El G7 Rechaza la Jerga Abortista en el Comunicado Final

Los líderes del G7, compuesto por los países económicamente más poderosos del mundo, rechazaron la recomendación de un comité asesor de que el lenguaje del aborto se incluya entre los comunicados finales del grupo.

Este es el segundo añoconsecutivo en que los gobiernos rechazan el lenguaje del aborto del Consejo Consultivo de Género del G7.

El Consejo Consultivo hizo un llamamiento a la acciónexigiendo que los gobiernos garanticen “el ejercicio de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, incluido el acceso a la anticoncepción moderna y a la información y los servicios de aborto seguro”.  En un conjunto más detallado de recomendaciones, el Consejo describió el acceso al aborto “seguro” como “un derecho fundamental”, y elogió las leyes de Canadá por no tener límites gestacionales.  Citaron esto como acorde con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de tratar el aborto “como cualquier otro procedimiento médico y no como un proceso legal”.

El Consejo también instó a las naciones a seguir el ejemplo de Francia y promulgar leyes contra la “desinformación sobre el aborto seguro” que se ofrece en Internet.  Tales leyes pueden ser utilizadas para atacar a los centros para embarazos en crisis y otros sitios pro-vida que advierten contra los daños del aborto.

El Consejo fue establecido el año pasado durante la presidencia canadiense del G7, y continuó bajo la presidencia francesa, y está compuesto por un grupo de activistas independientes, académicos y expertos. Sus recomendaciones se publicaron como anexo a los documentos oficiales de la cumbre del G7.  Aunque entre sus miembros se encuentran algunos funcionarios del gobierno, entre ellos el embajador de Estados Unidos en Francia, la presentación de sus recomendaciones incluía una cláusula de exención de responsabilidad en el sentido de que no debía considerarse como “un documento de recomendaciones aprobadas por los gobiernos”.

Sin embargo, los defensores del aborto se sintieron frustrados una vez más al quedar al margen de los resultados oficiales.  Antes del inicio de la cumbre, el grupo feminista W7 publicó un editorial quejándose de que “ninguna asociación feminista se sentará a la mesa de negociaciones con los líderes del G7”.  En su lugar, publicaron una “declaración de género alternativo” insistiendo en que “todos los compromisos” deberían incluir “la salud y los derechos sexuales y reproductivos”.

Cuando terminó la cumbre, el W7 no quedó impresionado: “Francia no ha incorporado una diplomacia feminista dentro de este G7 y varias cuestiones clave de igualdad de género no han sido incluidas en la agenda de los líderes del G7”.

Francia no es la única nación que se enfrenta a las críticas feministas. Antes de la cumbre, el director del Grupo de Investigación del G7 en la Universidad de Toronto predijo que aunque en declaraciones anteriores del G7 se hubiera incluido un lenguaje sobre “derechos sexuales y reproductivos”, “parece poco probable que se haga lo mismo en Biarritz, estando Trump en la mesa de la cumbre y dadas las políticas regresivas de su administración sobre el tema”.

Katja Iversen, dos veces miembro del Consejo Asesor de Género y presidente de la organización pro-abortoWomen Deliver,reconoció la exactitud de esa afirmación.  “¡No se incluirá!”, dijo en Twitter.

Otro miembro del consejo fue Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres.  En anteriores comentarios realizados en el G7, hizo un llamamiento a los gobiernos para que “garanticen la salud para todos, incluyendo la salud y los derechos sexuales y reproductivos”.  Mlambo-Ngcuka e Iversen también fueron coautores de un artículo de opinión publicado en el diario The Guardian,donde denunciaron leyes recientes que “niegan los derechos sexuales y reproductivos”. A modo de explicación, los autores enlazaron esta publicación con otro artículo de The Guardiansobre C-Fam.

Estados Unidos asumirá en 2020 la presidencia del G7, encabezada por el presidente Trump.

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