A lo largo de tres meses y medio hemos ido publicando un total de ocho artículos en los que se han analizado diferentes aspectos relativos a la lacra de la pornografía en el mundo y sus efectos. Entre otras cuestiones, se han facilitado datos estadísticos globales sobre el consumo de porno y el dinero que mueve o su relación con la prostitución.

También se ha informado sobre dos documentales que denuncian el negocio del porno; y se han podido constatar los perniciosos efectos de esta pandemia mundial: cómo daña al cerebro; el impacto sobre el matrimonio y la familia; cómo afecta a niños y adolescentes; y su correlación con las agresiones físicas y sexuales. Y se ha reproducido un testimonio revelador: la carta de una actriz porno arrepentida a su hijo.

Ante toda esta amalgama de consecuencias negativas que se derivan del consumo descontrolado de pornografía, sobre todo a través de internet, cabe preguntarse cómo afrontar este grave problema que afecta a una gran parte de la población adulta y, especialmente, a niños y adolescentes.

En ese sentido, hay numerosos expertos que han analizado en profundidad la problemática del masivo consumo de pornografía en la sociedad actual.

Cuatro actuaciones genéricas…

Entre ellos, Jaime Nubiola, profesor de filosofía en la Universidad de Navarra, propone en el estudio ‘La-batalla-de-la-pornografia-en-la-cultura-actual’, elaborado por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa de la Universidad Panamericana (IPADE), a partir de un artículo suyo, cuatro claves para paliar los efectos del porno.

1. Rechazar sistemáticamente la pornografía en todas sus formas y denunciar su carácter degradante, tanto para las mujeres en ella utilizadas como para los consumidores.

Nubiola considera que “la pornografía no es tanto la explicitación de la genitalidad, como el establecimiento de unas cadenas de excitación y consumo -de verdadera explotación- entre creadores o productores y audiencia. En este sentido, la pornografía sería una adicción plenamente asimilable a la droga, tanto por el volumen de negocio que mueve, como por la borrosa distinción entre drogas duras y blandas (hard y soft porn), o incluso por la ingenua tolerancia satisfecha que se tiene acerca de ella en muchos países democráticos en nombre de la libertad de expresión”.

“Concretamente, en algunos casos la adicción a la pornografía, el voyeurismo o intrusión visual inadvertida en el espacio íntimo de otros, la búsqueda compulsiva de nuevas imágenes excitantes (y prohibidas), puede llegar a trastornar realmente la conducta personal de algunos varones, incluso entre los casados. El zapping solitario, como reflejo de la desintegración sexual de la persona, tiene algo de todo ello”, añade.

2. Luchar por la erradicación de la excitación sexual en los medios de comunicación.

“La influencia más negativa y general de la pornografía o el erotismo es que empobrece la imaginación de varones y de mujeres hasta el punto de llegar a conformar reductivamente las relaciones entre ellos. Como las relaciones entre las personas están mediadas por su imaginación, la sistemática reducción de las relaciones entre mujeres y varones en términos de mutua excitación sexual es una degradación violenta de nuestra humana condición”.

De hecho, “Nuestro almacenamiento de imágenes constituye el recurso principal para la comprensión. En la medida en que aspiramos a forjar una sociedad democrática, plural y respetuosa de las diferencias entre varones y mujeres, ha de afrontarse con decisión la eliminación de la excitación sexual en los medios de comunicación”, advierte-

“La tolerancia ingenua de la pornografía en los medios de comunicación (incluida Internet en la que el consumo pornográfico parece ser desbordante), socava de libertad de expresión, es un resabio de aquel sometimiento unilateral y multisecular de las mujeres a la satisfacción sexual de los varones. Sólo erradicando la objetualización imaginaria de la mujer se logrará una verdadera igualdad y una relación respetuosa de las diferencias entre varones y mujeres”, agrega.

