Chile: Se buscaría reemplazar el "interés superior de los niños" por el "superior interés de los adultos homosexuales"

Chile: Se buscaría reemplazar el "interés superior de los niños" por el "superior interés de los adultos homosexuales"

La ley en Chile no prohíbe la tuición homoparental pues autoriza a que eventualmente el conviviente civil -que puede ser del mismo sexo según dispone la ley 20.830- ejerza el cuidado personal de los menores (art. 226 Código Civil). Pero subordina esa y cualquier alternativa al interés superior de los niños. Es su bien, y no el deseo e interés de los adultos, lo que a todo evento debe resguardar la ley y, también, buscar y determinar el juez. Pero no existe prohibición a la tuición homoparental. Cabe preguntarse entonces cuál es el objetivo de quienes impulsan esta agenda.

Me parece que hay tres alternativas: la primera, es que la orientación sexual de tipo homosexual sea inmune a toda consideración por parte del juez que ha de determinar el cuidado personal de los menores. Esto no equivale a la no discriminación arbitraria fundada en la orientación sexual. No. Esto es más. Es algo que ningún heterosexual tiene, pues respecto de ellos el juez puede considerar todas sus circunstancias para, en razón de ellas, deliberar acerca del interés superior de los niños. Es decir, se pretende hacer pasar la “no consideración” bajo el manto sacrosanto de la no discriminación. 

La segunda alternativa se sigue de la anterior por un efecto “paradojal”, y es que la inmunidad de consideración avanza hacia la consideración privilegiada (de hecho la misma inmunidad constituye ya un privilegio legal). Cada vez que a un padre homosexual, cuya orientación sexual haya sido ventilada en el proceso, le sea negada o revocada la tuición de sus hijos, se alegará -como ya sabemos de sobra- discriminación “arbitraria”. En concreto entonces, de existir conflicto se preferirá al padre homosexual en razón de su orientación sexual y con mayor razón si mantiene una convivencia con alguien del mismo sexo, para evitar incurrir en discriminación (y en procesos con resultado asegurado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos).

La tercera alternativa va más allá, y consiste en pasar de la consideración privilegiada a la coronación como ideal. Es decir, la orientación sexual de tipo homosexual y la convivencia fundada en ella pasan a ser preferidas a priori sobre la diferencia y complementariedad sexual, como realidades siempre más idóneas y aptas para lograr el bienestar integral de los hijos. De este modo, la homosexualidad y la convivencia homosexual se identifican -de facto y de iure- con el interés superior del niño. La orientación sexual -pero solo la de tipo homosexual porque la heterosexual no califica- es erigida como el “analogado principal”: como el modelo o arquetipo al que debe aspirarse, de manera que las circunstancias del caso concreto sean ponderadas siempre a la luz de ese criterio, obligando así al juez a preferir siempre aquella realidad que en mayor medida realice ese ideal o que más se parezca a él.

Lo anterior, que puede sonar exagerado, no es sino la consecuencia lógica del reemplazo de un principio por otro: hoy todo el estatuto matrimonial y filiativo se funda en la diferencia y complementariedad sexual entre hombre y mujer. Si esto -que no impide ni prohíbe la eventual tuición homoparental- es “discriminador”, la tan manoseada igualdad llevará a sustituir ese principio “hetero-normativo” por el que hoy está de moda: el “homo-normativo”. ¿Y el derecho natural de los hijos a ser criados y educados por un padre y una madre? Olvidémoslo. Su interés superior habrá sido reemplazado por el superior interés de los adultos homosexuales.

Por Alvaro Ferrer

Coordinadora Nacional Pro Familia [CONAPFAM]

Objetivos: • Canalizar la voz de la ciudadanía ante autoridades públicas e instancias de la sociedad civil para hacer presentes sus derechos y promover sus deberes. • Promoción, divulgación y defensa de los valores, derechos y deberes de la familia y de la vida humana.

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