La presidenta de Family Watch International y copresidenta de la Protect Child Health Coalition, Sharon Slater, ha publicado una tribuna en el Washington Times en la que desmonta las razones de la educación sexual porque en vez de prevenir embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual adoctrinan a los niños.

Por su interés reproducimos el artículo:

Tras regresar al colegio después de una cita en el dentista para ajustar su aparato dental, Johnny, de 12 años, lucha por sacar adelante sus ejercicios de la clase de Introducción al Álgebra y luego acude a su clase de Salud, donde recibe instrucciones sobre sexo anal, sexo oral, masturbación y fantasía sexual.

¿Se trata de la última película distópica de Hollywood? ¿De un capítulo de un best-seller de ficción juvenil?

No. Esta es la experiencia real de innumerables alumnos de la escuela publica en todo Estados Unidos que reciben una instrucción sexual gráfica, cortesía del gobierno de EEUU.

Bienvenido a la Educación Sexual Integral, financiada con nuestro dinero proveniente de los impuestos e impartida a través de nuestro programa federal Prevención del Embarazo Adolescente.

La mayoría de los padres quieren que sus hijos comprendan las negativas consecuencias para la salud derivadas de un comportamiento sexual de riesgo.

Pero, ¿queremos que nuestros hijos, nietos, o que cualquier otro niño sean sexualizados por sus maestros utilizando un currículo gráfico de educación sexual?

Algunos de estos programas, que se enseñan a niños de tan solo 12 años, son tan explícitos que violarían los estándares del horario infantil si se exhibieran en las noticias vespertinas.

De forma sutil, o no tan sutilmente, sexualizan a los niños al normalizar el sexo adolescente. Considere estos extractos sacados del programa Prevención del Embarazo Adolescente financiados por el gobierno federal para estudiantes de la Enseñanza Media:

Un juego de esta actividad se llama “Tú juegas, mantenlo real”, y les pide a los niños que respondan a las “líneas de presión” que normalizan la actividad sexual entre los menores. Por ejemplo,

  • “Estaban besándose y él comenzó a sentirla, ya sabes, ‘allá abajo’. Y luego comenzó a sentirle también a él”.
  • “Creo que deberíamos hacer más que besarnos y tocarnos”.
  • “Me siento tan cerca de ti. Es por eso que quiero tener sexo contigo “.

Otro programa de esta educación sexual es Tomando decisiones que enorgullecen. En este caso se erotiza el uso del condón y se les indica a los niños: “Puedes usar condones como un método de estimulación sexual. Puedes inventar una fantasía sexual usando condones para coquetear sexualmente mientras te lo pones”.

El tan utilizado programa del prevención de embarazos “Marcando una Diferencia” pretende ser una vía sobre la “educación para la abstinencia”, y para ello les pregunta a los niños: “¿Cómo expresan las personas sus sentimientos sexuales? ¿Qué es la abstinencia?”

El manual afirma: “Las respuestas pueden incluir el sexo oral, bailar, la masturbación, la fantasía sexual, el sexo anal, tocarse los genitales de cada uno diciendo ‘me gustas’”.

Los defensores de este programa intentan justificar dicho contenido gráfico alegando que es necesario reducir el embarazo adolescente y las ETS (enfermedades de transmisión sexual).

¿Pero son efectivos estos programas? De acuerdo con un nuevo análisis independiente, los programas de educación sexual impartidos ​​en escuelas públicas muestran “mucha más evidencia de fracaso que de éxito”.

Los hallazgos se detallan en un informe histórico: “Reexaminando la evidencia: la educación sexual integral impartida en la Escuela de los Estados Unidos”. Este informe lo publicó recientemente el muy reputado Institute for Research and Evaluation, una organización con 25 años de experiencia evaluando programas de educación sexual establecidos ​​en la escuela (ver SexEdReport.org).

El informe examina de forma rigurosa los mismos estudios en los que se basó el Departamento de Salud de EEUU para calificar 18 de esos programas de educación sexual como “eficientes” para prevenir el embarazo adoslescente y las ETS.

Sin embargo, este instituto descubrió que muchas de esas evaluaciones ni siquiera habían medido el impacto real que estos programas tenían sobre los embarazos no deseados o las ETS. Y sin embargo, en aquellas revisiones en las que se concluyó que el programa sexual no tenía ninguna efectividad a la hora de la prevención, sí que se utilizaron los estándares recomendados del campo de la investigación.

Según el análisis del Institute for Research and Evaluation, ninguno de estos programas establecidos de educación sexual mostraron efectividad a la hora de aumentar el uso de anticonceptivos entre los adolescentes sexualmente activos.

Esto es especialmente preocupante a la luz de los recientes datos que ofrecen los Centros para el Control de Enfermedades en su Informe de Vigilancia de Enfermedades de Transmisión Sexual, que muestra unos 20 millones de nuevas infecciones de ETS en 2016, correspondiendo a los jóvenes la mitad de esas infecciones.

Y aunque una revisión interna del Departamento de Salud realizada el año pasado produjo hallazgos similares a los que ha publicado el Instituto, el Gobierno continúa recomendando y financiando estos dañinos programas de educación sexual.

La administración de Donald Trump propuso que se eliminaran del presupuesto los programas que peores resultados ofrecían, y la Cámara aceptó aprobar una ley para resetear la financiación de los programas de prevención del embarazo adolescente.

Sin embargo, el Comité de Asignaciones del Senado acaba de aprobar destinar 101 millones de dólares para estos mismos programas. Este proyecto de ley (S.1771) aguarda la decisión del Pleno del Senado para tener las puertas abiertas.

Por el contrario, solo se han propuesto 25 millones de dólares para programas sobre la abstinencia o cómo evitar el riesgo sexual, a pesar de que según las últimas investigaciones esta es mucho más efectiva.

Por ello, desde el Family Watch International instamos a los senadores de ambas partes a:

1) examinar el contenido dañino de estos programas

2) revisar las nuevas evidencias críticas con la educación sexual

3) comenzar desde cero una revisión de los fondos destinados a estos programas

4) aumentar los fondos federales para la abstinencia.

Está en juego nada menos que la salud y la inocencia de nuestros niños.

  • Sharon Slater es presidenta de Family Watch International y copresidenta de la Protect Child Health Coalition. Dirigió el documental, “La Guerra contra los Niños: la agenda integral de educación sexual” .

Fuente: https://www.actuall.com/criterio/educacion/el-circulo-cuadrado-en-eeuu-ensenar-a-escolares-a-masturbarse-y-reducir-los-embarazos-adolescentes/

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