Por Pepe Farfán.

La insufrible Rocío Silva Santisteban, columnista del Diario La República, escribió una perorata titulada “Censo 2017: país de violadores”.

Haciendo un esfuerzo anti vomitivo logré llegar al final de su monserga pero sé que pocos lo harán y, dentro de estos pocos, casi nadie se tomará el tiempo de rebatir las sandeces que escribe. Así que haré el intento de hacerlo yo.

ASUNTOS DE PODER

Su primer párrafo ya es de por sí bastante revelador:

“Hay una gran reacción machista ante los avances de las mujeres en todos los ámbitos, sobre todo, en los del poder. A más poder para las mujeres, mayor cantidad de feminicidios y de violaciones sexuales. Esa es una realidad.”

Para ella todo se trata de “poder”, de supremacía, de dominio del más fuerte. Darwinismo social que le dicen. Eso lo explica todo. Tanto que necesita recalcar –para los despistados– que está es “la realidad”, por lo menos la realidad en la que cree Silva o de la que necesita convencerse y convencer. Es el típico reduccionismo ideológico de la recosida izquierda.

“GUERRA CONTRA LAS MUJERES”

Esta “realidad” es la que, según Silva, genera una “guerra no declarada”. Sigamos leyendo:

“Como sostiene la antropóloga Rita Segato, nos encontramos ante un escenario de guerra contra las mujeres. Es una guerra informal, no declarada, una violencia permanente ante el pánico de perder el control de nuestros cuerpos y mentes. Lo que abona las acciones de violencia contra nosotras no es solo la creencia en una superioridad masculina que hoy se encuentra en crisis; no, lo que abona esta violencia es también la impunidad. Tener confianza en que el Estado no tomara acciones en contra de estos hechos.”

Fiel a su ideología neo marxista Silva analiza la realidad con sus anteojos de “BUSCO CONFLICTOS POR TODOS LADOS” (recuerden el principio marxista de “agudizar las contradicciones sociales”). Para ella el hombre y la mujer no son los dos sexos complementarios de la especie humana, sino que son dos enemigos declarados (enemigos ya no de clase, sino “de género”). Y, por supuesto, pertenecen a dos bandos radicalmente contrapuestos: “los agresores”, personas malvadas, perversas, violadores naturales, animalizados, de naturaleza masculina por supuesto, defendidos por el sistema y premiados por la impunidad; y por el otro lado están “las víctimas”, pobres seres desprotegidos, de bondad natural e identidad femenina, cuyos cuerpos y mentes han sido subyugados por el macho y su sistema opresor.

“VIOLACIÓN POR DOMINIO PATRIARCAL”

En este punto Silva estira aún más su lógica neomarxista de extremos contrapuestos para lograr lo que algún desorientado podría calificar de “profundos niveles de abstracción conceptual”. Veamos:

“La guerra contra las mujeres ha tenido una batalla el día del censo. Nos ha indignado a las peruanas que una joven censadora, por ayudar a su hermano, haya sido violada solo por el hecho de tocar la puerta de la casa de un “hijo sano del machismo”. En las redes sociales salen a gritar una vez más “pena de muerte” o “castración” pero esa no es la respuesta correcta. Los violadores sexuales no son bestias, no son animales, son seres humanos educados para ser violadores debido a nuestra cultura machista y al patriarcado dependiente que rige en el Perú. El objetivo de la violación no es sexual, es de poder: la derrota física y moral de la persona subyugada y, en ella, a todas las que representa.”

Es decir que, para ella, el caso puntual de la violación de una colaboradora del censo del domingo pasado no obedece a un deseo de violar (Sic). No, señores, de hecho –razona Silva– ese tipo de personas “no son bestias ni animales”. Una vez más, no. Se trata de un acto ideológico de dominio patriarcal donde la pretensión básica no es el acceso carnal pasajero a una mujer de fuerza inferior, sino la “derrota y subyugación moral” ya no sólo de esta mujer sino, a través de ella, de todas las mujeres del Perú y del mundo. O sea, para Silva ese hombre se convierte en todo un activista contracultural, un antisistema convencido que planeó un acto deliberado y simbólico de lo que Silva podría llamar “machismo ideológico”. (¿Podría declararse perseguido ideológico?)

