“Hay muchos tipos de sexos, pero si eres fan de la pasión y el fuego, estos signos deben estar en tu lista de negra. No son malos en la cama, pero no te van a ofrecer el sexo más fogoso del mundo, ese que te gusta a ti”.

La frase no pertenece al catálogo de un sex-shop, ni tampoco a la publicidad de alguna novela de erotismo ‘soft’ como Cincuenta sombras de Grey sino al reportaje de una revista femenina.

Se trata de la publicación digital En Femenino (editada por el grupo alemán Axel Springel) dirigida fundamentalmente a mujeres jóvenes, profesionales, ‘single’, con poder adquisitivo y que ven a los hombres o bien como un pasatiempo banal o bien como un enemigo…

Ese es, con matices, el perfil de muchas de las lectoras de las revistas femeninas de España y de varios países de Hispanoamérica. Pertenecen a una generación de consumidoras nacidas entre los años 80 y el 2000. Las que están ya triunfando en el mundo laboral o dando sus primeros pasos.

Son las herederas de sus madres que en el Occidente de los años 60 y 70 luchaban por la emancipación frente al varón y el acceso al mundo laboral.

Justas y legítimas aspiraciones de quienes buscaban la igualdad ante la ley y el reconocimiento de sus derechos, sobre todo en países de tradición machista como España, donde la esposa no podía tener cuenta corriente sin permiso del marido.

El problema es que la liberación de la mujer se ha entendido mal en cierto sector de la prensa, la moda y la publicidad. Y, a juzgar por determinadas publicaciones, la supuesta liberación ha quedado en prácticas para obtener orgamos más duraderos…

Aunque parezca mentira, esos contenidos -propios de rancias publicaciones pornográficas que proliferaron en la España del destape, años 70-, son moneda corriente en el couché más glamouroso, juntos a consejos de belleza, reportajes sobre viajes, consultorios psicológicos y ofertas de shopping.

Si lo que distinguía a la prensa femenina de hace 30 años era la elegancia, la moda y el glamour, lo que parece obsesionarla ahora es el sexo, más o menos edulcorado.

Basta repasar portadas y contenidos de Cosmopolitan, Teen Vogue, Glamour, Mujer Hoy o Woman, entre otras, llenos de cursillos “prácticos” sobre nuevas posturas, escaparate de aberraciones, o masters para triunfar en la cama.

Esos medios han convertido “la sexualidad en una forma más de aceptación social”, según señala la psicóloga Paula López en su blog.

Portadas de la revista Cosmopolitan cargadas de contenido sexual.
Portadas de la revista Cosmopolitan cargadas de contenido sexual.

Sexualidad, cuerpos 10, relaciones esporádicas sin compromiso… eso son los ideales de mujer que “venden” las revistas.

¿Y el matrimonio? No sólo es una antigualla del siglo pasado, sino también un incordio para la estabilidad emocional de la mujer. Por eso no es extraño que el valor que, a veces, se enarbole sea el de la “infidelidad”.

Mujer Hoy: Se infiel y no mires…

La revista Mujer Hoy (Grupo Vocento) publicaba el pasado 30 de agosto en su versión online un artículo titulado ‘Si estás pensando en ser infiel, esto te interesa’ en el que aconsejaba no sólo a las mujeres infieles para que sus respectivos no les ‘pillasen’ in fraganti, sino que además les recomendaban relaciones esporádicas para conectarse con ellas mismas.

En concreto: “Si vas a dejarte llevar por una situación que te emociona y te excita, échale un poco de frialdad y haz un buen cálculo de riesgos para que no te cacen. Según Binswanger, a veces estas relaciones esporádicas y pasionales no solo pueden ayudar a reconectar con los propios deseos y necesidades, sino que pueden poner sobre aviso a tu pareja para que se ponga manos a la obra para evitar una crisis mayor que una pequeña infidelidad”.

El fin justifica los medios…

Otro reportaje de esta misma revista, tiene aroma de venganza secular contra el varón y sus canas al aire.  En ‘El (falso) mito de las mujeres fieles y los hombres promiscuos’, se llega decir  que “la ciencia demuestra que ellas necesitan más variedad de parejas sexuales que ellos”.

