Michelle Bachellet ha puesto toda la carne en el asador para doblegar el espíritu y la letra de la Constitución chilena y aprobar una ley de despenalización de aborto -similar a la aprobada por el PSOE en España en los años 80- que abre de hecho la puerta al aborto libre.

Acto seguido, ha anunciado la puesta en marcha de forma exprés la tramitación de la ley de equiparación del matrimonio a las uniones entre personas del mismo sexo. Noes de extrañar, sabiendo que Bachellet ha procurado el 80% de la financiación que el lobby LGTBI ha recibido desde 2001.

Además, avanza en su intención de aprobar la llamada “Ley de Identidad de Género”, denunciada por el #BusDeLaLibertad el pasado mes de julio, a pesar del acoso gubernamental.

Todas estas son iniciativas coherentes con quien fue elegida por el Nuevo Orden Mundial para lanzar la agencia feminista de las Naciones Unidas (ONU Mujeres). Pero ¿por qué el gobierno Bachelet ha acelerado paraaprobar estas leyes ideológicas atoda costa antes de las nuevas elecciones presidenciales?

Tal vez porque está pagando las facturas por el apoyo recibido desde la Gran Logia Femenina de Chile, que distinguió a la presidenta en marzo de 2016 con la Medalla al Mérito Elaiana Corbalán Barbier.

Usted goza del reconocimiento de cientos de mujeres masonas que trabajan y luchan por el progreso de nuestra nación. Su contribución como líder vanguardista es innegable para alcanzar dicho progreso”, han dicho de ella.

En el discurso pronunciado en tal ocasión por la Serenísima Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de Chile, Susana González Couchout, no sólo se alaba a la presidenta, sino que se señala el gran beneficio que la propia masonería femenina chilena ha experimentado en paralelo su trayectoria política:

“Si miramo hacia atrás, observamos que la irrupción de su figura guiando los destinos de todo un pueblo, y marcando una tendencia mundial en las formas de gobernar, son episodios inscritos en el mismo movimiento histórico que ha visto florecer la Masonería Femenina en Chile”.

¿Y en qué modo ha florecido la masonería femenina gracias a Bachellet? Pues, a juzgar de la Serenísima Gran Maestra, de forma determinante hasta lograr ser más de 1.000 hermanas distribuidas en 24 logias y expandirse a Argentina, Uruguay, Bolivia, Panamá, Perú y Cuba: “Una consolidación que ocurre simultáneamente a su afianzamiento como cabeza política de la República, y jefa de importantes entidades internacionales”.

La presidenta de Chile Michelle Bachelet y la Gran Maestra de la Logia de Chile.
La presidenta de Chile Michelle Bachelet y la Gran Maestra de la Logia de Chile.

La tradición masónica de la familia Bachelet

La líder de la Gran Logia Femenina de Chile, destacaba los íntimos lazos familiares e ideológicos que vinculan a la presidenta con las logias:

“Quizás debamos incluir entre las razones que vinculan nuestros sentimientos, pensamientos, acción, y esperanzas el hecho que usted proviene de un hogar masónico, gozando de una figura paterna encarnada por el Q. H. Alberto Bachelet”, recordaba González Couchout.

Aún más, se jactaba de compartir con la presidenta “una complicidad implícita, tanto en lo público como en lo íntimo pues con paciencia y entereza hemos doblegado los límites que nuestra cultura nos asignaba”.

Y la Serenísima remataba el lance: “Hemos conquistado el trabajo, el espacio público, y también el poder”.

En su discurso de aceptación del galardón, la mandataria reconoció que proviene “de una familia masónica” y que en su adolescencia con algunos masones “tuvimos hasta pololeos (noviazgos) que surgieron por ahí”.

Y se lanzó a confiar que, cuando su padre fue a casa de su abuelo a pedir permiso para cortejar a su madre, recibió una respuesta taxativa: “Con una exigencia: hágase masón y después conversamos”.

Y así fue como llegó a “capitular 21 o 23”, un “alto dignatario de la Masonería” el padre de Michelle Bachelet, según la confesión de la presidenta, que no se mostró incómoda o fuera de lugar en la logia donde recibió el premio entre mujeres amandiladas y sobre el suelo damasquinado: “Conozco los símbolos que en esta casa significan tanto (…). Símbolos muy queridos”.

Aún más, señaló con añoranza cómo, a falta de una logia femenina, en aquellos tiempos las mujeres participaban en los llamados “círculos”.

Los tres puntos de la firma

Bachelet, que definió a quienes le galardonaron como “obreras de la paz movidas por los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad”, recordó cómo empezó a firmar con los tres puntos característicois de los masones, antes de comprometer su complicidad con la Gran Logia Femenina:

“Yo siempre pensaba al principio, cuando era chica, que eso era porque nosotros teníamos origen francés y que eran los valores de la Revolución Francesa, cuando yo lo escuchaba tantas veces. Y cuando era más joven, yo también ponía en mi firma los 3 puntitos, porque mi papá los ponía siempre, hasta que claro, aprendí de qué se trataba”.

Y remató: “Estoy segura de que esta logia, así como las otras que existen a lo largo de nuestro país, van a seguir avanzando para aportar en esta hermosa tarea que nos convoca a todos sin exclusión. Así que, cuenten conmigo siempre, y muy honrada por este reconocimiento que me han dado”

Fuente: https://www.actuall.com/criterio/democracia/bachelet-paga-la-factura-a-la-masoneria-femenina-chilena-con-aborto-e-ideologia-de-genero/

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