Por Carlos Alvarez Cozzi

Para la ideología de género imperante en el mundo, como verdadera expresión de la dictadura del relativismo, si un hombre se siente mujer, es suficiente para que sea considerado como tal. Incluso existen leyes de cambio de sexo registral en muchos Estados, entre ellos el Uruguay, por las que se puede lograr cambiar la identidad incluso sin reasignación de sexo. Se consagra la relevancia jurídica del mero voluntarismo personal sentimentalista.

Los datos de la biología no interesan o más bien ceden ante la ideología, consagrada legalmente.

Y lo que empezó relativizando el matrimonio se ha transformado en piedra libre con la transexualización de niños, de adultos que dicen ser niños, que afirman ser de ‘género fluido’  o de personas que dicen ser animales. Y sus argumentos difícilmente pueden ser rebatidos por los ideólogos de género puesto que todos se basan en un sentimiento, no en verdades objetivas.

Ahora parece que pasamos a otro estadio más patólógico. Informan las agencias que “el último caso que ha saltado a la prensa  es un claro ejemplo de la situación absurda a la que se está llegando. La prensa de Estados Unidos se ha hecho eco de la demanda que ha presentado Chris Sevier contra el estado de Alabama por negarse a reconocer lo que él llama matrimonio con su ordenador portátil.”

Al parecer ésta es sólo una más de las demandas que ha presentado ya este estadounidense contra otros estados como el Texas o Utah por situaciones similares. Incluso en Colorado ha presentado una demanda con la que pretendía obligar a un pastelero a que le prepare una tarta de bodas para él y su “novia” computadora, agrega la nota del link citado.

Chris Sevier, tal es el nombre del sujeto, se define a sí mismo como una persona que tiene una orientación sexual de “maquinista”, es decir, se siente atraído por objetos, como en este caso su propio ordenador, del que dice estar enamorado.

Dicha persona manifiesta que si las leyes de varios Estados de Estados Unidos de América han permitido el llamado “matrimonio homosexual” y están concediendo todo tipo de ventajas (vestuarios, baños) a los transexuales, él también quiere ver reconocidos sus “derechos”.

Sevier presentó la demanda el pasado 31 de agosto junto a otros tres hombres que se definen como polígamos asegurando que sus derechos han sido violados por el gobernador del Estado y el juez del condado de Blount, al no reconocer sus uniones.

Este hombre afirma que “se casó en Nuevo México con un objeto de características femeninas” por lo que exige al juez o que reconozca su matrimonio o que le otorgue otra licencia de matrimonio. Es decir que dicha “boda” sea reconocida en los Estados Unidos.

“El acusado Green (el juez demandado)  otorga licencias de matrimonio a personas que se autoidentifican como homosexuales, pero se niega a expedir licencias de matrimonio a homosexuales a zoófilos, maquinistas y polígamos, sobre una base que sólo puede describirse como un procedimiento arbitrario”, agrega.

Ante tal dislate los jueces se defienden asegurando que la ley no les otorga en estos momentos la capacidad de reconocer la poligamia o el matrimonio entre una persona y un objeto inanimado.

Ya en su momento el fiscal general de Utah, David Wolf, tuvo que lidiar con este personaje y tiró de ironía para  rebatirle afirmando que el portátil no puede dar su consentimiento para el matrimonio. “Además, incluso si fuera así, a menos que el portátil de Sevier haya alcanzado la edad de quince años, es demasiado joven para casarse bajo la ley de Utah”, escribió Wolf.

Lo que repetimos siempre. Si todo es matrimonio, nada termina siéndolo. Si familia fuera cualquier engendro, nada sería familia.

Aguardamos sensatez legislativa y jurisprudencial para disponer medidas sanitarias mentales a quienes como Sevier manifiestan inclinaciones como las que padece.

 

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