Por E. Christian Brugger*.

Un estudio publicado el pasado mes de abril da cuenta de que investigadores del Hospital Infantil de Filadelfia han gestado con éxito corderos fetales en úteros artificiales conocidos como biobags (biobolsas).

Aunque algunos podrían estar preocupados por si el avance prefigura un futuro donde los cuerpos de las mujeres ya no sean necesarios para la gestación (lo que se conoce como ectogénesis), la investigación no plantea tales escenarios futuristas. Su objetivo era explorar las posibilidades de tratamiento de los bebés prematuros.

Más de un tercio de las muertes infantiles en Estados Unidos se atribuyen a la prematuridad extrema, principal causa de mortalidad neonatal.

Los bebés que sobreviven tienen una incidencia extraordinariamente alta de padecer enfermedades pulmonares crónicas severas y trastornos cerebrales, como la parálisis cerebral.

Hasta ahora han fracasado decenas de investigaciones sobre formas de incubación neonatal que pudieran ahorrar a los bebés la muerte o sufrimientos perpetuos.

La viabilidad humana en los países desarrollados se sitúa aproximadamente entre las 23 y 24 semanas de gestación, con 22 semanas el absoluto más temprano. El equipo de Filadelfia seleccionó corderos fetales biológicamente equivalentes en edad a los bebés a las 22-24 semanas.

Los prematuros de cordero fueron entregados y cuidadosamente albergados en bolsas de plástico blandas (biobolsas). El líquido amniótico artificial se hizo circular suavemente a través de las bolsas para eliminar las toxinas.

Dibujo esquemático del funcionamiento del útero artificial en corderos.
Dibujo esquemático del funcionamiento del útero artificial en corderos.

Tubos diminutos, insertados en los vasos umbilicales de los fetos, transportaron la sangre de las biobolsas a través de un circuito sin sacudidas donde se oxigenó, se recogieron fluidos y medicamentos y se devolvieron a los corderos. (Los corazones fetales solos condujeron la sangre a través de los circuitos).

Los corderos vivieron y maduraron durante cuatro semanas en las bolsas selladas. Su aspecto pasó de rosa, sin pelo y ligero, a blanco-lana, esponjoso y robusto.

Si las biobolsas pudieran adaptarse de forma segura para uso humano, podrían salvar anualmente la vida de cientos de miles de bebés en todo el mundo y prevenir la ceguera, la sordera, la parálisis cerebral y otros efectos perjudiciales de la prematuridad en millones de bebés másEl equipo espera comenzar los ensayos en seres humanos dentro de entre tres a cinco años.

Preguntas éticas prácticas

En la literatura de quienes comparten la ética cristiana no se han planteado objeciones sustantivas hacia estos sorprendentes biosistemas artificiales.

El consenso general ha sido y es que la investigación apunta a un triunfo en la medicina neonatal que debería ser bien recibido, y que su adaptación para uso humano debe priorizarse y financiarse generosamente.

Sólo los defensores del aborto provocaron alarmas.

Les preocupa que la tecnología pueda traducirse en un aumento significativo en la supervivencia de los bebés extremadamente prematuros, lo que amenaza con reducir la licencia para abortar.

Un periodista inteligente incluso opinó que la tecnología “podría desdibujar la línea entre ¡un feto y un bebé!”

Preguntas éticas especulativas

El responsable del equipo investigador de Filadelfia insiste en que la investigación no tenía intenciones a lo Matrix. Su objetivo, declara, era “ayudar a los bebés prematuros que ya nacen”, no coquetear con los anteriores límites de viabilidad.

Pero dada la historia de la investigación biomédica, especialmente el desarrollo y el uso cada vez más internacional de las formas ilícitas de tecnología de reproducción asistida (ART), tenemos razones para dudar de que todas las intenciones de los investigadores son o seguirán siendo tan benignas.

Por lo tanto, no es surrealista preguntarse: ¿Qué pasaría si se creara una tecnología que pudiera gestar con éxito a los seres humanos en un ambiente extrauterino desde una etapa mucho más temprana de desarrollo, incluso desde la etapa embrionaria?

No estoy realizando la pregunta técnica sobre si esto puede hacerse. Dejaré a otros más calificados discutir sobre esto. Estoy planteando la cuestión ética: ¿Cómo debemos responder a tal tecnología si está golpeando a nuestras puertas culturales?

La cuestión principal, pero no sólo moral, es si el uso de esa tecnología respetaría las normas absolutas que prescriben que la vida humana (inocente) nunca se asesinará intencionalmente y que las personas sólo vendrán a la existencia en el contexto de un acto matrimonial amoroso.

Si su perfeccionamiento requiriera la muerte de un solo ser humano -un embrión-, entonces nunca debería perfeccionarse. Si no es necesario, nuestra evaluación puede avanzar hacia el siguiente paso. De lo contrario, se detiene aquí.

Los utilitaristas han susurrado en los oídos de la humanidad desde el principio: “¡Salva incontables, sacrifica uno solo!”, y ríos de sangre inocente se han derramado por su súplica de “sólo uno más”. Ningún asesinato intencionado de inocentes. Nunca. Cualquiera de menos es gravemente inmoral.

Si suponemos que la tecnología podría perfeccionarse lícitamente, entramos en que algunos usos podrían ser legítimos y otros inmorales.

Aquellos que al usarlo cooperasen formalmente con los fines ilícitos de los usuarios de formas ilícitas de técnicas reproducción asistida (ART por sus siglas en inglés) harían mal.

Por ejemplo, algunos consumidores de fecundación in vito (FIV), especialmente homosexuales masculinos, tendrían que recurrir a úteros artificiales como tecno-subrogados.

Otras mujeres procrean a través de relaciones sexuales naturales, pero eligen la tecnología de la gestación por razones de conveniencia, estética o problemas menores de salud, sometiendo así erróneamente a sus bebés a riesgos desproporcionados tanto por la transferencia del “útero” como privándolos de la gestación materna.

El riesgo mismo de que la mera existencia de dicha tecnología haga la fecundación in vitro más fácil y, por lo tanto más deseable, es una preocupación ética muy seria para aquellos que contemplan tal posibilidad.

Si nos inquieta el mundo creado por la fecundación in vitro que hace que el coito sea opcional para la procreación, debemos estar especialmente preocupados por los úteros artificiales que hacen opcional la maternidad gestacional.

Pero la tecnología también abriría posibilidades para avanzar de gran manera en el bien humano. Se podría asistir a bebés prematuros a edades más y más tempranas. Las verdaderas crisis en las primeras etapas del embarazo no darían lugar necesariamente a un aborto espontáneo. Y podría ofrecer opciones de salvar vidas respecto a los más de 6000.000 embriones congelados en Estados Unidos.

Las personas de fe y de buena moral deben resistir el rechazo por el “factor repugnancia” de esa tecnología al alcance de la mano. Si pudiera perfeccionarse lícitamente y establecer garantías realistas para minimizar su abuso, deberíamos darle la bienvenida.

Aunque un útero artificial no es el lugar ideal para la vida humana en gestación, es mucho mejor que la muerte.

* E. Christian Brugger es doctor en Filosofía y especialista en Teología Moral y Filosofía Moral.

* Publicado originalmente en Culture of Life.

Fuente: https://www.actuall.com/criterio/vida/uteros-artificiales-amenaza-bioetica-u-oportunidad-para-la-reproduccion-humana/

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