Hoy, 6 de abril, es el “Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz”, día proclamado desde el año 2013 por la ONU a fin de “promover una sociedad pacífica y estilos de vida sanos asociando el deporte con la cultura y la educación”.

Pensar en el deporte es pensar en sanas, versátiles y agradables actividades humanas, y también en fenómenos que mueven pasiones y masas, como en el caso del fútbol. A nadie hay que convencer de lo bueno que es el deporte para la vida humana. Pero las cosas están cambiando rápidamente para mal sin que el gran público se dé cuenta.

EL DEPORTE PASA DEL “JUEGO LIMPIO” AL “JUEGO IDEOLÓGICO”

Pocos saben, por ejemplo, que el enfoque mundial que se le da al deporte está basado en la “Carta internacional de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte”, aprobada  por la ONU en 1978 y que busca impulsar positivamente el deporte mundial, PERO que esta Carta fue “actualizada” recientemente, en el 2015, a fin de imponer en ella “nuevos principios universales, tales como la igualdad de los géneros, la no-discriminación  y la inclusión social dentro de y vía el deporte”. Estos “nuevos principios”, de corte anticientífico y profundamente ideológico,  implican por ejemplo la no discriminación por orientación sexual, los estereotipos de género o la totalmente anticientífica homofobia. Se abre así la puerta a una serie de distorsiones en la práctica deportiva que justifican y avalan, en nombre de la “igualdad­”, una profunda desigualdad, en nombre de la “no-discriminación” una profunda discriminación, y en nombre de la “inclusión social” una profunda exclusión de disidentes.

Tal vez por esta razón se eliminó un incómodo párrafo premonitorio de la Carta original que urgía a que “el deporte de alto nivel y el practicado por todos deberán ser protegidos contra cualquier desviación” (7.1).

Paralelamente a estos cambios perniciosos en la documentación de la ONU, otros organismos como el Comité Olímpico Internacional (COI) han tenido su propio avance hacia la ideologización del deporte. Antes de los Juegos de Sídney (año 2000), el COI anuló las pruebas de verificación del sexo de los atletas “porque se consideraban anticientíficas y poco éticas”. Luego, en el año 2003, aceptan que un hombre que se cree mujer, y viceversa, pueda competir según el “sexo” determinado por su fantasía mental con la condición de “someterse a una cirugía de reasignación seguida de al menos dos años de terapia hormonal” (con eso se saldaba la “deuda biológica” y asunto arreglado). Sin embargo, la cosa no quedó allí. Recientemente, el 2015, año previo a las Olimpiadas de Río, el COI cambió las reglas nuevamente para permitir la participación abierta de personas transgénero “sin someterse a una cirugía de reasignación de sexo”. A partir de este momento las fantasías mentales de los deportistas adquieren categoría de realidad objetiva a su sola palabra y se obliga a los demás a aceptarlo como verdad.

Otro caso emblemático es el de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado). En julio de 2001 realiza en Buenos Aires la “Conferencia de la FIFA contra el racismo” que produce una Resolución aparentemente inofensiva y bien intencionada. Pero luego, el concepto de racismo se asocia estratégicamente al concepto de “no discriminación”, hasta que ambos se fusionan, en octubre 2015, en la “Guía de buenas prácticas en materia de diversidad y lucha contra la discriminación”  donde se habla de “fomentar, impulsar, promocionar y respetar la diversidad y la lucha contra la discriminación”, se establece un sistema de vigilancia antidiscriminación, sanciones para los disidentes, adoctrinamiento para los asociados y hasta se condena a los que “pertenezcan ideológicamente a la extrema derecha” (sic). Paso previo a esto fue el cambio de los Estatutos, en el 2004, para ampliar el concepto de discriminación a “origen étnico, sexo, lengua, religión, política o cualquier otra razón”, donde esta cualquier otra razón se amplía poco a poco hasta llegar, en el 2016, a convertirse en “discriminación por orientación sexual”. Asimismo, en el año 2012 se modifica el Código Ético de la FIFA para incluir los “atentados contra el género y la orientación sexual”. Un momento clave en todo este proceso fue la creación, en marzo de 2013, del grupo de trabajo “contra el racismo y la discriminación” por iniciativa personal del Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter.

Actualmente, la confusión de identidad sexual es promocionada, exaltada y celebrada abiertamente por la FIFA a través de diversos medios como su Magazine oficial (véase, por ejemplo, los números de Octubre 2015, Abril 2017, Marzo 2018), su Revista FIFA World y su FIFA Weekly. Asimismo, se ha establecido el “Premio de la FIFA a la diversidad” que en el año 2016 tuvo como finalista a la International Gay & Lesbian Football Association.

