PEKIN. En 1995 Naciones Unidas adoptó la ideología de género en la Conferencia de Pekín de la Mujer. Una conferencia controlada por el feminismo radical, tal como denuncia Dale O’Leary en su investigación “The Gender Agenda.”

Veinte años después, están consiguiendo que la mayoría de los gobiernos y parlamentos occidentales acepten esa ideología, y redefinan el matrimonio y la familia. La identidad de género es otro de los grandes objetivos de desarrollo del milenio.

YOGYAKARTA. Y han conseguido que organismos de Naciones Unidas financien políticas de género, emanadas de los llamados principios de Yogyakarta (la biblia LGTBI), 2007),

29 principios constituyen un manual detallado para la implantación de la ideología de género en el mundo. Carece de la menor base científica e incluso jurídica, porque fueron elaborados por un grupo de activistas, sin autorización oficial ni legitimación, que proclamaron una reformulación de los derechos humanos en la ciudad indonesia de Yogyakarta, en 2007. Los presentaron al público en la sede de la ONU en Ginebra para darles una aureola de autoridad.

Naciones Unidas adoptó el mensaje y está financiando su implantación. Millones y millones están yendo a parar desde hace diez años a la agenda LGTBI mediante suborganizaciones oficiales de la ONU (y también de la Unión Europea) así como de fundaciones privadas (Rockefeller, Ford, Bill & Melinda Gates, etc.). Lo cual queda encubierto como parte de sus presupuestos oficiales.

Es importante destacar  la labor de infiltración del lobby LGTBI en organismos de Naciones Unidas y como éstos a su vez terminan influyendo en gobiernos y parlamentos. Pensemos por ejemplo en la CEDAW.

Es una forma solapada de ejercer influencia sobre los partidos políticos de cada país, que tratan de captar el voto LGTBI, una porción minoritaria del electorado pero inflada por los medios de comunicación. Ganados los partidos, se ganan los parlamentos, y ganados los parlamentos, es posible alterar las legislaciones.

COMISARIO DE LA IDEOLOGIA DE GÉNERO.

Desde diciembre de 2016, la propia Asamblea General de Naciones Unidas votó por el establecimiento de un experto independiente en orientación sexual y en identidad de género, con un pequeño margen de 84 contra 77 votos. Se trata de un profesor tailandés de Derecho internacional, Vitit Muntarbhorn, una especie de comisario de Naciones Unidas para imponer la ideología de género.

El pretexto -como siempre- es luchar contra la discriminación por orientación sexual y acabar con la violencia contra las personas LGTB –lo que en teoría es un fin loable-, pero entre sus objetivos destaca:

– Despenalizar la sodomía.

– Impedir que profesionales de la salud mental traten la homosexualidad y la transexualidad como un trastorno psicológico.

– Asegurar que los documentos jurídicos reflejan la identidad de género subjetiva de los individuos.

– Imponer la aceptación social de la homosexualidad.

– Adoctrinar a los niños mediante la propaganda LGTBI.

Esta forma de infiltrarse es doblemente eficaz si el secretario general está por labor. Y Ban Ki-Moon, secretario general hasta el año pasado, lo ha estado. Y el actual, el católico portugués Antonio Guterres, aunque menos beligerante, no parece oponerse ni a la agenda LGTBI ni a la abortista.

Dos ejemplos lo confirman. En el informe “Una Humanidad: Responsabilidad compartida”, Ban Ki-Moon pedía a los gobiernos incluir el derecho al aborto y los derechos LGBTI  en sus esfuerzos para hacer frente a los objetivos humanitarios de desarrollo sostenible, un nuevo plan masivo 15 años, aprobado por la Asamblea General.

Y el mandatario aprovechó la Cumbre Humanitaria de la ONU (Estambul 2016) para obtener el consentimiento tácito a su acercamiento a los Objetivos de desarrollo sostenible en un entorno en el que las naciones que se oponen al aborto y los derechos LGBTI queden en desventaja.

La cumbre fue convocada por el propio Ban Ki-Moon y estaba controlada completamente por su personal, en particular la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, que elaboró el informe, y la Secretaría de la Cumbre Humanitaria Mundial.

Y terminó su mandato al frente de la organización con dos medidas finales proLGTBI. Por un lado, lanzó y defendió una emisión de sellos de correos sobre la homosexualidad, la transexualidad y la “crianza” homosexual; y por otro, pronunció un inequívoco discurso con el que se despidió de la Asamblea General, atacando a la religión y defendiendo el lobby LGTBI.

Aunque ningún tratado de la ONU incluye los derechos LGBTI y 76 países del mundo prohíben explícitamente la sodomía en sus leyes, el lobby ha logrado controlar los resortes de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad y ha conseguido impulsar la agenda LGTBI, con imposiciones que vulneran la soberanía de las naciones.

Y si no adviértase el intento de crear la figura de un Comisario de los derechos LGTBI, que vigile el cumplimiento de esos supuestos derechos. Una especie de Policía LGTBI. El año pasado se registró una resolución ante el Consejo de los Derechos Humanos de Ginebra, patrocinada por países latinoamericanos, y por Estados Unidos -entonces bajo el mandato del pro-LGTB Obama-.

La Casa Blanca había ensayado previamente la fórmula con un relator LGTBI, nombrado por el Departamento de Estado. que actuase como embajador del colectivo gay en todo el mundo y en nombre de la poderosa diplomacia estadounidense.

(Fuente: https://www.actuall.com/criterio/familia/asi-se-estan-infiltrando-en-la-onu-los-lobbies-del-aborto-y-lgtb-para-imponer-su-agenda-en-el-mundo/)

Recientemente, la lista se completa con la increíble Declaración de Naciones Unidas en cuanto a que el concebido no nacido carece de derechos humanos.

Fuente (http://www.observatoriobioetica.org/2017/11/la-onu-excluye-a-los-ninos-no-nacidos-del-derecho-a-la-vida/21042.).

 Conclusiones.

Los objetivos hechos narrados, citando su fuente, nos confirman lamentablemente que el espíritu fundacional de 1945 de las Naciones Unidas ha mutado de estar al servicio de la paz y seguridad internacionales al de la ideología gender en todo el mundo y en contra de la vida naciente y de la familia, derechos humanos que tienen consagración convencional pero que se atacan ddeliberadamente. La búsqueda de la “reingeniería social antinatural”y el “colonialismo cultural”, de que habla Francisco, brillan en todo su esplendor. Resta en parte a ese intento, aún la OEA, con alguos países como Perú y Paraguay que siguen resistiendo este embate.

Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67622/las-naciones-unidas-estan-al-servicio-de-la-ideologia-de-genero.html

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