Por Aimee Kidd

Hace un breve tiempo recibí una llamada de la Oficina del Fiscal del distrito para informarme que no se tenían suficientes pruebas para presentar cargos criminales contra mi violador.

Literalmente me colapsé al oír las noticias. Fue como si me hubiera quedado sin aire. Sin embargo, las cosas no terminaron ahí.

La historia de mi violación, el embarazo y el nacimiento de mi hija habían llegado hasta los titulares de las noticias de los medios locales debido a mis demandas ante la justicia, por lo que cuando el fiscal hizo público el escrito de nueve páginas describiendo por qué no presentarían cargos criminales contra mi violador, los medios consiguieron la noticia del día. A las dos horas, mi rostro fue una vez más difundido a través de la televisión y los medios sociales.

La reacción en los medios de comunicación fue repugnante y devastadora. Por supuesto, tuve el apoyo de amigos y familiares, incluso de extraños que han estado siguiendo mi historia, pero los desagradables comentarios eran difíciles de ignorar.  Se publicaron cosas como: “tu credibilidad sucumbió cuando nos enteramos de que tienes un montón de niños de padres diferentes”, “todos te conocen como una puta borracha”, “eres una mentirosa”, “deberían meterte a la cárcel”…

Pero el peor comentario fue: “lo siento por esa pobre bebé. Espero que el padre, finalmente, la pueda ver”.

Inmediatamente, comencé a orar. Le suplicaba a Dios que protegiera a mi hija.

En el estado de Wyoming, decirle a un violador: “No”, no es suficiente para declarar el acto sexual no consentido como violación. En Wyoming, estar inconsciente, borracha o drogada no es suficiente para castigar una violación. Además, un violador tiene acceso total y la capacidad de ejercer sus derechos como padre del hijo concebido en violación sin declararlo culpable. En otras palabras, las mujeres están completamente desprotegidas.

Mi mente se oscureció. Pensé que, si me hubiera escapado y me hubiera practicado un aborto, nadie se habría enterado de la violación. Mi violador no podría luchar por los derechos de custodia o de visita. Nadie me llamaría ‘mentirosa’ o ‘puta’. Pero inmediatamente reaccioné. Me puse a llorar y miré a mi hermosa niña y le di gracias a Dios por ella. Estoy tan agradecida de que Dios la protegiera y no matase a mi preciosa e inocente bebé abortándola. ¿Cómo me atrevía a dejar que esos pensamientos horribles inundaran mi mente sólo por la crueldad de los demás? Me llené de valor y me puse a alabar a Dios.

Tener a mi hermosa hija, alzar la voz, dar esperanza e inspiración a otras mujeres que han sido víctimas de una agresión sexual y abogar por los derechos de las víctimas vale más que cualquier humillación pública y las agresiones que he recibido por parte de los medios sociales de comunicación y dentro de mi comunidad.

Me han etiquetado de maneras muy ofensivas. Me han dicho que he inventado todo el asunto para conseguir que un “padre  amoroso” no pudiera ver a su bebé, sin importarles el hecho de que él nunca había tratado de verla.  Así que, a pesar de que he luchado públicamente por mis derechos y los de las víctimas de violación, sé que tengo un largo camino por delante tras hacerse pública la noticia de que el fiscal no está dispuesto a presentar cargos.

Mi lucha apenas comienza. Estoy muy agradecida a las personas que continúan apoyándome y que siguen estando a mi lado. Estoy orgullosa de la decisión que tomé de mantener y criar a mi bebé concebida en violación. Continuaré luchando con uñas y dientes para asegurarme de que mi violador no pueda ejercer su derecho a la paternidad de mi hija. Con la ayuda de los defensores de la justicia social y los legisladores locales, espero lograr una legislación que realmente proteja a los bebés como la mía.

Si una mujer es lo suficientemente valiente para denunciar su violación, dar a luz a un niño concebido en violación y hablar en contra de un sistema jurídico defectuoso, de lo último que debería tener que preocuparse es de que el violador tenga acceso a su hijo. No es de extrañar que muchas mujeres se vean forzadas a guardar silencio y se sientan como si estuvieran obligadas a abortar. ¡Qué pesadilla el enfrentarse con la posibilidad de tener que compartir la custodia de su hijo con un violador!

Estoy muy agradecida a los legisladores que se han puesto en contacto conmigo y me han ofrecido apoyo para aprobar un proyecto de ley en el estado de Wyoming que incluirá un cláusula para vetar  a los violadores el acceso como padre al niño concebido en violación (incluso sin ser condenados): La Propuesta de Ley de custodia de menores supervivientes de una violación. Espero que otros legisladores se den cuenta de lo deficientes que son nuestras leyes. Tras ser víctima de una violación es casi imposible obtener un arresto, y mucho menos condenar al culpable en mi estado. Las madres que quedan embarazadas por violación no deben ser obligadas a que sus hijos convivan con sus violadores. Nuestras leyes necesitan ser corregidas. Las violaciones deben ser más fáciles de procesar; La policía necesita que se le den todas las herramientas para investigar una violación con rapidez; Y los niños concebidos en violación necesitan protección contra el violador de su madre.

Por favor, mantengan a mi familia y a mi hermosa bebé en sus oraciones. Confío que Dios proteja mi hija. Ella es una preciosa bendición que Él me otorgó.

Gracias a Dios por protegerla y amarla. Le ruego que continúe haciéndolo.

Bio:   Aimee Kidd es madre de seis hijos y bloguera provida de  Save The 1 (Salvar El 1).

Fuente: http://salvarel1.blogspot.pe/2017/09/feliz-de-no-haber-matado-mi-hija.html

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