Mientras la caduca y socialdemócrata Europa remeda al Titanic, rendida al multiculturalismo y a la dictadura de lo políticamente correcto, en EEUU y Canadá resurge el movimiento liberal-conservador, con jóvenes valores que están sacando de la postración a la derecha y pugnan por arrebatarle a la izquierda el monopolio cultural y político.

En realidad hay muchos jóvenes valores, pero hemos seleccionado a tres de las últimas hornadas: Ben Shapiro, Milo Yannopoulos y Lauren Southern.

Tienen tres características definitorias: calado intelectual, falta de complejos y una brillantez dialéctica con la que ponen frente a las cuerdas a la progresía en el ring de la televisión y las redes sociales.

Han surgido al calor de la era Trump, pero llevan años haciendo esgrima mediática contra los multiculturalistas, los estatitas o los arietes de la ideología de género.

Pero, ¿de qué caldo de cultivo cultural han brotado?

Tracemos una panorámica del movimiento conservador americano.

Lo primero que hay que decir es que es de amplio espectro. Grosso modo, los puntos básicos que lo caracterizan son el respeto por las tradiciones, el apoyo a las tradiciones judeo-cristianas, el liberalismo económico, la defensa de la cultura occidental ante la amenaza del socialismo, del relativismo moral y del multiculturalismo y, en especial, del neomarxismo –en concreto de su versión internacionalista-.

Es muy celoso de su libertad individual, partidario de un Estado mínimo con la menor injerencia posible en los negocios y en la vida privada de los ciudadanos.

Es más, el conservador considera al Estado como un ‘mal’ del que recela, al que hay que controlar y atar corto. Un mal necesario para regular la convivencia en sociedad pero al que hay que controlar para evitar abusos en las libertades de los individuos.

De los religiosos a los paleocon, pasando por los libertarios

Varias son las influencias que coexisten dentro del conservadurismo.

  • Religioso. Se centran en la importancia de la familia, la oposición al aborto, reconocen el matrimonio como la unión entre hombre y mujer y son partidarios de una mayor presencia de la religión en la vida pública –más allá de las alusiones típicas en actos políticos-. En definitiva, las bases antropológicas de la civilización occidental, judeocristiana.
  • Constitucionalismo. Puristas de la Constitución norteamericana, defienden a ultranza las herramientas otorgadas por la Carta Magna y la libertad individual. Por ejemplo, el Tea Party.
  • Libertarios. Son los más abiertos a ciertos cambios sociales, en concreto respecto a la legalización del consumo de drogas como la marihuana, al aborto o al matrimonio homosexual. Todo ello dentro de la libertad individual asegurada por la Constitución.
  • ‘Neocons’. Partidarios de una mayor intervención estatal en la economía y en política internacional. Por ejemplo, la administración de George Bush hijo fue claramente neoconservadora, en especial su vicepresidente Dick Cheney.
  • ‘Paleocon’. En parte sucesores de la ‘vieja derecha’ –en contraposición a la ‘nueva derecha’ o ‘alt-right’-, son aislacionistas (centrarse lo menos posible en asuntos de otros países) y desconfían de la influencia extranjera. Consideran que un Estado multirracial, multiétnico e igualitario de base socialista es, por definición, inestable. Uno de los representantes de esta corriente es el prestigioso politólogo de la Universidad de Harvard, Samuel P. Huntington. Algunos analistas señalan que la campaña de Donald Trump en 2016, que le llevó a la victoria contra Hillary Clinton, estuvo influida por pensadores de esta corriente.
Russell Kirk
Russell Kirk.
  • Tradicionalistas. Contrarios a los rápidos cambios en la sociedad y en las instituciones políticas y efusivos defensores del Estado de Derecho, repelen cualquier cambio basado en utopías o revoluciones. Un ejemplo de esta corriente era el teórico político Russell Kirk, uno de los popes de la revolución conservadora de la posguerra.
  • ‘Alt-right’. Abreviatura de ‘Alternative right’ (derecha alternativa en español). Pese a que se suele incluir dentro del conservadurismo por su defensa de la tradición, tiene más en común con el pensamiento izquierdista.Dan mucha importancia a la herencia genética entendida como forma de transmitir los valores y la cultura de cada pueblo originario, valoran al grupo por encima del individuo y son contrarios a un estado multirracial y multicultural, lo que les entronca con los paleoconservadores. Una de las caras más visibles de esta corriente es Richard Spencer, director de The National Policy Institute y editor del medio online AltRight.com. Tienen más influencia de las ideologías del siglo XX –la teoría del nuevo hombre promovido por el Estado- que de una tradición conservadora como ocurre con las otras corrientes.

