Por Carlos Alvarez Cozzi

La ideología de género, expresión máxima del relativismo ético, de matriz marxista, niega en forma totalmente a-científica la existencia de la naturaleza, esto es que las personas nacen con sexo masculino o femenino.
Sus gurúes decretaron que no existen los sexos, que no existe lo evidente de la biología, sino que ese concepto debe mudarse por el de “género”, que es una construcción cultural y variable.
Además, la comunidad LGBTI, que participa de esa visión, impulsa la bisexualidad, la transexualidad, que llaman transgénero y la intersexualidad.
Luego nos enteramos del “sexo neutro “; y del género fluido.
Ahora van por el género “no binario”.
Y es lo que se legisló en el Estado de California, en los Estados Unidos de América.
Esto último implica superar los objetivos de los partidarios de la perspectiva de género, que alcanza un nuevo récord con la negación rotunda del ser “hombre” o “mujer”, es decir la legalización del género “no binario”, un concepto que permite excluir esos roles tradicionales a aquellas personas con identidades transgénero o intersexual, sin que quede limitada sólo para ellas.
Cabe recordar que el término transgénero se aplica, en general, al estado de la identidad de género (identificarse como hombre, mujer, ambos, ninguno, etcétera), que no se corresponde con el género asignado, hombre o mujer en función de los cromosomas o aparato genital. Indica la fuente citada.
Por su parte, la intersexualidad es una variación orgánica por la cual un individuo presenta discrepancia entre su sexo y sus genitales, poseyendo por tanto características genéticas y fenotípicas propias de varón y de mujer, en grado variable, agrega la misma.
Actualmente el género “no binario” se ha puesto en marcha legalmente en California, el primer estado de los Estados Unidos que apuesta oficialmente por este tercer género, con su ley de Reconocimiento de Género, pero no sería de extrañar que esa negación de lo masculino y femenino cale en otros estados y países.
La ley establece, continúa la fuente, que a partir de septiembre de 2018 los residentes en California mayores de 18 años podrán pedir una nueva acta de nacimiento con el género con el que se sienten reconocidos en el que se incluirá esta opción “no binario”; y a partir del 2019 pasará lo mismo con los permisos de conducir, según informaba el diario “La Vanguardia” el pasado 20 de octubre.
La nueva norma californiana, que ha sido impulsada por dos senadores demócratas, también facilita que las personas trans (hombres y mujeres) se puedan cambiar la identidad sin que sea necesario un diagnóstico médico, como era necesario antes de hacerse efectiva la ley.
En esta opción de “no binario” se subraya, por parte de los legisladores, “el derecho de las personas a identificarse como quieran y no en función de unos parámetros sociales preestablecidos”. El senador Scott Wiener, uno de los autores de la ley y activista LGTBI, justificaba en su cuenta de Twitter la nueva norma porque la sociedad “mete a las personas en cajas etiquetadas y nos dice cómo supuestamente debemos ser. La nueva ley ayuda a las personas de todas las identidades de género a ser ellas mismas” .
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Esto nos recuerda lo que el Soc. José Pérez Adán, de la Universidad de Valencia, España, nos decía cuando afirmaba que las variantes sexuales posibles, en aquel momento, eran 16 sin incluir animales, a principios de este siglo, en las recordadas sesiones de ULIA, Universidad Libre Internacional de las Américas, que tenían lugar en diversos países de Hispanoamérica, y de las que participamos. Parece no existir punto final para el desvarío relativista. La regla clara es que no existe regla porque no se reconoce la existencia objetiva de la naturaleza creada, de la biología, ni de la ética. Entonces, a modo de ejemplo y no de propuesta, ya que Colombia legalizacó la “trieja” recientemente, (http://www.forumlibertas.com/colombia-legaliza-trieja-union-tres-hombres/), por qué no pensar que dentro de poco tengamos legislaciones que prevean uniones concubinarias o “matrimonios” entre tres o mas personas, del mismo o de diverso “género”, y todas las combinaciones que estas mentes enfermizas puedan imaginar, a modo de concebir casi a los seres humanos desprovistos de dignidad y asimilados a “cobayos”? Es la concreción de una reingeniera social antinatural y de la cultura de la desvinculación con la naturaleza, alienadoras del ser humano. Lógicamente, todo financiado por algunos organismos internacionales conocidos, o las fundaciones privadas como la de Soros, Rockefeller u otras, al servicio de la disminución de la población y de la instauración de un eufemíticamente llamado “Nuevo Orden (o desorden?) Mundial.”

 

Fuente: http://www.ofsmexico.tk/2017/10/el-genero-no-binario.html

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