DEL “JUEGO IDEOLÓGICO” AL “JUEGO SUCIO”

¿Qué distorsiones ha producido esta ideologización del deporte?.. La verdad no hace falta mucha imaginación para preverlo y las consecuencias no han tardado en aparecer. Hombres que se creen mujeres han sido aceptados en competencias femeninas por la fuerza de las nuevas imposiciones ideológicas y, obviamente, han empezado a ganarlas, a romper records femeninos y a coronarse como las estrellas del momento. El juego sucio legal ha llegado ya al levantamiento de pesas, softbol, ciclismo, atletismo, lucha libre, fútbol, voleibol, balón prisionero, balonmano, cricket, golf, básquet, artes marciales mixtas, etc.

Aquí algunos botones de muestra:

Los ejemplos siguen apareciendo por todos lados y amenazan con convertir el sano deporte en una actividad altamente perjudicial para las mujeres, típicas víctimas de los varones feminoconfusos. No en vano Dana White, presidenta de la Ultimate Fighting Championship, la mayor empresa de artes marciales mixtas en el mundo, declaró sobre los deportistas hombres que se creen mujeres que: “La estructura ósea es diferente, las manos son más grandes, la mandíbula es más grande, todo es más grande. Yo no creo en eso. No creo que alguien que solía ser un hombre y se convirtió en mujer debería ser capaz de pelear contra una mujer”.

INTENTO DE IMPONER EL DEPORTE IDEOLÓGICO EN EL PERÚ

En el Perú hubo un reciente intentó por imponer la ideologización del deporte en el Ministerio de Educación, durante la gestión de la desaforada Marilú Martens. En mayo de 2017 el MINEDU (con el respaldo del presidente PPK) emite el Decreto Supremo 003, “Política Nacional del Deporte”, en cuyo acápite 4.2.8 se intenta inocular el virus ideológico de la “orientación sexual” y la “identidad de género”:

4.2.8 Igualdad y no discriminación
El deporte constituye una actividad integradora de la sociedad. El Sistema Deportivo Nacional garantiza y promueve que las actividades realizadas dentro de su ámbito se desarrollen sin distinción ni exclusión por motivos raciales, religiosos, nacionalidad, edad, sexo, orientación sexual, identidad de género, idioma, religión, identidad étnica o cultural, opinión, nivel socio económico, condición migratoria, discapacidad, condición de salud, factor genético, filiación, o cualquier otro motivo.

Este ataque al deporte peruano fue repudiado ampliamente en las redes sociales y la propia Presidenta de la Comisión de Educación del Congreso, de ese momento, Paloma Noceda, se pronunció en contra de esta intromisión ideológica y hasta se anunció la posibilidad de citar a la ministra Martens para exigirle explicaciones. El MINEDU decidió retroceder entonces y el 25 de ese mismo mes derogó el numeral 4.2.8., aunque mantuvo el término “orientación sexual” incrustándolo en el numeral 4.2.1. De esta forma, se detuvo en el Perú el inicio de la ideologización del deporte.

POR UN DEPORTE SANO, SIN IDEOLOGÍAS DE CONFUSIÓN

Los ataques ideológicos al deporte no son un fenómeno aislado. Son parte de toda una ofensiva neomarxista-feminista-LGTB que busca “agudizar las contradicciones sociales” en todos los campos y que tiene décadas queriendo imponerse en el mundo. Su pensamiento guía lo denominan “enfoque de género” aunque, por su corte totalitario, anti científico y deconstructivo de la realidad, se conoce ahora como “ideología de género”.

En el caso del deporte, este pensamiento obliga a ver iguales a los diferentes, condena a la derrota injusta de las mujeres deportistas y sanciona a los disidentes. Finalmente, instaura la mentira anticientífica de que con un poco de “tratamiento” un hombre puede convertirse en mujer (y viceversa), validando y exaltando así la confusión sexual de algunos seres humanos –conocida médicamente como trastorno de disforia de género–, que les condena a una vida de autoincomprensión.

En este Día Internacional del Deporte, digamos no a la confusión de los deportistas y, en especial, no a la confusión de nuestros hijos. Y digamos sí al deporte sano, a la competencia justa y al juego limpio que son, y siempre serán, los fundamentos inmutables de una verdadera celebración.

Comunicador, Consultor Social Media, Conferencista y Escritor. Profesional en Ciencias de la Comunicación con estudios de Marketing y Maestría en Periodismo. Ha creado las Tuit Historias [TH], un nuevo género literario 2.0, que publica en @THistorias y escribió un libro de prosas y versos que esta publicado en http://l-a-t-i-d-o-s.blogspot.com/

Actualmente trabaja en el Congreso de la República del Perú y colabora con organizaciones que defienden la vida y la familia.

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