El músculo de las Fundaciones, el altavoz de los medios 

Si bien es cierto que los principales medios de comunicación y la industria del ocio son muy activos en la promoción del progresismo y del marxismo cultural a nivel mundial, la sociedad civil conservadora también posee sus armas mediáticas y culturales singularmente en EEUU. Su presencia se remonta, en algunos casos, casi al mismo origen de Estados Unidos o Canadá como países soberanos.

En el caso estadounidense, los medios de comunicación con más historia y mayor relevancia en este espectro ideológico son el Chicago Tribune, Los Angeles Time y The Wall Street Journal.

Medios de más reciente aparición como The Daily Signal -perteneciente a la The Heritage Foundation, el principal think tank conservador- o el The Daily Wire de Ben Saphiro son dos ejemplos de cómo puede adaptarse este movimiento a los nuevos tiempos y mantener su vigencia.

Breitbart.com, aunque dentro del espectro conservador, está más enfocado a ideas de la ‘alt-right’ norteamericana y no tanto al conservadurismo clásico.

Otros medios o revistas de influencia de esta corriente son National Review Online, The Weekly Standard, The American Spectator, The American Conservative, The New American, FrontPage Magazine, The Christian Science Monitor, Cybercast News Service y Human Events.

Las dos grandes fundaciones con una influencia muy notable en la sociedad norteamericana son la American Conservative Union y su reconocido evento CPAC (Conferencia de Acción Política Conservativa en inglés) que tuvo como ponentes este año a Donald Trump, el vicepresidente Mike Pence, el senador Ted Cruz o el ex jefe de estrategia de la Casa Blanca, Stephen Bannon

Y por otro lado la mencionada The Heritage Foundation donde también han impartido conferencias personalidades como Margaret Thatcher, Ronald Reagan o Donald Trump, también este año.

Ronald Reagan
Ronald Reagan en la Casa Blanca, en 1982, firma una ley que ampliaba los derechos políticos de los ciudadanos.

A nivel universitario se encuentra la Young America’s Foundation (Fundación de la Juventud de América), con mucha actividad en universidades. Suelen ser los encargados de traer a personalidades de relieve para que hablen en diversos campus universitarios.

La influencia de Russell Kirk, gran pope conservador

El humus cultural en el que han crecido muchas de esas fundaciones y movimientos es la obra de Russell Kirk, teórico político, historiador y crítico literario que tuve una gran influencia en el movimiento conservador de mediados del siglo XX tras la publicación de su obra ‘The Conservative Mind’ (La mente conservadora) en 1953. Su pensamiento sirvió para redefinir las posiciones ideológicas conservadoras tras la debacle de la Segunda Guerra Mundial.

El pensamiento de Kirk puede resumirse en seis puntos clave:

  1. Creencia en un orden trascendente, basado en la tradición, la revelación divina o la ley natural.
  2. Reconocimiento del “misterio” de la existencia humana y de todo lo que la rodea.
  3. Convicción en que la sociedad requiere órdenes y clases.
  4. Creencia en que libertad y propiedad van de la mano.
  5. Fe en la tradición.
  6. La innovación debe estar vinculada a las tradiciones y a las costumbres, ensalzando la importancia de la prudencia.

Buckley, la derecha con glamour

La traducción periodística (y política) de las ideas de Russell Kirk se plasma en la figura de William F. Buckley (1925-2008). Lo que José María Marco calificó como “la derecha con glamour”.

William F. Buckley
William F. Buckley.

Fundó el National Review, a los 29 años, en la que se han dado y se dan cita los más perspicaces analistas (de Michael Novak a Von Mises, de Paul Johnson a Ann Coulter), y que desde entonces es la referencia del pensamiento liberal-conservador; y después con el programa de debate televisivo, Firing line (línea de fuego), que estuvo en antena 33 años y por el que pasaron las más relevantes figuras de la política estadounidense.

