Si prospera el texto que Podemos ha llevado al Congreso, la nueva ley LGTB permitirá a un niño de 12 años hormonarse para detener su desarrollo o someterse a los 16 a una operación de cambio de sexo para la que ya no hay lugar al arrepentimiento. Y todo sin el consentimiento de los progenitores.

La nueva propuesta legal abre un debate similar al que se vivió con el aborto, cuando el Gobierno socialista facultó a las chicas de 16 años a interrumpir la gestación sin el conocimiento de los padres y fue revocada cinco años después por el Ejecutivo del PP.

Entonces se argumentó que la ley contradecía al Código Civil, al privar a las menores de la protección que un tutor o un progenitor debe proporcionar a sus hijos, tal y como recoge este texto legal. Y más en un momento crucial y complicado de su vida. Esta misma idea es la que esgrime Serafín Romero, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), la asociación que agrupa a los médicos, al rechazar la propuesta de Podemos.

«No me parece correcto ni adecuado, los menores deberían estar acompañados en esos momentos. Un niño de 12 años no tiene la madurez psicológica necesaria para decidir su hormonación. A los 16, probablemente sí la tengan para operarse pero yo sería partidario de que se pudiera consultar a los progenitores», opina Romero.

Hoy la ley no permite siquiera a los menores someterse a una cirugía de cambio de sexo, aunque tengan el aval y apoyo de sus padres. La Fiscalía de Menores debe dar antes su visto bueno.

Iván Mañero, el cirujano plástico que ha cambiado el sexo a más de 2.000 personas, recuerda que el proceso para que un menor transexual pueda mutilar sus genitales es largo y tedioso. «Tanto, que lleva a algunos padres y a sus hijos a esperar hasta alcanzar la mayoría de edad», cuenta Mañero. Él trató al primer menor de edad que se sometió a un cambio de sexo en España . Lo hizo con el apoyo familiar y el proceso para conseguir el permiso se prolongó durante dos años, recuerda. A la consulta siguen llegando menores «casi siempre acompañados por sus padres», aunque la mayoría desisten por el proceso judicial al que deben someterse. Pero Mañero tiene claro que el conocimiento familiar es clave. «No estoy de acuerdo con que los progenitores no estén informados. Los padres deben saberlo, porque si no entienden la situación quizá hay un problema familiar de fondo que debería conocerse y solucionarse previamente», dice.

La nueva ley solucionaría casos excepcionales «que no son la normalidad», opina Marcelino Gómez, endocrino de la Unidad de Identidad de Género del Hospital Dr. Peset de Valencia. «No me parece bien que los padres no opinen, pero deberíamos ver caso a caso. Tengo a una niña que viene a escondidas a la consulta porque sus padres no asumen su problema. No come para evitar tener la regla y para que no le crezca el pecho. Es un caso excepcional y quizá se legisla para y aquí creo que debe prevalecer el interés del menor».

El tratamiento de un niño transexual comienza de forma gradual. Al llegar a la pubertad, primero se bloquea el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (vello, crecimiento del pecho, desarrollo nuez…) con fármacos que actúan sobre la hipófisis. Dos años después, si el deseo por cambiar la identidad sexual permanece, los especialistas proponen lo que se conoce como tratamiento hormonal cruzado, en el que se masculiniza o feminiza al niño transexual con testosterona o progesterona. Estos dos procesos son reversibles si no se mantienen durante mucho tiempo. La cirugía de cambio de sexo es el último paso.

Por Nuria Ramírez de Castro.

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/abci-nino-12-anos-no-tiene-madurez-psicologica-para-decidir-hormonacion-201709192226_noticia.html

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