Estamos habituados que un día y otro también las noticias de los medios de prensa refieran a la violencia doméstica. En la mayoría de los casos es verdad que éstos, por lo menos los denunciados, son de hombres contra mujeres. Tanto física como sicológica. Aunque también sabemos que existen muchos casos de violencia sicológica y hasta física de mujeres contra hombres y de mujeres contra mujeres, tanto en parejas homosexuales como entre personas del mismo sexo pero que no son parejas homosexuales sino parientes, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, etc. Salvo los últimos casos referidos, lo primero referido es lo que las feministas radicales de género y la prensa que le hace el juego denominan “violencia de género”.

En verdad, la violencia no tiene sexo. Y hablamos de sexo porque utilizar la palabra género es de alguna forma legitimar el concepto que rechazamos frontalmente.

Es un grave error legitimar el lenguaje erróneo de las feministas radicales de género, como consciente o inconscientemente hacen la prensa y actores sociales a nivel personal o institucional, tanto en el ambiente laico como incluso, lamentablemente en el religioso.

Hace unos días trascendió esta noticia en la prensa: “Un juez del estado de Minnesota, en Estados Unidos, sentenció el miércoles a seis meses de prisión a la youtuber Monalisa Perez por disparar mortalmente a su novio cuando grababan un video que pretendían que se hiciera viral en la red y así sumar seguidores.

Pérez, de 20 años de edad y madre de dos hijos, había sido acusada de homicidio involuntario después de que disparara a su pareja Pedro Ruiz de 22 años en el pecho con una potente pistola Desert Eagle de calibre 50 mientras este sostenía un grueso libro que se suponía iba a detener la bala. Según medios estadounidenses, la escena ocurrió delante de su hija de 3 años.

Perez y Ruiz grababan para su canal de Youtube, en el que hacían bromas y contaban su vida diaria. En el video se ve a Perez con otro libro con un agujero de bala que no tenía orificio de salida como prueba de que su plan funcionaría, aseguró la policía. Perez, en ese momento embarazada del segundo hijo de la pareja, apretó el gatillo, la bala atravesó el libro y el joven murió en el acto por el impacto del proyectil en su pecho.”

Las feministas radicales no dijeron nada de este caso como es habitual. Pero nos preguntamos, que hubiera sucedido si hubiera sido a la inversa? Se hubiera invocado la figura del femicidio seguramente, cuando en realidad fue producto de una inconsciencia de dos jóvenes que estaban haciendo una especie de ruleta rusa pero para ver si la bala atravesada o no el libro y que sucedía!!!  Lo grababan por ser youtubers y con el fin de subirlo a la web y hacerlo viral, seguramente, para sumar seguidores y generar dinero.  El resultado fue el asesinato del varón, que se dirá que no fue intencional pero si es claro que debe calificarse de ultraintencional, porque debió prever la mujer que la bala atravesaría el libro, por más grueso que fuera y podía suceder lo que final y fatalmente sucedió.

Este caso nos confirma la manipulación de la ideología de género que hace sobre los jóvenes sobre todo.

Caso en Uruguay

Algo por el estilo sucedió recientemente en Uruguay unos pocos días de la marcha por el dia internacional de la mujer por la principal avenida de Montevideo.

Las organizaciones feministas radicales de género nada declararon sobre el asesinato por la espalda de esta joven mujer trabajadora y madre de familia, que no se resistió al atraco sino que simplemente no pudo abrir la caja para entregar el dinero al delincuente. Por qué? Pues muy sencillamente porque el asesino, que rapiñó el supermercado donde trabajaba la joven no era obviamente la pareja de la víctima. Entonces era una muerte de segunda, al parecer,  para dichos colectivos.

Todo esto es muy lamentable y demuestra la manipulación de una de las méximas expresiones del relativismo: la ideología de género que lo que ha hecho es pudrir el noble y justo movimiento femenino, porque quien podrá estar en contra de los derechos de la mujer y de la igualdad con el hombre en cuanto a salario y remuneraciones, por ejemplo?  Las diferencias de fines y de medios entre la legítima defensa del derecho de la mujer y las organizaciones feministas radicales de género es evidente para quienes conocen del tema.  A tal punto que la propia vicepresidente de la República de Uruguay, la ex tupamara Lucía Topolansky, afirmó días antes del 8 de marzo ppdo, que defendía los derechos de la mujer pero que no era feminista. Lo que despertó la ira de varias dirigentes feministas radicales de género, generalmente votantes del oficialismo que gobierna el país.

Muchos bien intencionados, pero ignorantes, no aprecian la diferencia. Por eso es necesario hablar claro y denunciar a estas organizaciones que reciben miles de dólares de ONGs internacionales y hacen pingues ganancias con la carne de cañón de muchas mujeres y de los derechos que dicen defender.

Objetivos:
• Canalizar la voz de la ciudadanía ante autoridades públicas e instancias de la sociedad civil para hacer presentes sus derechos y promover sus deberes.
• Promoción, divulgación y defensa de los valores, derechos y deberes de la familia y de la vida humana.
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