que se tengan en cuenta los deseos de la persona con el fin de apoyarla durante su posible transición».

La guía promovida por Mermaids fue creada por Allsorts Youth Group, una organización LGBT con sede en Brighton.

La adolescente preguntó si podía celebrar una asamblea para informar a otros alumnos de la escuela sobre su condición de transgénero, pero Carol lo evitó.

Ahora entiende que la alumna «educó» informalmente a sus compañeros, lo que Carol sospecha que podría haber sido el catalizador de una ola de casos de «imitación» entre los alumnos autistas. Ella dice que el proceso le recuerda al «acoso sexual».

Durante los siguientes cuatro años, Carol fue testigo de un asombroso incremento en el número de niños que afirmaban ser transgénero.

En todos los casos, excepto en unos pocos, la autoridad educativa local diagnosticó oficialmente que los niños eran autistas. Los que no fueron diagnosticados formalmente mostraron signos claros de estar en el espectro del autismo, dice.

Según Carol, nueve de los 18 niños que ella ha visto identificarse como transgénero han sido diagnosticados con autismo, mientras que el resto tenía signos definitivos de la afección. «Típicamente, estos niños y niñas son inadaptados brillantes», dice.

«No creo que en realidad sean transgénero. Son sólo jóvenes con problemas complejos de salud mental que han encontrado una identidad y quieren formar parte de un grupo de personas con ideas afines».

Según un informe interno, un tercio de los pacientes remitidos a la Clínica Tavistock, el único servicio del NHS del Reino Unido para jóvenes confundidos sobre su género, tienen fuertes rasgos autistas.

El dramático aumento en el número de alumnos que quieren cambiar de género coincidió con el creciente clamor de activistas que reclaman más derechos para las personas transgénero.

En la actualidad, el Gobierno está estudiando la posibilidad de permitir que las personas cambien de sexo sin diagnósticos médicos.

Ha desencadenado un furioso debate sobre si los hombres que dicen que se identifican como mujeres deben ser admitidos en espacios sólo para mujeres.

Carol no apoya esta medida, pero simpatiza con las personas transgénero. Ella dijo: «Si un niño realmente tiene disforia de género, por supuesto que debe recibir todo el amor y el apoyo que necesita.

Pero creo que los niños autistas que no son transgénero están siendo explotados por el grupo de presión de los transgénero. «Les están lavando el cerebro para que crean que son transgénero».

Dijo que lo más preocupante es que algunos de ellos podrían estar tomando fuertes fármacos «bloqueadores de la pubertad» que interrumpen el desarrollo físico.

Estrella transgénero de YouTube influye en los niños

La estrella transgénero de YouTube, Ash Hardell, es idolatrada por cientos de miles de adolescentes en todo el mundo, con más de 500.000 suscriptores a su canal de video.

Ash, que nació mujer pero ahora se identifica como no binario -ni hombre ni mujer- presenta un video sobre la extirpación de senos, titulado «¡Me hice cirugía de la parte superior!», con la frase «¡Mira mi viaje a lo plano y feliz!»

En él, Ash le dice a sus seguidores: «Después de la cirugía no sólo experimenté una ola de euforia, sino también la mayor ola de alivio… Se los digo, fue la decisión correcta y estoy tan feliz».

Comentando sobre el video, una joven seguidora dijo: «¡Cuando sea mayor me haré la cirugía de la parte de arriba, no importa lo que digan mis padres!»

El británico Alex Bertie, de 23 años, también tiene un canal exitoso donde ha estado compartiendo detalles de su transición de mujer a hombre desde los 15 años con sus 300.000 seguidores.

Le dijo a un joven que se puso en contacto con él, que le había confesado sentirse «confundido» y «no lo suficientemente transgénero», que estaba reprimiendo sus verdaderos sentimientos.

«Sólo porque lo estés empujando hacia abajo y cubriéndolo no significa que no esté todavía ahí», dijo Alex.

Lo hacen sin el conocimiento de sus padres y sin supervisión médica, a pesar de que los productos químicos «podrían causarles graves problemas de salud más adelante en la vida».

La escuela, cuya ubicación Carol ha pedido que se mantenga en secreto, tiene 17 alumnos que afirman ser transgéneros.

La mayoría son niñas que dicen ser «no binarias» o «identificarse» como niños y un pequeño número de niños que se identifican como niñas. Ella dice que a menudo son estudiantes brillantes que son simpáticos y populares.

