Por Tomás González Pondal

El título es algo retórico aunque no carente de realidad. En verdad estamos frente a una inmensa guerra, pero, por razones de mayor compresión, me pareció conveniente hacer algunas divisiones, y, escrutando esa realidad, redondee en diez. Incluso puede que alguien quiera seguir dividiendo.

La ideología de género es una formidable maquinaria de manipulación. Por ejemplo: dice que debe irse eliminando el concepto de madre porque es discriminatorio, pero por otro lado presenta el alquiler de vientres y la mayoría de la prensa está contentísima; o sea, debe ser eliminado el concepto de madre en miras a los trans-formados, pero usa a la mujer para alquiler, también para los trans-formados. El hombre le sirve como objeto de odio y, por tanto, se lo combate, pero se defiende la noción de hombre cuando se trata de “una mujer que se cree varón y quiere dar a luz”; o sea, se golpea al hombre en miras a los trans-formados, pero se lo usa en miras a los trans-formados que dicen ser “hombres embarazados”. La religión le parece una porquería, ella se considera atea y dice que de Dios no debe hablarse, pero Hillary Clinton sostiene que “el aborto es algo sagrado” y sobreabundan las relaciones de ideólogos y el mundo satánico; o sea, se golpea a Dios en miras a los trans-formados, pero se adora al demonio en miras a los trans-formados.

El hombre y la mujer están siendo destrozados por hombres y mujeres que reniegan de su condición de tal. En otras palabras la ideología de género (con todo lo que implica) sostiene una:

1. Guerra contra Dios y sus cosas: manifestándole un odio tal, que incluso miembros activos de la nefasta ideología no temen expresar abiertamente que su cobijo es el demonio, sea haciendo alusiones rotundas de pertenecerle, sea indicándolo con relaciones que no dejan lugar a dudas, sea dando a conocer su perversidad satánica al atacar cuando pueden, por caso, Iglesias Católicas, dejando expuesto en escrituras todo su encono.

2. Guerra contra la Patria: la sociedad políticamente organizada y cimentada en el bien común y lo razonable; las tradiciones y las sanas costumbres; las lecciones espirituales y las riquezas culturales legadas por los antepasados; todo debe ser aniquilado por el marxismo cultural (se trate de la variante de que se trate) y por el liberalismo (se trate de la variante de que se trate). La ley no se concibe como una ordenación racional dirigida al bien común, sino como un antojo.

3. Guerra contra la familia: se trata del descarte y liquidación de la unión natural, para reemplazarla por modelos de “diseños sociales” aberrantes y cotranaturales que ya ascienden a más de treinta, sin contar la liga de los futuros trans-trans (gente que se identifica con la invisibilidad).

4. Guerra contra las buenas escuelas: se intenta introducir las doctrinas ideológicas, y, adoctrinando con sus porquerías, destrozar la mente a los niños y los jóvenes. Un elogio especial merece Perú, que ha impedido gracias a su resistencia que no se imponga en los colegios el adoctrinamiento de-generado. Perú fue como el David de Latinoamérica, cuyo disparo de onda le molestó tanto al Goliat ideológico, que hasta el tenebroso George Soros tuvo que ajustar su dentadura postiza debido a los dientes que se le aflojaron.

5. Guerra entre el hombre y la mujer: preciso es que se vean como rivales que deben eliminarse. Principalmente es preciso que la mujer vea en el hombre un ser detestable, temible, y objeto de liquidación.

6. Guerra contra la mujer: sin que se dé cuenta la usan. La explotan inventándole falsos derechos y haciéndole ver cosas inverosímiles. Le proponen que deteste la maternidad, el hogar, incluso el fruto de su vientre. Países como Dinamarca proponen que sea eliminado el concepto de “mujer embarazada” porque, según ellos, es discriminatorio de los “hombres embarazados”.

7. Guerra contra el hombre: El grito del feminismo bestializado y que resume este punto, es: “Muerte al macho”.

8. Guerra contra el fruto de un hombre y una mujer: se trata de aprobar el aborto a toda costa, de que todos lo vean como algo bueno. El clamor ideológico es: “aborto libre y gratuito”.

9. Guerra contra la historia del hombre y la mujer: se presenta a todo tiempo pasado como épocas donde el hombre esclavizaba, deshumanizaba, maltrataba y denigraba a la mujer. Se la da el nombre de “patriarcado”.

10. Guerra contra el sentido común: la mejor prueba de que esta guerra está presente, es que siempre nos vemos obligados a estar defendiendo ese sentido contra las sinrazones ideológicas.

Según sea la ocasión, los ideólogos harán uso de sus estrategias manipuladoras. Se tratará de ataques o de defensas, pero se trate de una o de otra modalidad, lo que las revela y unifica es el mismo objetivo: lograr la obtención del reinado de la bestialidad.

Fuente: https://www.facebook.com/lorena.ortizr/posts/10213613788834241

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