Por Tomás I. González Pondal

La legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó una ley para asistencia económica de víctimas de femicidio. Como toda legislatura moderna, normalmente la racionalidad en los temas esenciales (concepción, familia, muerte) brilla por su ausencia. La razón está subordinada al pulgar.

¿Cuál es el propósito de la ley? “Proteger a los menores que quedaron huérfanos de madre y con su padre en prisión, procesado o condenado”. Mi pregunta es: ¿realmente persiguen el interés superior del niño? ¿Realmente quieren la protección del menor? No hablo ya de su pregonada y fementida igualdad, que por lógica fácilmente se concluye su inexistencia, tal como lo evidencia la norma votada.

Para responder a los interrogantes del párrafo anterior, pongo un sencillo caso ocurrido estos días. Una mujer atropelló a su novio en la provincia de Mendoza, finalizando así con la vida del hombre. Supongamos el caso que hubieran estado casados y que hubieran tenido hijos. La mujer culpable del hecho será procesada y más luego condenada. Pero, ¿por qué aquí los niños no cobrarían nada? ¿Se lucha por el interés de ellos o simplemente para contribuir a que el padre esté “más muerto”? En otras palabras, una vez más dan pruebas de que lo que en verdad importa es la agenda ideológica, en donde debe quedar evidenciada la lucha que quiere imponerse entre hombres y mujeres. El niño… bueno; queda a en un segundo plano. Él es una excusa subordinada a la trama principal.

Hubiera sido correcto aprobar una ley que proteja a los menores, cuando cualquiera de sus progenitores, padre o madre, de muerte al otro en un acto de violencia. Lo que prima es el bien de los pequeños.

Con la nueva ley (¿), a quien realmente se está protegiendo es a la ideología.

Fuente: https://www.facebook.com/tomas.gon.92/posts/362977397466343

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