Otras chicas acuden a ellas como si fueran ídolos adolescentes y algunas tienen citas con ellas.

Parece, dice Carol, que ser transgénero está de moda.

Carol describe cómo algunos de los niños y niñas transgéneros más francos utilizan el lenguaje y el comportamiento de la policía, acusando a menudo a los maestros y a sus compañeros de «mala clasificación de género».

La ofensa es causada por el uso de un pronombre incorrecto o por no reconocer la nueva identidad de género de un estudiante.

El año pasado, este periódico reveló cómo un profesor en Oxfordshire se enfrentó a cargos por mala conducta profesional cuando «accidentalmente» llamó a una alumna transgénero «niña» cuando el estudiante se identifica como niño.

Carol dice: «Estuve discutiendo el tema de la menstruación durante una clase recientemente y recibí una queja por parte de una de las alumnas, que ahora se identifica como un niño, por no decir que los niños también pueden tener períodos.

Por supuesto que no pueden y suena como una broma, pero muchos profesores están aterrorizados de cometer un error».

Carol dijo que en el clima actual no se atrevería a sugerir a un alumno que dijera que era «transgénero» que podría estar equivocado. «Si hubiera una queja, podría ser despedida.»

Dice que los alumnos transgénero tienden a convertirse en «grupos» de dos o tres alrededor de los 14 años de edad y de una manera muy uniforme: llevan el pelo en una peineta y lo tiñen de azul, negro o rubio, y empiezan a usar grandes gafas redondas, botas de Dr. Martens, chaquetas de obrero y pantalones apretados.

«Me imagino que todos ellos deben estar usando ligas en el pecho [para aplanar los senos] y me dijeron de una chica que estaba rellenando su ropa interior para que pareciera que tenía un pene».

A pesar de que hay un número tan grande de niños transgéneros en la escuela, Carol dice que hay poca orientación del Departamento de Educación o del personal superior sobre cómo manejarlos.

Su sindicato la animó a contactar el grupo de apoyo para transexuales ‘Mermaids’, cuyo consejo en línea advierte a los profesores que no deben decir a los padres cuando un alumno quiere cambiar de sexo a menos que «haya un problema de protección».

Carol dijo: «En mi opinión, siempre hay un problema de protección, especialmente cuando se sabe que el niño tiene problemas de salud mental subyacentes. Seguramente todos los padres tienen derecho a saber. Aconsejar mantenerlo en secreto rompe la regla número 1 sobre la protección de la infancia».

‘Mermaids’ no estuvo disponible para ofrecer comentario anoche.

Carol dice que los alumnos transgénero de su escuela a veces adoptan los nombres de los usuarios de YouTube transgénero que han encontrado fama en internet.

Han habido ocasiones en que un grupo de alumnas que se identifican como niños usan el mismo nombre.

Algunas celebridades de Internet han sido acusadas de influenciar a los niños más pequeños para que piensen que son transgénero cuando no lo son.

En un video, la popular estrella Alex Bertie le dice a una joven que dijo que estaba «confundida» y «no se sentía lo suficientemente transgénero» que estaba «reprimiendo» su identidad transgénero.

Carol cree que muchas de las chicas que salen del armario como transgénero son, de hecho, lesbianas. Salen con otras chicas, tanto transgénero como no transgénero, revela.

«Al hablar con estas niñas, la idea de ser heterosexual es aterradora, pero ser reconocidas como lesbianas también es desagradable, por lo que se convierten en transgénero.

Creo que como lesbianas se enfrentarían a más intimidaciones, pero como niñas transgénero casi se vuelven populares».

La atracción, dice, es que al convertirse en transgénero, estas niñas socialmente inadaptadas, que han luchado por encontrar aceptación, de repente ven cómo su popularidad se dispara.

«Tienen a las niñas a su alrededor como sirvientas porque parecen niños pequeños y bonitos», dice.

«Reflejan las fantasías de los adolescentes, al parecerse a estrellas del pop como Justin Bieber. Estas chicas trans se vuelven muy poderosos en la escuela».

tans inclusion toolkit

Añade que una de las maneras más preocupantes en que estas alumnas ejercen su nuevo poder es influyendo a los niños más pequeños, «que casi siempre son autistas», para que piensen que ellos también son transgéneros, lo que le recuerda el acoso sexual.

Carol contó cómo los niños angustiados iban a ella y le decían que son transgénero, explicándole: «Me sentía muy perdida, pero [una estudiante transgénero mayor] me encontró llorando en el pasillo y me ayudó a entender quién soy realmente».

