Por Pepe Farfán.

Los sicarios ideológicos de la izquierda reciclada no descansan y parece que quisieran acostumbrarnos a su disentería argumental. René Gastelumendi, otro asalariado del “progresismo” en su columna del Diario La República, titulada “#ConMisVioladores– NoTeMetas”, hace sus pininos de apologista de la dictadura y de la imposición del poder omnímodo del Estado sobre los niños (cualquier parecido con El Gran Hermano, NO es pura coincidencia). Les mostraré por qué.

LAS “CIENTÍFICAS” ENCUESTAS.

René inicia su perorata auto atribuyéndose ínfulas de objetividad porque cita “las cifras”, las encuestas, esos cuasi divinos instrumentos de medición social que, usados con obsesión por los medios y las ONGs actuales, se producen y aprovechan según las necesidades y conveniencias de cada cual. Leamos sus palabras:

“Perú no solo es un país con cifras alarmantes sobre violaciones, feminicidios y agresiones contra la mujer, números que nos hacen ocupar los primeros puestos en los ranking de la oscuridad humana. Nuestro país también ostenta uno de los más altos índices de embarazo adolescente.”

No se puede negar que las encuestas ejercen un encandilamiento social por su aparente certeza científica. Pero tampoco se puede negar que, cada vez más, el ciudadano común discierne que no siempre reflejan la verdad o que, inclusive en algunos casos, se usan sólo con fines de control social. Basta con recordar que en las últimas elecciones presidenciales pasó que tres encuestadoras daban como ganador a tres diferentes candidatos, ¡el mismo día! O que sobran razones para pensar que los resultados de este último Censo Nacional podrían ser, como mínimo, cuestionables. Eso, sin mirar los desastrosos fracasos de los supuestos “sondeos técnico científicos” de apoyo al Acuerdo de Paz en Colombia, del Brexit en el Reino Unido o de las últimas elecciones en los EE.UU. Por tanto, citar encuestas (peor aún si son creadas para apoyar las agendas de los mismos que las realizan) ya no se puede calificar de “acto científico”.

LOS “CASOS REALES”.

Envalentonado, entonces, con su supuesta objetividad técnica, René busca ahora reafirmar su credibilidad con la técnica de la “sensibilización”, es decir, a través del argumento emocional: los casos lacrimógenos. Este es su razonamiento:

“La violación de una empadronadora en pleno censo y el espeluznante caso de una bebé, de solo dos meses de edad, violada por su padre en Huaraz, han opacado una noticia igualmente perturbadora porque pone en el escaparate una de las causas de este problema de género que, cuando no pasa por una deformación de la personalidad, es educativo: el embarazo de 37 escolares en un solo colegio en Cajamarca. Noticia que se dio a conocer la semana pasada y en la que se reveló también que las adolescentes ni siquiera están en quinto de secundaria, sino en segundo y tercero de media.”

Claro, no se le ocurre nada mejor a René, para erigirse en “líder de opinión”, que citar la dura y cruda realidad, nada mejor que levantar su dedo acusador para señalar casos extremos y sensibles, pero no por la importancia particular que le generen sino por la idoneidad que tienen estos para servir de arma emocional, de herramienta de subyugación racional que inutilice momentáneamente al enemigo y prepare el camino para su gran “solución final”, para su presentación del camino que iluminará los corazones y los embarcará hacia la nueva redención. Los casos aquí son totalmente utilitarios, queda claro que en el fondo no le preocupan las personas reales, son sólo un atajo para calar más rápido en la psiquis colectiva.

LOS PADRES CULPABLES.

Pero antes de presentar la solución hace falta un escollo más. Luchar por algo demanda también luchar contra algo. Y entonces René apunta sus cañones hacia “el enemigo”, el verdadero culpable de los males sociales: los padres (papá y mamá). Estas son sus palabras:

“Ya podemos imaginar los precarios hogares en los que crecerán esos nuevos peruanos y las fallas y omisiones en la educación sexual que recibirán si es que la reciben. Lo más probable es que repliquen, por una generación más, su historia familiar. Todas estas cifras, que ahora nos avergüenzan, son el resultado de generaciones de padres peruanos que no supieron dar educación sexual a sus hijos porque tampoco nadie se las dio a ellos o la recibieron muy mal. Esos violadores, esos agresores de mujeres, esos jóvenes que embarazan escolares y las escolares mismas, son todos hijos cuyos padres fallaron en educarlos.”

Sí, dice René, los padres tienen la culpa. Tus padres, mis padres, todos los padres del Perú. Ese es el enemigo señores. Padres malos, perversos, criados como violadores y hechos para criar violadores.

EL GOBIERNO SALVADOR.

¿Recuerda en algún momento René que los padres y la familia son la base de la sociedad? ¿Roza, al menos, por su mente la idea de que si realmente el problema está en los padres, la solución debe pasar por ayudarlos, por fortalecer su rol, por volver a enaltecer la familia y su capacidad de inculcar valores fundamentales a los hijos? No, por supuesto que no. Todo lo anterior debe llevarnos según René, a otra conclusión: “los padres han fallado, es el momento de que el Estado los reemplace”. Veamos cómo lo dice:

“Por eso, decir: “con mis hijos no te metas” es un total contrasentido si lo que se quiere es combatir las consecuencias que venimos observando. El Estado tiene la obligación de establecer un contraste, una referencia a través del currículo nacional y los maestros. Tiene que “meterse con los hijos” para remediar las fallas de los padres, esas fallas que nos revientan en la cara todos los días.”

Es el típico principio que por siglos nos han vendido las dictaduras y las ideologías radicales: “un problema real, una solución falsa”. Es manipular los hechos sociales, la realidad misma, para llevar a la sociedad a su propia anulación. Es decirle a los ciudadanos: “tú no sirves, tú no sabes, tú no piensas, yo sí. Déjame tomar el control de todo”. Hasta que alguien se dé cuenta que ese Estado omnímodo y totalitario que anhela el control de nuestros hijos está compuesto también por miembros de la misma humanidad familiar que tanto se ha satanizado y que su único propósito desde el comienzo no fue el bien social, sino la dictadura.

Fuente: https://www.facebook.com/notes/pepe-farfan/gastelumendi-el-dictador/10154712001691910/

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