Desde España: Cruda realidad / Poniendo de moda lo ‘trans’

Desde España: Cruda realidad / Poniendo de moda lo ‘trans’

Cada vez estoy más convencida que la progresía, especialmente la aplicada contra la familia, no necesita ni requiere tanto entusiastas partidarios como cómplices. Al fin, un mero partidario puede decepcionarse o cambiar de opinión, pero un cómplice tiene siempre un incentivo para defenderte a capa y espada.

La cosa funciona así: el ser humano tiene multitud de impulsos asociales que, para que sea posible la vida en sociedad, deben reprimirse, canalizarse y sublimarse mediante leyes y prohibiciones. Vale, quizá usted no necesita el Código Penal para no robar, matar o violar pero, créame, no querría vivir en una sociedad donde todo eso estuviera permitido.

Imagine el primer gobierno que aprueba el aborto. Una mayoría piensa que está mal, que es matar al hijo en el vientre de su madre. Pero a medida que la ley sigue en vigor, supone un camino fácil para momentos muy difíciles a veces. Y empezamos a estar rodeados de amigos, parientes, conocidos que han abortado. Y se hace, créanme, muy, muy cuesta arriba seguir defendiendo lo mismo cuando afecta a alguien cercano.

De los 1.716.197 abortos que se han acumulado en los últimos 20 años, 315.547 corresponden a Cataluña
Ecografía de un aborto

Esto funciona como la onda que produce una piedra arrojada a un estanque, y pronto una mayoría social pasa de hacer lo que defiende a defender lo que ha hecho o lo que han hecho seres queridos.

A estas alturas es un secreto a voces que ‘solidaridad’ es una forma bonita de llamar a la defensa política de los propios intereses, y sin embargo uno esperaría de una sociedad tan ‘concienciada’ en todo lo comunitario tuviera una idea algo más ampliar del bien común. O de la propia supervivencia social, en realidad.

Pero no. Estoy seguro de que el lector se habrá encontrado mil veces con la réplica de Todo a Un Euro habitual cuando argumenta contra los experimentos dignos del Dr. Frankenstein que los poderes occidentales están haciendo con nuestra sociedad: nadie te obliga, no lo hagas.

Si no estás de acuerdo con el aborto, no abortes (aquí se dejan fuera al tercero en discordia, el niño masacrado, pero…)
Si no estás de acuerdo con el matrimonio homosexual, no te cases con alguien de tu mismo sexo.
Si no estás de acuerdo con el divorcio express, no te divorcies.
Si no estás de acuerdo con las leyes sobre transexualidad, no te cambies de sexo.

Es como si pensasen que el cuerpo social no existe o que puede sobrevivir a todo, aunque en todo lo demás son perfecta e incluso exageradamente conscientes de que no es así y buscan controlar nuestra vida y la de nuestros hijos hasta el mínimo detalle.

Naturalmente, nada de lo que dicen es cierto o meramente sincero. Alguna vez hemos dicho que no existe Estado aconfesional, que todos tienen, necesariamente, un dogma social que aplicar aunque sea implícito, y pocas veces ha sido tan rígidamente aplicado como ahora.

Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid/ EFE
Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid/ EFE

Un caso que cuenta el periodista norteamericano Rod Dreher es suficientemente significativo de lo que supone el dogma social y las atroces consecuencias que pueden tener leyes como la recientemente aprobada por Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid:
“Como padre que está viviendo la pesadilla de tener una hija adolescente que de repente anuncia que es ‘transgénero’, puedo asegurarle que no hay NINGÚN médico que puede hacer otra cosa que ceder. No se trata de NINGÚN criterio científico. No hay NINGÚN medio médico de “diagnosticarla”. Su psiquiatra sabe que no es transexual, pero se teme que no haya modo de detenerla. Tres de sus mejores amigas ya han hecho una transición completa, pagada por sus padres, así que le cuesta entender que nosotros no hagamos lo mismo. No es distinto a tener a tu hijo abducido por una secta, solo que en esta ocasión la secta es una moda social que pretende dañar físicamente su cuerpo femenino perfectamente sano, todo en el nombre del “amor”.

Estos padres, hay que advertir, son excepcionales. En un alto número ceden a la primera, porque no quieren perder a su hijo, porque les han dicho por activa y por pasiva que es lo mejor para él, porque no quieren verse a sí mismos como trogloditas retrógrados, porque confían en su gobierno, que les dice que esto es lo bueno.

¿Los médicos? No viven en un olimpo etéreo en el que no necesiten comer ni teman represalias. Cualquier facultativo conoce el enorme riesgo -en el caso de que su conciencia profesional se imponga en él- de desaconsejar el cambio de sexo. No solo eso: los investigadores se alejan del asunto como si quemase, sabedores de que un resultado contrario a lo que defienden los lobbies podría suponerles la ruina, si no demandas judiciales y acoso profesional y/o personal.

La ley contemplará la creación de un “DNI provisional” para los transexuales/Fuente:Wikimedia.
La ley contemplará la creación de un “DNI provisional” para los transexuales/Fuente:Wikimedia.

Y los propios chicos… Son chicos. Ningún otro colectivo es más receptivo a las modas y a la presión del grupo. De hecho, el último gran estudio hecho en este sentido, en 2008, reveló que la abrumadora mayoría de los adolescentes con disforia de género -el convencimiento de haber nacido ‘en el sexo equivocado’- la superaban con el tiempo de forma espontánea y sin tratamiento alguno.

De hecho, cuesta creer que haya tantas personas de golpe que han nacido con el sexo equivocado, como si fuera una epidemia de errores. Es más razonable pensar que la presión mediática y social está dando a un montón de adolescentes desorientados y perdidos en una edad en la que lo raro es no estarlo una salida ‘trendy’ a sus problemas de identidad que va a contar con el aplauso de los líderes sociales y, quizá, hacerles más interesantes para sus iguales.

Por supuesto, vamos a ver en los próximos años, si superan la censura, muchas historias terribles de vidas destrozadas. Pero los responsables, me juego lo que ustedes quieran, no estarán ahí para responder.

Coordinadora Nacional Pro Familia [CONAPFAM]

Objetivos: • Canalizar la voz de la ciudadanía ante autoridades públicas e instancias de la sociedad civil para hacer presentes sus derechos y promover sus deberes. • Promoción, divulgación y defensa de los valores, derechos y deberes de la familia y de la vida humana.

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