Todo se contagia, menos la belleza. La terrible verdad de este dicho ha provocado un terremoto en Francia producto del progresismo que podría ser letal para su lengua… igual que el que sufre España.

Y es que el desdoblamiento de la lengua es cada vez más una realidad contra la que luchan  académicos pero que irremediablemente expanden los políticos temerosos de ser tachados de machistas. El lenguaje no sexista o inclusivo tiene el inconveniente de que termina desnaturalizando el significado de las palabras y -en el caso del francés- cargándose la lengua de Molière.

La polémica ha saltado a raíz de un libro de texto firmado por la profesora Sophie Le Callennec, profesora de Geografía e Historia, escrito con lenguaje inclusivo según las propias recomendaciones de la guía “Para una comunicación pública sin estereotipos de sexo” del gobierno francés de 2015.

El volumen en cuestión, titulado Cuestionar el mundo, publicado en septiembre y dirigido a alumnos de Educación Moral y Cívica de 3º de primaria, ha levantado una ola de indignación y dividido a políticos e intelectuales sobre la necesidad de integrarlo o no en el uso común de la lengua.

Siguiendo las normas de lo políticamente correcto, el manual recomendaba citar siempre los dos géneros, ordenando alfabéticamente el resultado —se escribe “agriculteurs et agricultrices”, pero “femmes et hommes”— y feminizar los sustantivos que se refieran a oficios o cargos públicos, asignatura pendiente del francés.

La guía invitaba a incorporar un sufijo femenino a todo sustantivo masculino, separándolo tipográficamente dentro de cada palabra.

Si en un texto en español se puede sustituir la palabra ciudadanos por ‘ciudadanos/as’, ‘ciudadanxs’ o ‘[email protected]’, en francés resulta más complicado, porque no siempre es tan sencillo como alterar una vocal y porque el resultado es menos fácil de leer.

La Academia Francesa ha dado la voz de alarma, en un comunicado en el que se opone a este tipo de lenguaje.

Exactamente lo mismo que hizo la Real Academia Española en 2012 ante los continuos desdoblamientos de las palabras culpando al lenguaje de sexista y no al orador.

“Ante esta aberración inclusiva, la lengua francesa se encuentra, a partir de ahora, en peligro mortal. Nuestra nación es responsable ante las generaciones futuras”, sostiene el organismo.

Además de los académicos, numerosos escritores e intelectuales se han pronunciado contra esta moda.

Como la escritora Catherine Millet, quien opina que “he intentado pronunciar algunas palabras y es infernal. No es una lengua oral, y la oralidad viene antes que la escritura”, declaró a Le Monde.

Tampoco la autora francoiraní Abnousse Shalmani cree que su uso favorezca ningún tipo de equidad. “Lenguas como el farsi o el turco no tienen masculino o femenino y eso no hace que esas sociedades sean más igualitarias” recoge El País.

El ministro francés de Educación, Jean-Michel Blanquer, ha argumentando que la escritura inclusiva del francés “fragmenta las palabras” y “lastima la lengua”, pese a considerarse “un hombre feminista”.
Mientras tanto el debate continua, y el resultado final podría desencadenar la inclusión de una serie de libros de texto con lenguaje incluso (recordemos que bajo la propia del anterior Gobierno Socialista) que complicasen mucho la labor de aprendizaje de los niños franceses, al fin y al cabo, las víctimas del experimento.

Fuente: https://www.actuall.com/educacion/la-academia-francesa-alarmada-por-el-lenguaje-inclusivo-el-frances-esta-en-peligro-mortal/

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