Antes, la censura tenía un departamento en la Administración y prohibía libros por el bien del Estado o de la moral. Hoy la censura se camufla como oficinas para la igualdad y la no discriminación, y prohíbe libros para que los seres más débiles no se sientan ofendidos. Le ha tocado a Agatha Christie.

La escritora Agatha Christie (1890-1876) tiene todas las papeletas en la rifa de elección de modelos feministas.

Era mujer; no soportó los engaños de su primer marido y se divorció de él; se ganó la vida muy bien con su trabajo; creó el personaje universal de otra mujer, Miss Marple, que se enfrenta a varones que le tratan con condescencia y los ridiculiza…

Y hasta fue una de las primeras mujeres europeas de su época en realizar actividades entonces sorprendentes, como el surf en un viaje a Hawaii.

Pues no puede ser un modelo feminista. Alguien dirá que tiene que pagar por su condición de blanca o por haber sido ciudadana del Imperio británico, explotador y colonizador, o hasta por su peinado; pero se equivoca.

A principios de mes, las autoridades del condado inglés de Radforshire aprobaron la retirada de todas las novelas de Agatha Christie de las bibliotecas públicas y los colegios.

Los bibliotecarios y profesores comenzarán a aplicar el acuerdo el lunes 22 de enero, al día siguiente de la nueva edición de la Marcha de las Mujeres, de modo que para el Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, en las bibliotecas y colegios de Radforshire no quede un solo ejemplar.

Cita con la muerte, de Agatha Christie
Cita con la muerte, de Agatha Christie / Editorial Molino

Todo esto comenzó al final del curso escolar 2016-2017, cuando una madre soltera, Vera Claythorne, repasó con su hija de 13 años las recomendaciones de lectura para el verano. Entre éstas aparecían dos novelas de Agatha Christie, una protagonizada por Hércules Poirot y otra por Miss Jane Marple.

Claythorne se sintió indignada y ofendida por semejante recomendación, ya que, como ha explicado desde que empezó la recogida de firmas que le ha convertido en heroína de la paridad, los personajes femeninos de Christie suelen ajustarse al estereotipo diseñado por el heteropatriarcado en los últimos dos mil años.

Las mujeres que aparecen en sus novelas están deseosas de casarse con un hombre, son histéricas, se convierten en asesinas por despecho o esterilidad, están supeditadas a sus maridos, amantes o padres…

La petición fue recogida por Thomas y Ethel Rogers, presidentes de la asociación de padres y madres del colegio al que acude la hija de Vera Claythorne, y presentada en el Ayuntamiento de St. Mary Mead en octubre.

La alcadesa, Emily Caroline Brent, conocida militante feminista, no sólo aceptó la propuesta, sino que además se adhirió a ella y la presentó en el pleno para su votación.

Ésta se realizó a finales de noviembre y se aprobó con el voto a favor de todos los concejales laboristas y conservadores (salvo uno), la abstención del único concejal liberal y un solo voto en contra, correspondiente a un concejal conservador, que unos pocos días después fue expulsado de su partido por separarse de la línea oficial.

Inmediatamente después de la aprobación del acuerdo, el director de la biblioteca municipal, Philip Lombard, descolgó una fotografía de la famosa novelista que había en la sala de lectura, dedicada a escritores británicos.

Y explicó así su acto: “Quiero que todos los lectores puedan consultar nuestros libros y leerlos en un ambiente seguro y no ofensivo”. También se borraron de los registros las signaturas de los novelas.

Desde entonces, el movimiento iniciado por Claythorne se extendió por todo el condado de Radforshire. Numerosos municipios, colegios, bibliotecas y asociaciones aprobaron acuerdos para eliminar las novelas de Agatha Christie del acceso público.

Un abogado llamado William H. Blore, que se declaró admirador de Agatha Christie, trató de detener este movimiento con una demanda ante el tribunal local.

“¿Qué será lo siguiente para estos talibanes? ¿Retirar los libros de Arthur Conan Doyle y de Chesterton? Sherlock Holmes era un misógino y el padre Brown un sacerdote católico. ¿Eran también patriarcales? Y después de purgar la literatura, ¿será el turno de la pintura y de la ópera? La cultura debe estar protegida de las modas y los políticos”.

El juez Wargrave rechazó su demanda basándose en que la Administración está facultada para escoger los libros que forman parte de los catálogos de las bibliotecas y que la sociedad tiene derecho a erradicar escritos opuestos a su jerarquía de valores.

También advirtió al abogado de que sus palabras podían ser consideradas ‘delito de odio’ al identificar a cargos electos y funcionarios con terroristas de origen musulmán.

El destino de los libros, que se calculan en varios miles, está por determinar. Las feministas proponen reducirlos a pulpa de papel y con ésta editar libros de su movimiento que sustituyan a los retirados.

El parlamentario conservador Edward Armstrong declaró que él es partidario de cumplir las leyes y las resoluciones de los tribunales, así como los acuerdos de las instituciones locales, pero que se opone al empleo de dinero público para la edición de libros feministas.

No por su temática, subrayó, ya que él ha votado a favor de todas las leyes recomendadas por los grupos LGTB, sino por su condición de liberal en economía.

“En circunstancias normales, propondría que se vendieran al público al precio simbólico de una libra por ejemplar, pero al tratarse de libros contrarios a la moral pública opto por su destrucción mediante hogueras”, dijo.

El siguiente paso de Vera Claythorne es iniciar una campaña a nivel nacional para conseguir que el Parlamento apruebe una ley que extienda a la retirada de las novelas de Christie a todo el país. Para conseguirlo, ha abierto una página web en Internet a fin de recoger fondos.

(Si cree usted que esto es una inocentada, imposible de ser real, lea también estas noticias sobre la censura de villancicos en colegios vascos y la prohibición de usar el nombre de Jesús en el metro de la ciudad de Washington.)

Objetivos:
• Canalizar la voz de la ciudadanía ante autoridades públicas e instancias de la sociedad civil para hacer presentes sus derechos y promover sus deberes.
• Promoción, divulgación y defensa de los valores, derechos y deberes de la familia y de la vida humana.
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