Sus preocupaciones surgen en medio de la creciente alarma por el aumento en el número de adolescentes que desean cambiar de género.

Más de 1.000 fueron remitidos para tratamiento este año, en comparación con sólo 40 en 2010. La ministra de Igualdad, Penny Mordaunt, ha ordenado que se investigue por qué.

Carol dice: «Ahora estoy tan alarmada por la fuerza de la agenda transgénero que no estoy segura de cuánto tiempo más pueda seguir, ya que no puedo ser honesta con los estudiantes.

«Estamos siendo dirigidos por grupos que no conocen a estos niños, para tomar decisiones que son perjudiciales para ellos.


Y estamos dando a los niños una gran cantidad de poder de toma de decisiones cuando lo que necesitan son límites para que se sientan seguros y protegidos. Se siente como si estuviéramos entrando en una pesadilla».

En 20 años recordaremos la urgencia por cambiar el sexo de nuestros hijos como uno de los capítulos más oscuros de la medicina, dice el psicoterapeuta Bob Withers

Permítame dejarlo absolutamente en claro: no tengo ninguna duda de que hay personas que sienten que son de un sexo mientras que tienen el cuerpo del otro.

Vivir con un conflicto interno tan constante es horroroso para muchos de los afectados, y nunca debe ser ignorado.

Nadie debe tratar de reprimir la orientación sexual o identidad de género de otra persona.

Pero la pregunta que debemos hacernos hoy es la siguiente: ¿Cómo decidimos cuáles son las necesidades reales? ¿Y cómo, entonces, debemos tratarlos?

He sido psicoterapeuta durante más de 30 años y, en ese tiempo, he trabajado con un número pequeño pero significativo de pacientes que deseaban cambiar de sexo.

Por el bien de todos, creo que la cirugía -que es irreversible- debería ser sólo un último recurso. Siempre deberíamos comenzar por trabajar para ayudar a que la mente encaje mejor con el cuerpo, antes de empezar a alterar el cuerpo para que encaje con la mente.

Sin embargo, en el NHS de hoy en día, los profesionales están permitiendo que cientos -posiblemente miles- de adolescentes se sometan a una cirugía mayor para cambiar su género.

Se está haciendo, casi sin oposición, en nombre de los derechos de los transexuales. Pero dentro de 20 años, creo que recordaremos esta locura como uno de los períodos más oscuros de la historia de la medicina moderna.

Nos preguntaremos por qué no desafiamos su creencia de que nacieron en los cuerpos «equivocados».

Nos preguntaremos por qué ignoramos tan fácilmente las campanas de alarma que muchos eran autistas o tenían problemas de salud mental.

A lo que nos enfrentamos hoy es extremadamente preocupante. Mientras que 17 niños están en transición en una escuela secundaria, no lo dude: es casi seguro que se está repitiendo en otras escuelas. Lo que está sucediendo es lo siguiente: estamos criando a una generación de niños que tienen problemas de salud mental bastante complejos.

Identificarse como transgénero puede parecer una forma de explicar ese sufrimiento. En lugar de comprender de dónde puede provenir -sentirse solos o aislados, ser acosados, tener un trastorno del espectro autista o luchar con una serie de problemas que van desde la sexualidad hasta el abuso o la autolesión- les estamos permitiendo cambiar de sexo.

Es una solución perezosa y perjudicial que los profesionales del NHS, los profesores, los políticos y la ley están muy dispuestos a aceptar para expresar sus puntos de vista progresistas.

Sin embargo, el debate sobre este tema ha sido silenciado por activistas transgénero que califican de «transfóbico» a cualquiera que se atreva a desafiar su dogma.

Esta ciega adhesión a la ideología tiene consecuencias reales y peligrosas.

En mi campo de trabajo, por ejemplo, muchos psicoterapeutas ahora tienen miedo de interrogar adecuadamente a un paciente que se identifica como transgénero: miedo de explorar su pasado, de hacer preguntas sobre su sexualidad o de investigar su salud mental. No irán allí, por miedo a ser echados a un lado.

Un problema importante en la realidad de hoy en día es que, si no se «reafirma» la declaración de un paciente de ser transgénero, se puede correr el riesgo de ser acusado de practicar una «terapia de conversión».

Ahora, poderosos organismos, incluyendo el NHS y las principales organizaciones de asesoramiento, han firmado un Memorando de Entendimiento -un acuerdo sobre cómo practicar- que amplía la definición de la terapia de conversión para cubrir a los pacientes que podrían ser transgéneros.

