Todas las estadísticas realizadas sobre violencia contra la mujer, elaboradas por las diferentes instituciones y organismos del Estado (MP, INEI, MIMP),[1] arrojan que hasta el año 2016, el 95% de los casos reportados como feminicidio e intento de feminicidio se han dado dentro de las relaciones familiares; es decir, el agresor es el esposo, conviviente, ex conviviente, padre, hermano, etc. Asimismo, se evidencia que el 60% de estos hechos se realizaron dentro del hogar familiar; y aunque la tendencia es a la baja, lo cierto es que aún es una problemática que el endurecimiento de las penas no ha logrado resolver.

Pese a que la mayoría de casos de maltrato tiene por víctimas a las mujeres, cada vez son más los hombres que se animan a denunciar a sus agresoras (esposa, conviviente o pareja). Según las cifras del propio Ministerio de la Mujer, se atiende un promedio de 455 casos mensuales de violencia contra varones. En solo el primer trimestre del reciente año que paso, se reportaron 2,882 casos a nivel nacional,[2] la tendencia es que siga aumentando.

También es preciso señalar que, según el jefe del INEI, se estimó que el año 2015 teníamos una población total de 31.151.600 habitantes en Perú, de la cual 10.435.400 estaba conformada por niñas, niños y adolescentes. De todos estos menores, el 73,8% sufrió violencia en su casa en el mismo año, conforme lo constató la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales (ENARES 2015).[3] Por último, se sabe que la mayoría de agresiones cometidas contra adultos mayores ocurrió en el plano doméstico y tuvo a los hijos y nietos como los principales maltratadores.

Entonces, al corroborar que la violencia es generalizada y no sólo contra un miembro o grupo vulnerable, la solución está a la vista: FORTALEZCAMOS LA FAMILIA.

Efectivamente, necesitamos que el Estado cambie su enfoque, voltee la mirada hacia la familia, e implemente políticas públicas orientadas a fortalecerla y protegerla. Es por ello, que en lugar de mantener un Ministerio de la Mujer, obstinado en promover el enfoque de género -el cual promueve un antagonismo social entre hombres y mujeres, viendo a los primeros como el malvado opresor a derrocar y a la segunda como la víctima a quien hay que empoderar- es vital la creación del Ministerio de la Familia, quien bajo un enfoque familiar, implemente políticas públicas orientadas a defender y proteger a la niñez, la promoción del matrimonio, el fortalecimiento de los lazos familiares, el cuidado y atención especial del adulto mayor, y la erradicación de toda forma de violencia familiar en su conjunto.

Referencias:
[1] Oficio N° 694-2016-MP-FN-OBSERVATORIO.  https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/boletines/boletin_feminicidio.pdf
[2] http://archivo.elcomercio.pe/sociedad/lima/mas-450-casos-mensuales-maltrato-hombres-se-registran-peru-noticia-725543
[3] https://inversionenlainfancia.net/blog/entrada/noticia/3284/0

Alejandro Muñante

Abogado por vocación, y defensor de la familia por convicción. Especialista en Derecho penal, civil, constitucional y derechos humanos. Presidente de la Red Nacional de Abogados por la Defensa de la Familia – RENAFAM, cuya organización tiene como misión la defensa de la vida, la institucionalidad de la familia y las libertades constitucionales en el Perú.

Socio fundador del Estudio jurídico M&M Mondragón y Muñante Abogados Consultores; Conciliador extrajudicial registrado ante el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos; ha realizado cursos de especialización en derecho civil, penal y constitucional; autor de varios artículos virtuales en materia jurídica, política y de actualidad, los cuales han sido publicados por prestigiosas portales web de alta trascendencia social, tales como La Ley, Legis, El Manifiesto, Posición.pe, La Abeja, etc., así como invitado de diferentes programas televisivos y radiales a nivel nacional e internacional en temas relacionados con la defensa de la vida y la familia.

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