La decisión del presidente Donald Trump de limitar el acceso al aborto prohibiendo el envío de fondos federales a oenegés y proveedores sanitarios proabortistas en el extranjero, está siendo objeto de controversia en los medios internacionales, recibiendo fuertes críticas, entre otras, de la fundación que dirige Bill Gates, que dedica ingentes cantidades de dinero a la promoción de políticas de limitación de la natalidad en todo el mundo, que incluyen el acceso al aborto libre y universal en todo el mundo.

En un artículo publicado en The Lancet[1] se plantea que los vaivenes políticos  en los gobiernos norteamericanos, provocan la aprobación de leyes que, alternativamente, según gobiernen demócratas o republicanos, promueven o dificultan el acceso al aborto, regulando tanto las restricciones para su práctica como la concesión de fondos a las clínicas que lo practican.

Previamente, Melinda Gates manifestó el Febrero pasado en una entrevista publicada en el diario británico The Guardian, su preocupación por el cambio promovido por el gobierno de Trump que “puede afectar a millones de mujeres y niñas de todo el mundo, porque permitir a las mujeres planificar sus embarazos y darles acceso a los tratamientos y a la prevención de enfermedades infecciosas es un trabajo que salva vidas…”

Leyendo estas declaraciones, quién diría que en realidad se está refiriendo a la promoción del aborto de cientos de miles de inocentes, asunto que nada tiene que ver con la planificación, los tratamientos o la prevención de enfermedades infecciosas, aunque se quiera presentar así.

Al actual movimiento del gobierno republicano, hay que añadir otros también promovidos desde esa formación política, que en distintos estados, como el de Texas, han impuesto procedimientos restrictivos para la práctica de abortos, como el recorte de fondos para su realización o la obligación de que la gestante visione una ecografía de su hijo antes de decidir abortar. También se ha exigido que los fetos abortados sean incinerados o enterrados. Pero estas leyes son alternativamente aprobadas o derogadas según el partido que se instale en el poder y su influencia en la composición de la Corte Suprema que, en última instancia, legisla al respecto.

Actualmente, la tendencia del gobierno Trump en este preciso tema, parece favorecer a los más débiles, los fetos indefensos, cuyo derecho a la vida no puede equipararse a los “derechos reproductivos” a los que tantos fondos dedican las multimillonarias fundaciones como la de Bill y Melinda Gates.

Aunque, lamentablemente, todas las decisiones del gobierno Trump no parecen ir en esta misma dirección con los más desfavorecidos, no deja de ser una buena noticia para los defensores de los derechos humanos, el primero de los cuales es el derecho a la vida.

[1] Cleaver G. Access to abortion in the USA: the legal battle. The Lancet 2017;389:2361-2

Fuente: http://www.observatoriobioetica.org/2017/09/batalla-legal-aborto-en-estados-unidos/20616

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