Por Carlos Álvarez Cozzi.

El caso

Información digital existente en la web da cuenta por enésima vez de la plaga de la eutanasia en Holanda, como también sucede en su vecina Bélgica, pero ahora agravada en un caso de resistencia de la persona anciana y el forzamiento de la situación para matar, provocada por el médico.

Antecedente

Sobre este tema escribíamos no hace mucho en el mismo portal y expresábamos que:

“Tom Mortier, un profesor de química de la Universidad de Lovaina, pasó a oponerse a la eutanasia tras el suicidio asistido de su madre de sesenta y cuatro años.

En abril de 2012, Mortier se quedó traumatizado cuando el Hospital Universitario de Bruselas le llamó para informarle de que su madre, Godelieve De Troyer, había muerto por eutanasia el día anterior. El hospital quería que retirara su cuerpo de la morgue. “Aún sigo intentado entender cómo es posible que se practique la eutanasia en gente físicamente sana sin tan siquiera contactar a los hijos”, dijo Mortier.

La Sra. De Troyer sufrió una depresión tras el fracaso de una relación amorosa y pidió al médico que no contactara a sus hijos. El psiquiatra de De Troyer pensaba que su depresión podía tratarse y se negó a ayudarla a morir, por lo que ella se fue de “eutanasia shopping”, buscando un psiquiatra que quisiera autorizar el procedimiento. El Dr. Wim Distelmans, un oncólogo, fue quien le administró la inyección letal.

Tras la muerte de su madre, Mortier denunció al Dr. Distelmans ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. También publicó una serie de artículos en los que exponía otros casos moralmente cuestionables en los que estaba implicado el Dr. Distelmans.”

NUEVO CASO

En 2016 se dio otro caso de verdadero homicidio disfrazado de eutanasia, por el cual una anciana se resiste y el médico “fuerza” la situación.

Es el de una eutanasia aplicada en 2016 que se cerró con una llamada de atención a un médico por “forzar la situación” para aplicar la eutanasia a una paciente que estaba aquejada de demencia aguda.

Según la información de “La Vanguardia”, ella firmó ante notario una declaración donde afirmaba que solicitaría la eutanasia “cuando lo creyera conveniente”. Pero, ante su mal estado y a pesar del documento en cuestión, fue el facultativo quien “consideró que había llegado el momento”. Le puso un barbitúrico en el café y luego le inyectó una sustancia letal por vía intravenosa. La mujer se resistió, pero su rechazo fue considerado un acto reflejo y el procedimiento siguió adelante.

“No conozco a ningún médico que ante un paciente con demencia y una buena calidad de vida vaya a practicar la eutanasia”, señala Paul Schnabel, sociólogo y senador liberal de izquierdas, responsable de la comisión que ha desaconsejado ampliar la legislación actual a una eutanasia por cansancio vital, un nuevo concepto cuyos protagonistas son ancianos sanos a partir de los 75 años que sienten su vida completa y no desean seguir adelante.

A Schnabel, el cansancio vital le parece más “una forma de asegurar la libertad de decidir sobre el final, porque la ley vigente ya puede afrontar casos de sufrimiento extremo derivado de sentirse acabado, sin estar enfermo”.

Por su parte, René Héman, presidente de la Asociación holandesa de Médicos, va más allá. Sostiene que “la generación entre 20 y 30 años quiere tener la seguridad de que podrá influir en todas las circunstancias de su vida, desde tener o no hijos, hasta el momento de la muerte; los de 40 y 50 años no desean acabar en un asilo”.

“Pero, al final, nadie quiere morir antes de tiempo. Una edad avanzada no es una enfermedad. El cansancio vital es un problema social que debemos encarar, pero una ley adicional puede tener efectos nocivos sobre la sociedad; corremos el riesgo de que los mayores se sientan desprotegidos y crean que deben firmar una declaración rechazando la eutanasia”, expresó.

¿CONSECUENCIAS?

“Nunca pasa nada.”

Ante el nuevo caso holandés los medios dan cuenta que “en cualquier caso, Jacob Kohnstamm, presidente de la Comisión Regional de Revisión de la Eutanasia y 45 juristas, médicos y expertos en ética que evalúan las eutanasias practicadas, han concluido que 10 de ellas no se ajustaban a las exigencias legales. Eso exige un paciente seguro y consciente, que lo pide repetidas veces y una dolencia irreversible con dolores insufribles.”

“Mi mayor deseo es cumplir las leyes, de modo que esa decena de casos fueron enviados al fiscal y a la Inspección General de Salud. Debo decir, sin embargo, que nunca desde la aprobación de la ley ha habido que procesar a un facultativo. Todos obraron de buena fe, pensando en el paciente. Por eso es muy difícil enfilar la vía penal”, asegura.

Aunque la ley de eutanasia holandesa penaliza su mala práctica hasta con 12 años de cárcel, la verdad es que incluso en casos tan controvertidos como estos nunca pasa nada.

 CONCLUSIONES

  • Es evidente que no existe en ese país el más elemental respeto de la vida y de la dignidad humanas del paciente.
  • Asimismo, también lo es, que los controles del cumplimiento de la ley vigente son casi nulos o por lo menos muy permisivos.
  • Si esa fuera la política de Holanda, no dudamos que actitudes como la de Mortier de recurrir ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, agotados los recursos legales internos de Países Bajos, es el camino que procede para poner límites al despotismo e irresponsabilidad médica en ese país, que ya no se limita al suicidio asistido sino que también fuerza la situación, causando la muerte, literalmente asesinando, a personas que expresan resistencias a la eutanasia, como son los casos comentados.

Fuente: http://www.forumlibertas.com/eutanasia-holanda-la-muestra-la-descomposicion-etica-posmoderna/

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