Los que seguimos con interés las noticias de la lucha por el derecho a la vida por el mundo, a veces, corremos el riesgo de llegar a acostumbrarnos. En algunas ocasiones por las prisas, o porque tenemos la sensación de “haberlas leído ya”, o porque nos parecen bien, pero pequeñas. Que se pueda salvar una sola vida ya es un exitazo.

El caso de Iowa, a mi modo de entender es importante, y animo a seguirlo con interés, por lo que representa, por los efectos inmediatos que puede tener y por las implicaciones a gran escala que podría desencadenar.

El 3 de mayo las dos cámaras legislativas del estado aprobaban lo que los medios en Estados Unidos calificaron la “ley más restrictiva” en materia de aborto del país, la SF39, Fetal Heartbeat Law (ley del latido del corazón del bebito), que prohíbe acabar con la vida del niño si hay latido del corazón. Eso obliga a los médicos a tener que comprobarlo antes de practicar el aborto. El corazón comienza a latir entre la semana quinta y la sexta del embarazo, que a efectos prácticos, es cuando una mayoría de mujeres detectan que están encinta.

Se “entiende” el enfado de dos de las organizaciones más proabortistas del país, Planned Parenthood y la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU): “Los políticos de Iowa han intentado prohibir prácticamente todos los abortos para las mujeres en nuestro estado. En los 45 años desde Roe [v. Wade], ninguna corte federal o estatal ha confirmado una ley tan peligrosa”.

La gobernadora Reynolds afirmó que defender la legislación para salvar vidas es una “lucha que vale la pena pelear”

La gobernadora de Iowa firmaba orgullosa la ley el 4 de mayo en un ambiente distendido, de alegría, rodeada de niños y familias, que no venía más que a confirmar sus profundas convicciones científicas y morales respecto al respeto a la vida y el reflejo de la voluntad popular, en la Cámara de Representantes obtuvo 51 votos a favor y 46 en contra. Horas más tarde el Senado del estado lo ratificó con 27 votos contra 19.

La gobernadora Reynolds afirmó que defender la legislación para salvar vidas es una “lucha que vale la pena pelear”.

“No desaceleraremos, no vamos a parar. Sabemos que nuestro trabajo no está hecho, que debemos continuar trabajando juntos para cambiar los corazones y las mentes. Como gobernadora, les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para proteger la vida ”

Y estos datos son importantes porque ponen de manifiesto muchas cosas. En un país en el que el imperio de la ley es tan importante, la sentencia de Roe vs Wade supone que “prácticamente” no se podía hacer nada contra el aborto. Muchas buenas leyes aprobadas desde entonces las han revertido los tribunales. Y quizá con esta pueda ocurrir lo mismo, pues no entra en vigor hasta el 1 de julio y ya hay anunciados varios recursos.

Que en estos momentos una mayoría del país sea más pro-vida que abortista, con todos los peros y cautelas que se quiera, también es una victoria

Pero cuando hay determinación y principios, se puede. Que la lucha por el derecho a vivir siga siendo un tema candente (a diferencia de otros países) ya es una victoria impresionante. Que en estos momentos una mayoría del país sea más pro-vida que abortista, con todos los peros y cautelas que se quiera, también es una victoria.

Si una vida lo vale todo. Poder salvar miles vale mil veces todo. Es cierto que con estas leyes no se ha conseguido el aborto cero, o el reconocimiento del derecho a vivir, pero es un gran paso porque se entiende como eso, un paso más para conseguirlo dentro del margen de actuación que se tiene. El estado de Iowa ya tenía una ley “restrictiva” que prohibía el aborto en las 20 primeras semanas.

La “vía administrativa” está consiguiendo en Estados Unidos no sólo grandes y pequeños pasos en la lucha por la vida, también de una manera pedagógica mostrar que las convicciones morales y científicas de los representantes políticos van más allá de la retórica, y se juegan sus carreras.

Parte de estos ‘éxitos’ del movimiento provida en Estados Unidos también se deben al enfoque de volver a incidir en la “rehumanización“, en mostrar que todas las razones médicas y éticas que les apoyan son importantes porque su lucha no tiene un objeto sino un sujeto como fin, una personita. Y con esos argumentos se han podido dar los pasos necesarios en la abolición del aborto: aborto por nacimiento parcial, si hay dolor, a las 20 semanas, a las 15, a las 11…

Pero en el caso de Iowa las propias organizaciones abortistas temen que el caso llegue al Tribunal Supremo cuando Trump pueda nombrar un nuevo juez defensor del derecho a vivir

En estos momentos Missisippi aprobó en marzo una ley que abole en la práctica el aborto libre después de las primeras 15 semanas y permanece en los tribunales como la de Kentucky, que lo prohíbe a partir de 11 semanas.

Estos días hasta la entrada en vigor de la ley son importantes. Tanto ACLU como la Planned Parenthood ya han presentado recursos. Tanto Dakota del Norte como Arkansas vieron cómo la judicatura tiraba abajo leyes similares. Pero en el caso de Iowa, tal como está planteado, las propias organizaciones abortistas temen que el caso llegue al Tribunal Supremo justo en el momento en el que el Presidente Trump pueda cumplir su promesa de nombrar un nuevo juez defensor del derecho a vivir.

La demanda se ha presentado por violar las leyes de Iowa, para que no llegue al Supremo, y el Fiscal General del Estado ha renunciado a defender la ley.

Como se puede ver la batalla por el derecho a la vida en el pequeño estado de Iowa es importante.

 

Fuente: https://www.actuall.com/criterio/vida/por-que-es-importante-la-batalla-del-aborto-de-iowa/

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