Por Tomás I. González Pondal

En Sevilla, la señora Maribel Montaño (concejal socialista) propone un “Belén Inclusivo”, o sea, que haya para quienes lo deseen, versiones femeninas, por caso, de los Reyes Magos. De modo que ya están disponibles: Melchora, Gaspara y Baltasara. Se ve que para estas deformaciones hasta a los socialistas les interesa la tradición religiosa. También se sabe que la “iniciativa ha prosperado en ciudades como Madrid y Barcelona, donde sus alcaldesas, Manuela Carmena y Ada Colau, han promovido en los últimos años cabalgatas con reinas magas y belenes sin referencias religiosas”. Pretender que “Belén” no tenga referencia religiosa, es tanto como pretender que un caballo no tenga referencia equina, o que una margarita no tenga una referencia vegetal. ¿Creerán estos deformadores que Belén fue una reunión intercultural para fundar un banco clandestino?

Centrémonos en lo hecho por la señora Maribel Montaño (con eso basta para después aplicarlo a todos los demás que han realizado lo mismo). Opera una transformación no solo de identidad personal, sino histórica y religiosa. En efecto, existieron tres personas concretas de sexo masculino. Identificados como Melchor, Gaspar y Baltasar; venidos del oriente en calidad de reyes y en un tiempo determinado; y venidos a Belén para adorar a Cristo como Dios y Salvador del hombre caído.

El atropello y ofensa de la socialista contra las verdades expuestas en el párrafo anterior, puede probarse mejor de la siguiente manera: “En el año 2017 vivió en Sevilla una mujer de moralidad decadente llamada Maribel Montaño. Dicha persona manejó una red de prostitución y estaba vinculada a los carteles de narcotráfico más famosos del mundo, pasos que heredó de su padre (un ser nefasto). De los 18 a los 35 años cumplió una condena efectiva por haber dado muerte a su madre clavándole sesenta y seis puñaladas debido a que desde los 12 a los 17 la obligó a prostituirse. Se supo que lo de las 66 puñaladas más una grabación de un número 6 hecha a punta de cuchillo y hallada sobre la espalda de la difunta, tenía vinculación con la adhesión de Maribel a un secta satánica a la que perteneció hasta su muerte. De los 36 en adelante fue una defensora ferviente de la pedofilia. A los 42 se volcó hacia el “sexo fluido”, operándose e injertándose un pene artificial. Adoptó el nombre de Mario Belisario Mont’ Ano. Fue tan pero tan mala la referida socialista, que debe ser el único caso que se conoce en donde en la lápida de su tumba luce un epitafio cuyo lema dice: “Aquí no tienen descanso los restos de quien en vida fuera una mujer inmunda”. Tal vez cualquiera de los que conocen a Maribel se sientan ofendidos con el relato histórico que voy haciendo de ella, pero de lo que “no cabe dudas”, es que, quien en modo alguno se sentirá ofendida, es la mismísima Maribel en caso de leer lo anterior. Es más; se debería poner contentísima de que se la esté imitando en sus procederes de tergiversación de hechos. Todo se reduce a un acto al que podría llamarse “Mabel Inclusiva”.

Bien. Por demás queda reflejada la blasfemia de la socialista, y bien se sabe que mi relato sobre su persona y sus cosas la ofendería considerablemente.

Pero a los ideólogos les gusta mentir. Bajo el manipulado término “inclusión” no temen meter hasta sus pensamientos más podridos. Ahora sí vienen a creer en “Belén”: solo para dar a entender que “Belén” aprueba también sus transformaciones contranatura. Una vez más, estamos frente a una nueva prueba de cómo la ideología de género llega a usar de todo para ponerlo a sus pies y hacer así más efectiva la adoración de la bestia.

Fuente: https://www.facebook.com/tomgonzalezpondal/posts/906629119504073

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