La importancia de Buckley es decisiva en la política norteamericana de la segunda mitad del siglo XX. Sin su influencia, es poco probable que Reagan hubiera llegado a la Casa Blanca.

Y Ronald Reagan marcó un antes y un después en la política conservadora de Estados Unidos, sentando las bases en los años 80 de lo que debía ser en un futuro.

El presidente fortaleció el pragmatismo de las propuestas conservadoras en el Partido Republicano defendiendo a la familia como estructura básica de la sociedad, reduciendo impuestos, incrementando del presupuesto militar y continuando con la desrregulación  estatal.

Al mismo tiempo, aplicó una política exterior que sirviera para minimizar el comunismo y su influencia, en vez de la política de contención previa.

La cual fue providencialmente decisiva porque marcó el fin de la Guerra Fría y tuvo mucho que ver con la Caída del Muro -junto con el propio envejecimiento del régimen soviético-, a la que también coadyuvaron la primera ministra británica Margaret Thatcher y un líder espiritual, el papa Juan Pablo II.

Treinta años después, el conservadurismo ha vuelto a la Casa Blanca, tras la era Obama, y demuestra una vitalidad y un dinamismo casi imposible de hallar en Europa. Shapiro, Yannopoulos y Sothern son -entre otros- tres mosqueteros que -cada con sus peculiaridades- de ese legado.

Ben Saphiro, el pico de oro, azote de la izquierda

Benjamin Saphiro (o Ben, como se le conoce) tiene 33 años y es redactor jefe de The Daily Wire y presentador de “The Ben Shapiro Show”, el podcast más seguido en Estados Unidos después de la popular Oprah Winfrey.

Fue editor de Breitbart.com y es co-fundador y ex redactor jefe del grupo de periodismo de vigilancia TruthRevolt, un medio para exponer las noticias falsas de los medios izquierdistas.

Es autor de siete libros sobre política y sociología estadounidense entre 2004 y 2016, el primero de ellos lo empezó a escribir con 17 años, lo que le sirvió para convertirse en el columnista nacional más joven del país.

Ben Saphiro en una de las conferencias organizadas por la Youth's American Foundation. Imagen: The Daily Signal.
Ben Saphiro en una de las conferencias organizadas por la Youth’s American Foundation. Imagen: The Daily Signal.

Judío ortodoxo –viste la kipá en eventos públicos-, se graduó con tan solo 16 años en el Yeshiva University High School de Los Angeles después de haber saltado dos cursos.

A los 20 años ya se había licenciado en Ciencias Políticas con summa cum laude por la Universidad de California (en la que es miembro de la hermandad Phi Beta Kappa) y a los 24 se licenció en Derecho por la Universidad de Harvard con cum laude.

Clara imagen del conservadurismo religioso, se ha hecho famoso por su particular labia y rapidez argumental, armas que esgrime sin complejo alguno para dejar en ridículo a todos los progresistas que se cruzan en su camino.

Famosas son sus charlas en universidades donde no deja títere con cabeza si alguien osa intentar pillarle ya que sus conferencias suelen ser blanco de saboteadores de grupos como antifascistas, anarquistas o seguidores de la ideología de género.

Tampoco tiene reparos en enfrentarse en medios de comunicación a defensores del islam o de la sharia en Estados Unidos.

O en criticar la ideología de género y lo que ello conlleva.

Sea como sea, es uno de los jóvenes ‘influencers’ con mayor proyección y preparación del espectro conservador estadounidense.

Un hábil dialéctico, con honda preparación intelectual, pero con la frescura y el glamour que tuvo en las últimas décadas del siglo XX, William Buckley.

Milo Yiannopoulos, el provocador profesional

Nacido como Milo Hanrahan, adoptaría años después el apellido de Yiannopoulos perteneciente a su abuela paterna, de origen griego. Es periodista, orador y escritor.

Milo Yiannopoulos viste una gorra con el eslogan de la campaña presidencial de Donald Trump: "Make America great again".
Milo Yiannopoulos viste una gorra con el eslogan de la campaña presidencial de Donald Trump: “Make America great again”.

Judío por parte materna, se define como cristiano católico…y homosexual.