3. Exigir una clara identificación de los productos pornográficos como peligrosos y contaminantes de nuestro entorno moral e intelectual para mantenerlos lo más lejos posible, cuando no puedan ser eliminados. Como escribiera C. S. Lewis, “cuando los venenos se ponen de moda, no dejan de matar“, recuerda.

“Las famosas autopistas de la información de las que se hablaba hace algunos años se han convertido en vertederos de la corrupción, a través de los que se distribuyen estilos de vida incompatibles realmente con la dignidad humana. Por eso, se alzan voces cada vez con más fuerza defendiendo el ‘derecho a la desinformación’, el derecho a no tener noticia de la intimidad sexual de otras personas, o de la perversión o las barbaridades de nuestros congéneres, tal como se empeñan en presentarnos los telediarios -que compiten a base de ‘morbo’ por su cuota de audiencia– o incluso los periódicos de información general”, concluye en este apartado.

4. Empeñarse en educar la imaginación y el corazón de uno mismo y de los demás.

“Como se ha dicho anteriormente, el consumo de pornografía es un sucedáneo degradante de la sexualidad humana. Por el contrario, la búsqueda de una efectiva integración de la sexualidad en la vida real de cada una o cada uno, lleva a descubrir que la sexualidad se torna verdaderamente humana cuando se expresa en la mutua donación entre varón y mujer, total e ilimitada en el tiempo tal como la ha entendido siempre la tradición católica”, destaca este experto.

“Os invito también a difundir entre vuestros amigos un estilo de vida limpio, alegre y atractivo en el que no haya lugar para la pornografía. Un mundo sin pornografía sería un mundo mucho mejor que el actual”, considera más adelante.

“Para batallar contra la pornografía hemos de empeñamos en llegar a ser ‘mejores personas’ y eso tiene que ver con el desarrollo de la imaginación, su enriquecimiento y purificación, de forma que nuestros proyectos vitales, nuestro estilo de vida, se definan por la búsqueda de la verdad, de la belleza y del bien, por la solidaridad con los demás para un crecimiento común, y no por el consumo egoísta de sensaciones o la acumulación privada de placeres”, concluye.

…y cuatro particulares

A estas cuatro claves de aplicación global para intentar reconducir la actual obsesión por el sexo y el consumo de pornografía en el seno de la sociedad, se pueden sumar en el ámbito privado estos otros cuatro consejos para superar la adicción al porno, publicados recientemente en PsicólogoPersonal.com.

5. Solicitar apoyo emocional, contar con primeros auxilios psicológicos para incrementar la resiliencia personal frente al dolor. El especialista guía al paciente con recursos de apoyo para gestionar aquellas situaciones que le llevan a perder el control.

Este proceso terapéutico fortalece al paciente desde distintos puntos de vista: autoestima, comportamiento y creencias internas. A través de este refuerzo externo, el paciente descubre que no está solo en su proceso de recuperación.

6. Hablar del problema con un amigo de confianza que tenga un sentido real de la intimidad de una conversación privada. Este paso es muy saludable para no reprimir esos sentimientos de vergüenza y culpa que sienten quienes sufren una adicción como la adicción al porno que censuran interiormente.

Es muy importante que la persona tenga una red de apoyo personal, amigos y familiares en quienes confiar. Esta circunstancia eleva la resiliencia personal frente al sufrimiento. Este punto es vital, ya que una de las consecuencias de la adicción al porno es el aislamiento social del afectado, que tiende a vivir esta adicción en el entorno de lo oculto y clandestino.

7. Establecer unos hábitos de vida y horarios ordenados para crear una nueva rutina de bienestar. Este orden aporta seguridad al paciente. Conviene integrar hobbies y aficiones personales, para llenar el tiempo libre con otros estímulos agradables y divertidos.

8. Poner el ordenador en una sala de uso común es lo ideal. Por ejemplo, en el cuarto de estar, para tener un mejor control no solo del tiempo que se pasa frente a las tecnologías, sino también de los contenidos que se consultan.

Fuente: http://www.forumlibertas.com/ocho-claves-afrontar-la-lacra-la-pornografia/

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