En mi periódico local La Rioja del 4 de junio he leído una noticia que me ha dejado asombrado porque la considero políticamente incorrecta: “Salud detecta un rebrote de hepatitis A que achaca a prácticas homosexuales”. Éste es el titular, mientras en la noticia se incluye entre las conductas de riesgo a los varones homosexuales. Esto me lleva a preguntarme: ¿las relaciones sexuales homosexuales son inofensivas o una conducta de riesgo? Es decir ¿hay o puede haber relación entre conducta homosexual y mala salud?

Independientemente de todo credo, ideología o catalogación moral, la homosexualidad es una conducta objetivamente peligrosa. Además los estudios científicos indican los riesgos físicos (enfermedades de transmisión sexual) y psíquicos (depresión, ansiedad, alcoholismo, drogas y abuso de medicamentos, riesgo de suicidio) de la conducta homosexual. Y es que las personas con comportamiento homosexual tienen como consecuencia de su estilo de vida más problemas de salud y menor esperanza de vida que quienes no tienen este comportamiento.

Las enfermedades venéreas de hace un tiempo, como la sífilis y la gonorrea, están de vuelta y nuevas enfermedades como la clamidia y el virus del papiloma humano, causante del cáncer del cuello uterino, están alcanzando preocupantes dimensiones, sin olvidar que los anticonceptivos hormonales tienen graves efectos secundarios, mientras el condón tiene algún efecto, pero no es precisamente seguro. En cuanto al sida, sigue siendo una enfermedad muy grave que ciertamente todos podemos contraer, pero las posibilidades que así suceda son muchísimo mayores en la población homosexual, según datos de la mismísima ONU, organismo nada hostil a financiar actividades de la ideología de género.

La razón de este peligro es muy sencilla. Debido a que tienen más parejas sexuales en relación con otros hombres, los hombres gay y bisexuales tienen más posibilidades de tener relaciones sexuales con alguien que puede transmitir el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual. Por ello hay países como Alemania, Austria. Francia, Suiza e Israel que les prohíben dar sangre. La causa evidentemente es la relación sexual promiscua, pues no parece existir tal riesgo en la relación sexual exclusiva.

En nuestro país, según el Centro Sandoval de Madrid, especializado en ETS (enfermedades de transmisión sexual), entre 2000 y 2010 tuvo lugar un gran incremento en enfermedades de transmisión sexual, que afecta sobre todo a los homosexuales. Y como ya hemos indicado las personas lesbianas, homo y bisexuales tienen mayor propensión a tener problemas psicológicos graves que las personas heterosexuales. No logro entender por ello cómo el Ministerio de Salud oculta esta información a los españoles.

Teniendo en cuenta todo esto me asombra ver cómo las leyes de la mayor parte de las comunidades autónomas, como Madrid y Andalucía por ejemplo, y la que se está preparando a nivel nacional, cometan la aberración de prohibir a los psiquiatras tratar a pacientes homosexuales que desean salir de la homosexualidad, con penas de severísimas multas, aunque sean los propios pacientes los que se lo pidan.

La ley madrileña aprobada por unanimidad (tan sólo hubo dos diputados que se ausentaron para no traicionar su conciencia), establece:

“Artículo 70. Son infracciones muy graves: c) La promoción y realización de terapias de aversión o conversión con la finalidad de modificar la orientación sexual o identidad de género de una persona. Para la comisión de esta infracción será irrelevante el consentimiento prestado por la persona sometida a tales terapias”.

“Artículo 72.- Sanciones. 3.- Las infracciones muy graves serán sancionadas con multa de 20.001 hasta 45.000 euros”.

Las sanciones de la ley andaluza son todavía mayores (multas de 60.001 a 120.000 euros): artículos 62-e y 65.

Me contaba un amigo mío médico de la Comunidad de Madrid que él cuando explicaba a sus colegas médicos esto, sencillamente no le creían, por lo que la discusión terminaba con la petición del correo electrónico de los escépticos y mandándoles la Ley. Lo mismo me pasó a mí con un compañero de curso del Colegio que tampoco me creyó y me dijo que si le mandaba la Ley se la pasaría a su cuñado, que es un buen abogado. La respuesta fue una sola palabra: “Inaudito”. Este abogado pidió información a los servicios jurídicos de la Comunidad de Madrid, que por supuesto no le contestaron.

Creo que estamos ante un caso claro de quebrantamiento de derechos humanos elementales por parte de todos los Partidos políticos parlamentarios, puesto que estas leyes han sido aprobadas por unanimidad.

 

Fuente: https://www.religionenlibertad.com/opinion/65000/homosexualidad-salud.html

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