Desde España: ¿A cuento de qué pretenden obligarnos por la fuerza a aprobar tal o cual estilo de vida?

He leído en Actuall que Podemos pretende que el gobierno emprenda acciones judiciales contra la publicación de un libro que critica leyes que buscan imponernos determinadas opiniones.

Claman contra una ‘ley mordaza’ y luego exigen censurar un libro

Es absurdo decir que no quieres imponer opiniones y al mismo tiempo pedir la censura de un libro porque no dice lo que tú quieres. Pero esto no nos ha de extrañar de unos tipos que un día van al congreso con pancartas pidiendo derechos humanos, y un mes después se ponen a ensalzar a un dictador y asesino como Fidel Castro. O sin salir siquiera de esta misma semana, un día votan contra lo que llaman “ley mordaza” y al día siguiente piden censurar un libro porque no les gusta lo que dice. Dicho sea de paso, el argumento de la formación de ultraizquierda para reclamar esa censura es que el libro en cuestión, publicado por la plataforma HazteOir.org, promueve “el odio y la discriminación hacia las personas trans, lesbianas, bisexuales y gais”. El libro puede leerse aquí en PDF. Cualquiera puede comprobar que la acusación de Podemos es mentira, una mentira que consiste en acusar de odiar a los homosexuales a todos los que no queremos que nos obliguen a aplaudir su modo de vida. Y es que ya ni siquiera se acusa de “homófobos” a los que insultan a los homosexuales (cosa que HazteOir.org no hace), ni a los que dicen que los homosexuales deberían ser perseguidos, algo que HO tampoco hace. Ahora para ser “homófobo” te basta con rechazar que te impongan lo que tienes que opinar, lo que tienes que creer o lo que te tiene que gustar.

Ayer perseguidos, hoy perseguidores

Con los mismos argumentos con que se censura toda discrepancia de las relaciones homosexuales, acabarán diciéndonos que desaprobar el adulterio es odiar a las personas adúlteras y atacar la libertad sexual. Y es que hemos llegado a un extremo en el que ya da la sensación de que en cuestiones sexuales uno tiene que aprobar, porque sí, todo lo que dictan ciertos grupos de presión, que invocan como argumento para justificar esas imposiciones el haber sido víctimas de una discriminación en el pasado. Ciertamente, los homosexuales han sido víctimas de persecución en nuestro país en el pasado. Una persecución criticable, desde luego. El caso es que las leyes que mantenían esa persecución hace ya muchos años que no existen. Lo que tenemos ahora es a ciertos grupos gais no reivindicando derechos, sino exigiendo privilegios y que se persiga a todo el que discrepe de ellos. Eran los perseguidos y ahora son los perseguidores.

Puedes insultar a los cristianos, pero no seas ‘homófobo’

Lo curioso es que el principio de “no discriminación” que se invoca para obligar a todo el mundo a aprobar las relaciones homosexuales, se deja en suspenso cuando se discuten otros estilos de vida. Así, persiguen la “homofobia” los mismos que reclaman un derecho no ya a criticar los principios cristianos, sino a insultar a quienes viven de acuerdo con ellos. Ya no puedes llamar a nadie “maricón” o “bujarra” porque te pueden llevar a juicio, pero hay barra libre para llamar a alguien “cristofriki”, “ultracatólico”, “carca” o lo que sea por el mero hecho de ser un cristiano coherente. Y ojalá la cosa se limitase a los insultos. La misma izquierda que clama contra la “homofobia” ha participado en manifestaciones cristianófobas en las que se animaba a “quemar la Conferencia Episcopal”, sin que esa clarísima incitación al odio haya merecido ni una sola declaración institucional de condena. Sin ir más lejos, el mismo Podemos que quiere mandar a juicio a HO por sus opiniones ha apoyado a una concejal podemita condenada por asaltar una capilla. Con esta doble vara de medir, de la que hace gala con absoluto descaro, lo que nos viene a decir la izquierda es que si las víctimas de mensajes de odio son cristianas, qué se fastidien. Poco importa que los cristianos también hayamos sido víctimas de brutales persecuciones -la última que vivimos en España fue hace 80 años- y que hermanos nuestros sigan siendo asesinados por su fe en diversos países. Para esa izquierda los cristianos no tenemos derechos.

Alarmantes signos de autoritarismo que ya están hartando a muchos

Yo nací diez días después de la muerte de Franco. Soy uno de tantos españoles que no hemos vivido bajo una dictadura. Sin embargo, sí que he visto signos alarmantes de autoritarismo en nuestra democracia. He visto a nacionalistas poniendo multas lingüísticas e imponiendo idiomas en los colegios con el apoyo de esa misma izquierda “antifranquista”. He visto a la ultraizquierda que presume de “antifascista” acosando y agrediendo a demócratas por sus opiniones, con unos métodos mafiosos calcados a los del fascismo. Y lo que más me indigna es que en vez de plantar cara a esos cínicos, el PP se pliega e incluso se apunta a ese autoritarismo izquierdista, como lo está haciendo Cifuentes con el alcalde de Alcorcón por sus críticas al feminismo radical. Una gran parte de nuestra clase política se ha instalado en la idea de que millones de españoles tenemos opiniones y creencias incorrectas y hay que corregirlas a base de sanciones y cacerías políticas. Ya aburre que agiten el fantasma del franquismo una y otra vez para decirnos lo malo que era, y al mismo tiempo nos impongan nuevas formas de censura, acosos y persecuciones contra quienes no opinamos como la izquierda dicta. Si lo que quieren es que en España salga otro Trump u otra Le Pen, sigan ustedes, señores progres, abusando así de la paciencia de la gente.

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