Glamour: Casarse es peor aún que fumar… perjudica seriamente la salud

Casarse es lo peor, más incluso que la herejía número uno de la modernidad: el tabaco. Es otro tópico común a ese tipo de publicaciones.

La revista Glamour (editada por el grupo norteamericano Condé Nast) remeda casi textualmente la advertencia de las cajetillas: ‘Casarse es malo para la salud, según un estudio’. Llega a afirmar que las mujeres solteras tienen más salud que las casadas.

Y no contentos con eso, los autores del reportaje sentencian: “Tal vez no se trate ya de dar con la edad ideal para casarse, tal vez la única tendencia que realmente debe desaparecer es la del enlace en sí. Al menos, si queremos una existencia plena y saludable”.

Luego la maternidad, los hijos, el hogar no forman una existencia plena y saludable. Son un peligro… Y Glamour pontifica que lo que lleva a que las nuevas generaciones cada vez tengan menos gusto por llegar al altar  no es “el auge del individualismo, sino de nuestro instinto de supervivencia”.

Lo que ahora se lleva ya no es el matrimonio, pero ni siquiera la unión monógama y más o menos estables. Ahora existen otras soluciones, no menos plenas y saludables… como el poliamor.

Woman y la nueva poligamia “consciente y ética”

La revista Woman (del Grupo Zeta) está llena de consejos sobre sexualidad desde cómo no aburrirte en la cama con tu pareja hasta promocionar el ‘poliamor’.

En marzo de 2016 la revista publicó un artículo alabando esta nueva forma de relacionarse las personas. En concreto, se titula: ‘Ocho cosas que debes saber sobre el ‘poliamor’, la nueva poligamia’.

“Su emblema es un corazón con un símbolo de infinito en su interior. Porque el amor”, explican, “ni se agota ni tiene fronteras. De esa convicción surge el poliamor, una filosofía que se rebela contra la “monogamia impuesta” y que propone amar a varias personas a la vez de forma consciente y ética”

Tiene gracia que traten de justificar éticamente la poligamia, acaso porque ni ellos mismos están demasiado seguros al vender como esa aberración.

Argumento de autoridad para justificarla. Vean cuán científicos son: “Dos datos más: su nombre fue una de las palabras más escuchadas en 2015 y algunas de sus precursoras son femeninas”.

Otro couché no menos glamouroso, aunque más centrado en el mundo de la moda, Haper’s Baazar (del Grupo Hears) se apunta a edulcorar la poligamia con el reportaje titulado Claves para disfrutar del poliamor.

Aunque lo mejor es el subtítulo (“porque lo bueno se comparte”). El mensaje del reportaje es que no es batiburrillo sexual, ni orgía. Tan preocupados están por darle un toque científico y de seriedad que hasta hablan con un experto (un sexólogo). Y subrayan que nadie debe confundirse, que esto no es Jauja, sino sólo “ honestidad y ganas de romper con las reglas del romanticismo” Aunque se ponen en guardia respecto a los roce y los celos. “Eso sí, no es tarea fácil”.

Cosmopolitan: Guía  para ser la mejor en el sexo oral

Lo importante es el carpe diem hedonista… y consumista (al cabo, lo que hay detrás es un negocio millonario). Y muchas revistas femeninas lo fomentan.

El modelo de felicidad para la mujer es el atletismo sexual. Por ejemplo, ‘Guía para ser la mejor en el arte del sexo oral’ es el título de un reportaje de Cosmopolitan (revista femenina del grupo Hearst) en el que se afirma: “Te damos los mejores tips (consejos) para usar tu boca de forma espectacular”.

Con estos tips aquellas que sigan sus consejos se convertirán en “legendarias, tanto que ni siquiera sabrá qué hacer después para superarte. Y es justo cuando le pasas a tu galán tu hoja con los mejores tips”.

La felicidad reducida a sensaciones, el sexo reducido a genitalidad. Y, en sentido contrario, queda bajo sospecha el sexo dentro de un contexto de amor y entrega, como el matrimonio. Y quien lo ha predicado durante dos mil años: el cristianismo.

Revistas como Cosmopolitan comparten los más rancios tópicos de oscurantismo que penden sobre la Iglesia. El mayor de todos es que el sexo era malo y todo era pecado. Una falacia en la que no hubieran incurrido de haberse molestado en leer la teología del cuerpo de Juan Pablo II.