Y este memorándum bien intencionado está siendo utilizado por activistas transgénero para evitar que los terapeutas, psicólogos y otros hagan preguntas rigurosas sobre si un paciente tiene o no, de hecho, una verdadera «disforia de género».

Un terapeuta podría tener buenas razones para creer que el adolescente trans-identificado frente a ellos odia su cuerpo porque fue abusado cuando era niño y se siente vulnerable. Pero no pueden explorar esa posibilidad.

Es posible que descubran un patrón de varias colegialas diciendo que son transgénero, después de presenciar cómo un compañero se ha transformado de alguien sin estatus social, a una mariposa social después de identificarse como un trans-niño.

La atracción de la popularidad no debe pasarse por alto.

Sin embargo, ninguna de estas posibilidades puede ser planteada de forma segura por psicoterapeutas, psiquiatras o profesores. Recientemente, 650 activistas transgénero firmaron una carta publicada en Therapy Today, la revista de la Asociación Británica de Consejería y Psicoterapia, en la que pedían que se expulsara a cualquiera que no practicara la «terapia de reafirmación». Si el gobierno sigue adelante con los planes de permitir que la gente se «autoidentifique» como cualquier género que quiera, sin validación externa, me temo que eso fortalecería la mano de aquellos que defienden la terapia trans-afirmativa.

Pero en mi opinión, evitar hacer estas preguntas de sondeo a pacientes que afirman ser transgénero -especialmente adolescentes- es una negligencia cobarde de nuestro deber.

Abandonamos nuestra responsabilidad si simplemente nos convertimos en quienes les dicen que sí, simplemente pasándolos a la siguiente etapa del proceso de cambio de sexo.

El peligro es que, una vez que se está en el camino médico que conduce al cambio de sexo, es muy difícil dar la vuelta.

Los jóvenes remitidos al Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género dirigido por The Tavistock and Portman NHS Foundation Trust en Londres se someten a sólo seis sesiones para evaluar si son trans o no. Varios miembros del personal me han dicho que están horrorizados de que, con demasiada frecuencia, no se ofrece psicoterapia antes de comenzar el tratamiento médico.

Luego se les administran medicamentos «bloqueadores de la pubertad» que detienen el desarrollo físico -fármacos poderosos que ni siquiera tienen licencia para el tratamiento de personas transgénero y que sabemos que pueden debilitar los huesos, tal vez de por vida. Hay pocos datos a largo plazo sobre su seguridad; sin embargo, el NHS rutinariamente los entrega.

Luego, la mayoría recibirá hormonas sexuales del otro género, lo que conlleva sus propios riesgos. La administración de testosterona a las mujeres, por ejemplo, puede aumentar el riesgo de cáncer de ovario.

No está claro exactamente cuántos realizan la transición quirúrgica completa al sexo «opuesto». Si trae felicidad duradera, lo es aún menos. Los estudios a corto plazo, por lo general realizados poco después de la cirugía, sugieren que los pacientes son inmediatamente más felices. Pero los pocos estudios a largo plazo que existen pintan un cuadro diferente.

Uno de ellos, que dio seguimiento a los hombres que habían hecho la transición a ser mujeres, de 15 a 20 años después de la cirugía, mostró que tenían un riesgo 20 veces más alto de suicidio que otros que tenían la misma edad, clase social y problemas de salud mental.

En YouTube, algunos transexuales están publicando videos advirtiendo a los jóvenes que no sigan adelante con la reasignación.

Las consecuencias han iniciado.

Seguramente no pasará mucho tiempo antes de que una nueva generación formule preguntas más difíciles. Preguntarán por qué nadie los detuvo, les dijo que el tratamiento podría destruir su vida sexual, ni les advirtió que los haría infértiles y podría no hacerlos felices después de todo. También podrían conseguir abogados que hagan las mismas preguntas, buscando millones de libras en compensación.

Necesitamos algo de honestidad ahora, libre de la corrección política.

De lo contrario, nos dirigimos hacia la catástrofe.

Fuente: https://es.sott.net/article/63673-17-alumnos-de-una-sola-escuela-britanica-en-proceso-de-cambiar-de-sexo-maestra-dice-que-la-mayoria-son-autistas?fbclid=IwAR3cKiOQuB_qSBvUAZUNb6SbevPZxJlTTfc75lZG13F79eLwT8W_mGAxnuo

Coordinadora Nacional Pro Familia [CONAPFAM]

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