De hecho, su orientación sexual ha sido utilizada por él mismo para contraatacar el omnipresente y todopoderoso lobby LGTBI. Muy crítico con la corriente progresista y liberticida que domina este grupo de poder, se muestra a favor de “la vuelta al armario” para muchos de los que, según considera, “han perdido el Norte”.

Considera que el estilo de vida de muchos de los gays es “aberrante” y que no “proporciona felicidad alguna”.

Tiene un toque extravagante y exhibicionista, un poco al estilo del propio Trump. Y algunos de sus puntos de vista son discutibles (como los de Trump), pero al menos pone frente a sus contradicciones a la progresía.

Como guinda para los ‘progres’, se muestra partidario de las terapias de reorientación sexual. Eso sí, más por curiosidad que porque las considere verdaderamente efectivas.

Estudió -pero no finalizó- en las universidades de Mánchester y Cambridge y en 2012 fundó junto a otros compañeros universitarios el medio online The Kernel. Fue redactor jefe hasta 2014 y, apenas un año después, entró en Breitbart.com, donde también estuvo Ben Saphiro.

Azote de feministas, de los fieles de la ideología de género y de lo políticamente correcto, saltó a la fama en cadenas británicas como Sky News o BBC por su sorprendente capacidad de provocar a los oponentes. Sus duelos de esgrima dialécticos llegaron a tal punto que Twitter cerró su cuenta.

Como también le ocurrió a Saphiro, sus charlas en las universidades de Estados Unidos fueron auténticas batallas campales donde los adalides de la libertad de expresión mostraron su verdadera cara: el totalitarismo subyacente a lo políticamente correcto.

En la Universidad de Washington, uno de los boicoteadores llegó a disparar contra los asistentes hiriendo a un joven de 32 años. Yiannopoulos decidió seguir con la charla entre los aplausos de los asistentes.

Su conferencia en la Universidad de Berkeley, California, tuvo que ser suspendida porque los manifestantes, literalmente, asaltaron la universidad quemando lo que encontraban a su paso y bloqueando entradas y salidas con piquetes. Muchos antifascistas estuvieron detrás de esta vergonzosa muestra de violencia.


Se declara abiertamente partidario de Donald Trump y del conservadurismo liberal, lo que también le ha generado problemas dentro de los círculos más puristas de dicho movimiento.

Lauren Southern, la ‘superwoman’ conservadora canadiense

La más joven de los tres con 22 años, es una reconocida activista por sus vídeos en su canal de Youtube y por trabajar como reportera en el medio asociado a la ‘alt-right’ The Rebel Media.

Lauren Southern como reportera para The Rebel Media.
Lauren Southern como reportera para The Rebel Media.

Nacida en Canadá, sus orígenes son daneses. Los padres emigraron a Canadá durante la Segunda Guerra Mundial.

Ha producido varios documentales sobre los antifascistas en Norteamérica, el peligro del auge islamista en Occidente y contra el marxismo económico y cultural. Entre ellos, America Under Siege: Antifa o Marxism vs. Capitalism.

Crítica con la ideología de género y la inmigración masiva, ha recibido varios ataques por sus declaraciones contra la dictadura de lo políticamente correcto. Pero carece de complejos. Una Laura Sothern en Europa sería hoy por hoy  inconcebible.

El verano pasado apoyó a la ONG europea Defend Europe cuya misión era evitar que otras ONG sirvieran de transporte privado para inmigrantes entre las costas norteafricanas y el sur de Europa sin control alguno de la Unión Europea.

Su trabajo sirvió para demostrar cómo muchas de esas ONG eran financiadas con dinero público y protegidas por los gobiernos mientras que los políticos vendían la idea al resto de la población de que estaban haciendo todo lo que podían para frenar la inmigración masiva e ilegal.

Su labor no le hace ninguna gracia ni al Nuevo Orden Mundial ni a magnates como George Soros, que tratan de subvertir el orden europeo, mediante la manipulación de las oleadas de refugiados y la extensión de la agenda de la muerte, con el aborto en primer término.

Fuente: https://www.actuall.com/criterio/democracia/los-tres-mosqueteros-del-conservadurismo-que-ponen-a-la-progresia-al-borde-de-un-ataque-de-nervios/

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