Desde que Trump se convirtiera en presidente de Estados Unidos ha ido acabando con el apoyo político y financiero de los grupos abortistas. Su objetivo ha llegado a los niveles más altos de la diplomacia internacional, incluidas las reuniones más recientes del G7 y el G20.

Y es que desde los años 90, el uso de términos eufemísticos como “salud sexual y reproductiva” implicaba directamente el derecho al aborto. Permitiendo así que los grupos que lo promovían recibieran apoyo internacional.

Sin embargo, en la última cumbre celebrada el pasado fin de semana Milán, Estados Unidos propuso que se hiciera referencia a que el aborto no es un derecho internacional. Un decisivo paso en favor de la vida y en contra de la cultura de la muerte.

En consecuencia, y tras la postura provida estadounidense, los negociadores de Canadá y Europa prefirieron la eliminación del término “salud sexual y reproductiva” para que no se especificará la exclusión del derecho al aborto.

No ceden, por tanto, en sus posiciones abortistas, pero al menos EEUU ha conseguido ganar una batalla crucial: la del lenguaje. Porque “salud reproductiva” ya no significará aborto. No es cuestión baladí.

Cuando comenzaron a extenderse las leyes despenalizadoras por todo Occidente, en los años 70, no se hablaba directamente de aborto, sino de “interrupción del embarazo”, lo cual era un eufemísmo para evitar designar una realidad terrible.

Ahora en el último comunicado del G7, tras la cumbre de Milán, no se utilizó la terminología preferida de la industria del aborto, la “salud sexual y reproductiva”, sino que se ofreció apoyo a la ONU para fortalecer la salud materna e infantil. Los acuerdos del G20 este verano también excluyeron el término, según informa LifeSiteNews.

La estrategia de la Administración Trump pasa por conseguir que Naciones Unidas no termine reconociendo el aborto como un derecho. E incluso por tomar como referencia los acuerdos de la ONU que niegan explícitamente el aborto como un derecho internacional.

No obstante la agenda de la cultura de la muerte prosigue ya que numerosos gobiernos quieren que se siga promoviendo el acceso al aborto y a los medicamentos anticonceptivos para las niñas sin la notificación o el consentimiento de los padres.

Eso es lo que determinados Gobiernos de Occidente siguen calificando como “enfoque basado en los derechos” a la “salud sexual y reproductiva“.

La defensora del aborto y ex primera ministra de Finlandia Tarja Halonen
La defensora del aborto y ex primera ministra de Finlandia Tarja Halonen

Por eso no les ha gustado nada la iniciativa provida de EEUU, ni la jugada con la que ha desenmascarado los término de salud sexual y reproductiva.

Por eso, la defensora del aborto y ex primera ministra de Finlandia Tarja Halonen dijo que la “realización de los derechos humanos en el contexto de la salud sexual y reproductiva, incluido el acceso al aborto seguro” está bajo una  “amenaza directa”. 

Tarja hizo este comentario al presentar un informe en la ONU después del lanzamiento de la  campaña “Ella decide” contra la política exterior provida de Trump.

Fuente: https://www.actuall.com/vida/trump-gana-la-batalla-del-lenguaje-consigue-en-el-g7-que-salud-reproductiva-deje-de-incluir-el-aborto/

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