EL DESPRECIABLE PASADO

Dándose cuenta, tal vez, de la desnutrición crónica de su argumentación anterior, Silva pasa ahora a ensayar una prueba de convencimiento a través del argumento emocional: el triste pasado de las mujeres. Para ella todo lo anterior fue malo, las mujeres nunca lograron nada, fueron víctimas impotentes de la dinámica “patriarcal”. Entonces hay que temer el regreso del pasado, odiarlo si es posible y entregarse al futuro paradisíaco que su progresismo ideológico promete. Estas son sus palabras:

“El objetivo de la guerra contra las mujeres no es el exterminio sino la colonización total. Regresar al pasado cuando, nosotras, estábamos en las manos legales y reales de los varones. Ejercer esa dominación por medio de la cual nuestras vidas solo eran vividas para ser mujeres de un varón.”

EL HOMBRE COMO ALIADO (?)

A estas alturas, y de forma increíble, el argumento de Silva da un vuelco inesperado. Después de su descalificación absoluta de los hombres (basta con leer el título de su columna) y de su ideológico “patriarcado”, después de adherirse con entusiasmo a la denigrante campaña de #PerúPaísDeVioladores (lanzada por varias Congresistas del Frente Amplio), ahora extiende generosamente su mano fraterna hacia los “hombres de buena voluntad” para invitarlos a unirse a la lucha feminista (?). Leamos su increíble acrobacia de falaz raciocinio, digna de Ripley:

“Por eso, la manera de parar esta guerra cuyos actos bélicos son los feminicidios, la violencia sexual, la violencia de género, es involucrando a los hombres en tomar conciencia de la misma. El Estado debe asumirlo y no intentar sobornar a la víctima para que todo permanezca impune. Los hombres saben que un mundo más justo es aquel en el que nosotras desarrollemos al máximo nuestras capacidades. Segato sostiene: “Desmontando, con la colaboración de los hombres, el mandato de masculinidad, es decir, desmontando el patriarcado, [se desmonta] la pedagogía de la masculinidad que hace posible la guerra y, sin una paz de género, no podrá haber ninguna paz verdadera”.

PLATA PARA PARAR “LA MASACRE”

Ya casi sin estómago y sin mucho ánimo sigo leyendo y descubro el móvil final de Silva: dinero. Queda claro que ella escribe todo lo anterior sólo para poder reclamar que “se requiere presupuesto”. ¡Más plata Ministra! ¡Es que los inmensos presupuestos actuales para las políticas de género no son suficientes Ministra! ¡Esta es una guerra Ministra! ¡Es una masacre Ministra!..

“El 25 de noviembre saldremos nuevamente a las calles, pero la movilización en sí misma no es suficiente: para cambiar las políticas públicas es preciso la incidencia, difundir nuestras propuestas, una voluntad política de parar esta guerra. Hoy en el Perú tenemos un excelente Plan contra la Violencia de Género, pero subutilizado. Se requiere presupuesto y, sí, señora Ministra de Economía, parar esta masacre es prioridad. Además, debemos luchar para que la estulticia que inventa una “ideología de género” sea desenmascarada: lo que buscan es justificar el sometimiento de las mujeres.”

“VARONES INTELIGENTES”

Los últimos dos párrafos han terminado por descontrolar mi digestión. El paroxismo de la dialéctica del género hace un llamado final a los “varones inteligentes”. Sí, sí, a esos enemigos de clase, a esos hijos del patriarcado, a esos paladines de la violación ideológica. A ellos llama Silva a unirse a su cruzada cuasi religiosa. Sólo eso, según Silva, les asegurará la salvación y les prodigará un cobijo compasivo en el paraíso feminista. Sólo eso los hará pasar de brutos, violadores e inconscientes, a su nueva y santificada identidad “de género”. Atención a la arenga final señores:

“¡Los varones inteligentes y consecuentes no lo pueden permitir!

¡Salgamos a las calles y no nos quedemos en nuestras casitas esperando que nos violen, acosen, estigmaticen o subestimen!”

Gracias por nada Sra. Silva. Se olvidó anotar que en este “país de violadores” parece que también existen “violadoras”. Aquellas que -según su ideología quimérica-, no violan físicamente a los demás sino que lo hacen a partir de sus delirios ideológicos.

Fuente: https://www.facebook.com/notes/pepe-farfan/roc%C3%ADo-silva-la-violadora/10154707789281910/

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