Por Tomás I. González Pondal.

Con solo un día de diferencia, aparecen en el mismo diario dos hechos horrorosos perpetrados por mujeres: en un caso una señora quemó a su ex pareja para quedarse con cien mil pesos de la pensión. Sucede que el hombre quemado vivo fue soldado en la Guerra de Malvinas, y mensualmente cobraba la suma referida. En el otro caso, dos mujeres (madre e hija) matan a un empresario dándole sesenta y cuatro puñaladas.

Las feministas no pelearon en la Guerra de Malvinas. Allí estaba el “patriarcado” peleando también por ellas en tanto que mujeres de esta patria. Las feministas no inventarán para un “patriarca” asesinado con líquido inflamable y fuego, la figura agravada del “malvinicidio”. Las feministas no dirán nada de una muerte causada ni más ni menos que por sesenta y cuatro puñaladas. ¡Sí. Sesenta y cuatro!

La prensa ladina –en nuestro caso Clarín-, ante hechos como los expuestos en el los párrafos anteriores, no hace el alboroto impresionante que acostumbra a realizar cuando se trata de una mujer violentada (su alboroto entra en acción con solo una mujer violentada, no hace falta que haya sido matada). Si muere un hombre de la manera más brutal, la prensa se limita al frío comentario de lo sucedido, algo así como si le contara que un foquito de luz está costando en el mercado unos veinte pesos ($20).

Frente a una muerte causada por sesenta y cuatro puñaladas, y frente al hecho de que alguien haya muerto por haber sido quemado vivo, nada me autoriza a pensar que esos actos de crueldad se hayan debido a que las victimarias tenían en sus mentes ideas feministas. Ni siquiera me dan pie para afirmar a secas que se trataba de personalidades psicopáticas. A no ser que se cuente con estudios de peso sobre cada caso en particular, cuanto más podría hablar de “indicios de”.

Pero sí quiero insistir en algo que pasa inadvertido: el alboroto levantado por muchísimos medios de comunicación ante un rasguño que se le haga a una mujer, no se debe a que principalmente vean a ella como parte de una relación que merece respeto, sino a que quieren ver instaurado al feminismo como ideología fuerte y destinada a reinar. Seré más claro: la prensa está pidiendo respeto por el feminismo, no por la mujer. Y por darle tanta pero tanta acogida y difusión al feminismo, se va concretando en resultados que saltan a la vista, lo que ya tantas veces hemos denunciado: un odio sin precedentes principalmente de mujeres hacia hombres (“Mata a tu papá. Matá a tu novio. Matá a tu hermano. Muerte al macho”). En gran medida, la prensa está contribuyendo a que haya placer por la crueldad (“Tirar un bebe al tacho, es ejercer el ´derecho al aborto tardío´).

El feminismo degenera la razón y produce insensibilidad. El feminismo es un camino hacia la psicopatía, y la prensa brega constantemente por allanar ese camino.

Fuente: https://www.facebook.com/tomgonzalezpondal/posts/889824281184557

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