Pera ellos asocian a Iglesia con Edad Media, y los Diez Mandamientos con represión. Y no se cortan en contar a sus jóvenes lectoras en el reportaje lo siguiente:

“Durante el medievo, la iglesia dominaba casi todo, desde la forma de pensar hasta los actos sexuales.

La vida sexual era un 95% controlada por la iglesia, ya que ellos dictaban que cualquier acto sexual era pecado, la masturbación incluida, y que sólo la relación sexual con fines reproductivos era tolerada.

Sin embargo, aunque fueran relaciones para procrear, la única forma de hacerlo era mediante la posición sexual del misionero.”

Reportaje de Cosmopolitan sobre la supuesta postura sexual única aceptada por la Iglesia.
Reportaje de Cosmopolitan sobre la supuesta postura sexual única aceptada por la Iglesia.

Y del femenismo al género. A estas alturas, la Ideología que preconiza acabar con la más elemental de las distinciones hombre-mujer, impregna leyes, cultura y moda.

Y, por supuesto, la revistas femeninas.

El lesbianismo, por ejemplo, está presente en los prontuarios y recetas que ofrecen estas publicaciones, Cosmopolitan también introduce consejos para aquellos que disfrutan de la pornografía entre lesbianas. Así en su artículo ‘6 Porn sites lésbicos que te volverán loca’ hace una pequeña lista para encontrar material “de calidad” sobre pornografía entre mujeres.

¿Y el varón? Interesa relativamente. Si sirve como objeto de placer, vale, si no… no interesa. Es más, cada vez tiene una consideración más negativa, porque se percibe como un estorbo para la mujer liberada, single, que se basta y se sobra ella sola.

Incluso como una víctima del machismo. Aunque ese machismo sólo exista ya en la imaginación de algunas periodistas. En un reportaje de Woman, llegan a plantearse que el aire acondicionado puede ser una herramienta machista.

“Llega un momento en el que el frío del aparato consigue que pierdes la noción de la estación en la que estás y que tengas que ponerte en busca de algún abrigo al que arrimarte. Por exagerado que parezca, este hecho se da en más ocasiones de lo que imaginamos. Y por lo visto en todo el mundo.

El New York Times publicaba el pasado mes un artículo en el que afirmaba que el aire acondicionado era una herramienta machista ya que se ponía a una temperatura indicada para que los hombres, con traje, no pasarán calor durante las jornadas de verano”, describe la periodista.

Lo peor de todo esto es que ese mensaje supuestamente liberador les llega a las más jóvenes. Las generaciones de adolescentes “maman” ese clima en los medios de comunicación, y al cabo, ése es el modelo que les presenta a las quinceañeras.

Teen Vogue: el sexo anal para quinceañeras

En publicaciones, como Teen Vogue (editada por Condé Nast), inician a las jóvenes lectoras en el sexo anal. Lo defienden en estos términos: “el sexo anal, aunque a menudo estigmatizado, es una forma perfectamente natural de participar en la actividad sexual”.

A lo que es contra-natura le ponen rápidamente la etiqueta de “perfectamente natural”.

Y buscan ejemplos históricos para justificarlo:

“La gente ha estado teniendo sexo anal desde los albores de la humanidad. En serio, se ha documentado que los antiguos griegos lo practicaban. Así que si estás un poco preocupado por intentarlo o estás teniendo problemas para entender el procedimiento, tan solo decirte que no es extraño o grosero”.

El problema de esta aberración son sus contraindicaciones higiénicas e incluso de salud (desgarros, riesgo de infecciones). Pero eso no es problema para la periodista de Teen Vogue. Vean:

“Sí, entrarás en contacto con alguna materia fecal (…) “Pero quiero asegurarle a usted personalmente que nadie caga durante el sexo anal. Claro que hay historias de terror al respecto, pero ¿no las hay siempre? (…) “Estás entrando en un hoyo por donde la caca sale. Querer tener sexo anal y no ver nada de caca no es particularmente realista”.

Fuente: https://www.actuall.com/familia/revistas-femeninas-esta-la-nueva-mujer-empoderada/

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