Sigue haciéndose difusión de una frase cuyo cuño intelectual es fácilmente identificable. Hago referencia a esa calumnia que expresa “Perú, país de violadores”, y señalo directamente como autores de la mentira a los ideólogos de género. La ideología no pudo soportar el golpe que le asestó la Patria peruana al impedirle adoctrinar a los niños y jóvenes en los colegios; y como no soportaron el bochorno, en su encono generaron la maldad denigratoria.

Si una persona viviendo en su casa llegase a sostener: “todos en esta morada son unos imbéciles”, estaría siendo el abanderado de la imbecilidad. Y si una persona extraña al hogar dijera de este último: “en esta casa viven monstruos”, daría lugar a que se levante una seria sospecha sobre su salud mental. Si llegase a ser un ciudadano peruano el que expresó la afirmación de marras, solo resta meterlo preso, dado que confiesa su delito; y si es un extranjero, habría que ver el modo de darle internación psiquiátrica, pues es una monstruosidad sostener que, al menos todos los niños de un país, se dedican a la práctica sexual de la violación. Sucede que, si Perú es un país de violadores, los niños que son parte de esa nación, no escaparían de la calificación espantosa. Pero a todas luces un pensamiento tal, mínimamente debe atribuírselo a alguien con serios problemas en sus juicios.

Cuando uno lee en el lugar de la firma algo que dice: “#TOMALACALLE”, automáticamente viene a la mente las callejeras del feminismo dadas al salvajismo, traducido como bestialidad monstruosa. Son ellas las que no temen ofender a la naturaleza; las que no les importa arruinar iglesias; las que no guardan respeto por Dios y sus cosas; las que con todo odio piden la muerte del varón. Hay una relación muy estrecha entre frases como “muerte al macho”, y “si te toca sin permiso córtaselo (PerúPaísDeVioladores)”. No es entonces de extrañar que sean ellas los medios para canalizar una calumnia contra una Patria tan luchadora, tan generosa y tan bien intencionada como la peruana.

Es parte de la estrategia del mal intencionado, invertir las cosas y atribuir a otro aquello que es obra de él mismo. No es Perú el que abusa de los niños, son los ideólogos los que pretendieron meterse con la mente de ellos. Son esos ideólgoos de-generados quienes quisieron “tocarlos” sin permiso, tratando de penetrar la mente de los más jóvenes para introducirles todo su veneno.

Saint Exupéry dijo en su libro Tierra de Hombres: “El hombre se descubre cuando se mide con el obstáculo”. Lo mismo aplico a Perú. La Patria hermana se enfrentó al obstáculo y arrojó su medición. Y Perú se descubrió grande y valiente.

Fuente: https://www.facebook.com/yerson.gutierrezchavez/posts/1747879705254401

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