El aborto químico está superando en cifras al quirúrgico. Esta es una de las más importantes conclusiones del informe “El aborto en España. 30 años después (1985-2015)”, presentado por el Instituto de Política Familiar (IPF) recientemente. Este informe denuncia que los datos oficiales que aporta el Ministerio de Sanidad son incompletos y no reflejan la realidad total del aborto en España. El cómputo numérico que ofrece el citado informe refleja que en 2015 hubo 23.266 abortos químicos (un 23% del total), que sumarían más de 100.026, frente a los 94.188 ofrecidos por el Ministerio. Las comunidades autónomas tienen la obligación de ser transparentes y, por ello, de ofrecer datos completos de los abortos en cada región, obligación que está resultando incumplida en los últimos años. Es llamativo que varias comunidades autónomas, entre las cuales se encuentra la Comunidad de Madrid, no registran los abortos químicos, ni disponen de protocolos de seguimiento. Esta omisión intencionada de distintas administraciones amplifica la espiral de silencio sobre el aborto y ejemplifica el nulo valor que las autoridades políticas conceden a la vida humana.

Si a las cifras mencionadas se sumaran los abortos realizados mediante la Píldora del Día Después (PDD), la cantidad total aumentaría significativamente. La PDD se está dispensando en muchas farmacias sin ningún tipo de control ni administrativo ni sanitario; por lo tanto, lograr una cifra aproximada resultaría muy difícil.

Aborto químico y tratamiento

El Informe del IPF también constata que no ha habido diferencias con respecto al aborto y su tratamiento, independientemente de cuál haya sido el partido en el Gobierno. Explica el estudio que “bajo los diecinueve años de gobiernos del PSOE se registraron 1.182.227 abortos y bajo los 12 años de los gobiernos del PP han sido 918.203 abortos. De seguir esta tendencia, en 2018 (con 15 años de gobiernos del PP), el PP ya habrá superado al PSOE en número de abortos. “Bajo los gobiernos del PSOE se aprobaron las dos leyes de aborto (1985 y 2010), mientras que bajo los gobiernos del PP se han mantenido sin derogar esas leyes del aborto”. La reforma que se realizó en 2015 fue relativa a la posibilidad de abortar sin permiso paterno. Lo que viene ocurriendo con las leyes del aborto suele producirse del modo siguiente: cuando el Partido Socialista está en el gobierno, aprueba leyes pro aborto y el Partido Popular, en la oposición, enarbola la bandera de su derogación si llegase al gobierno; pero cuando llega al gobierno, sus convicciones parecen esfumarse y no deroga la ley. El camino pro aborto libre sigue su curso, avanza con paso helador, con paso silente, cada vez resulta más fácil su ejecución. Coincido con el diagnóstico del presidente de IPF, Eduardo Hertfelder, cuando afirma que: “La tendencia a la quimicalización del aborto no solo pretende desdramatizar el problema, sino también invisibilizarlo“. Y es que el aborto químico, junto con la píldora del día después, se está convirtiendo en una de las prácticas más tristes y silenciosas de nuestros días. Una espiral de silencio va inundando las sociedades del siglo XXI, preferimos no pensar, preferimos no conocer datos, ya no se nos hiela la sangre ante sus cifras. Cuando los alumnos de siglos futuros, desde sus aulas posmodernas e interactivas, estudien las cifras de aborto de siglo XXI, criticarán nuestra generación como nosotros hoy juzgamos con dureza el genocidio judío o el camboyano.

Tanto con el aborto químico como con la píldora del día después, la realidad del aborto queda camuflada sin dramatismo alguno. Es una práctica habitual en el aborto quirúrgico ocultar los restos fetales, para que las madres no vean a sus hijos. Tampoco antes de abortar se le muestra a la madre una ecografía o se le permite oír del latido del corazón por ultrasonido. Y es que, quien no quiere ver la realidad, no la puede conocer en todos los factores imprescindibles para tomar una decisión de tanta transcendencia para su vida y la vida de quien lleva dentro. Por este motivo, muchos de los activistas provida proponen a los futuros padres hacer una ecografía antes de tomar la decisión del aborto. Una gran mayoría de las parejas que aceptan realizar esta prueba de diagnóstico prenatal desisten de abortar. En varios estados de Estados Unidos, como Dakota de Norte y del Sur, Kansas, Arkansas, Virginia, Texas u Ohio, se han ido aprobando normas legales dirigidas a restringir las prácticas abortivas, proponiendo diversas medidas: un periodo obligatorio de reflexión de 48 horas, someterse a la prueba ecográfica, escucha del latido o información del sufrimiento fetal. Cabría hacer un estudio de si tales medidas han logrado una bajada significativa en la práctica de abortos, pero lo que sí logran es hacer visible el valor de la vida.

España, con esta realidad silenciada de aborto químico y de fácil manejo, cada vez se parece más a la distopía que dibujara Aldous Huxley en Un mundo feliz (1932), en el que muchas cuestiones reproductivas se solucionaban con píldoras. Todo parecía perfecto, todo parecía controlado, pero los corazones de las madres estaban helados.

Fuente: https://eldebatedehoy.es/familia/aborto-quimico/

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