Por David Hershenov*.

Llevo dando clase sobre la controversia del aborto a alumnos universitarios desde hace unos 15 años. La mayoría de mis estudiantes defienden el aborto. Discrepo con ellos, pero lo que es más preocupante es lo débil que son las razones que dan para su posición y cómo la mayor parte de su razonamiento puede justificar también el infanticidio.

Mis alumnos han tomado una decisión antes de haber estudiado el lado pro aborto del debate y, mucho menos, el lado pro vida. Uno hubiera esperado que hubieran reflexionado durante largo tiempo y leído con mayor profundidad antes de matar a alguien.

A continuación están diez de los peores, aunque los más populares, “argumentos” en defensa del aborto con los que me he encontrado. No son, ni tratan de representar, lo mejor que la literatura académica tiene que ofrecer. Más bien revelan el triste y preocupante estado de la posición pro aborto del ciudadano.

1.- El derecho a romper de forma igualitaria la ley

Mis estudiantes consideran que no es de recibo que sea más fácil recurrir al aborto ilegal para las mujeres ricas que para las pobres. Denuncian de forma vehemente cualquier prohibición del aborto que las mujeres ricas, educadas y bien conectadas podrán eludir mientras que las mujeres más pobres con menos dinero, educación y contactos encontrarán más difícil esquivar.

Confieso que, por mi parte, no recuerdo ninguna defensa de un derecho igualitario a romper la ley al leer la Carta Magna, la Ley Americana de Derechos, o la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Tal vez nadie ha reconocido  el derecho porque no existe tal derecho; un derecho igualitario a violar la ley podría socavar la ley misma, por lo que mis estudiantes no pueden identificar una sola ley que no sea más fácilmente violada por unos que por otros.

Seguramente la justicia no exige subrayar cada ley de los libros. Cierta desigualdad en la violación de la ley es, con certeza, mejor que los daños que produce la anarquía, ya sean distribuidos por igual o (con mayor probabilidad) de manera desigual.

2.- Los pro vida sólo se preocupan del que está por nacer

Es bastante común oír a los estudiantes criticar a los pro vida por no estar suficientemente preocupados por el bienestar de los seres humanos en otros estados del desarrollo vital. Los pro vida, ahí va el eslogan, son realmente “pro nacimiento”.

De nuevo, pienso, no parece que haya ningún principio general plausible que sostenga este reproche. Cuando las tropas americanas avanzaban para liberar los campos de concentración nazis, probablemente pasaron delante de cocinas de sopa khoser o bancos de alimentos sin pararse a ser voluntario o hacer una donación.

Puede que no tuvieran tiempo para echar una mano; puede que no tuvieran derecho a compartir sus raciones de combate. Tenían cosas más importantes que hacer. Que “solamente” fueron tan lejos para liberar los campos de concentración no significa que no estuvieran preocupados por la vida judía en general.

Una mirada más caritativa de mis estudiantes es que creen que los pro vida son hipócritas impulsados por preocupaciones distintas al respeto por la vida fetal. Incluso si eso fuera así, ¿importaría? La posición pro vida es o no verdadera con independencia de la hipocresía de las personas que la sostienen.

De la misma forma, algunos de los soldados que liberaron los campos de la muerte se limitaron a seguir órdenes o esperaban cobrar su paga. Señalar esto no supondría ninguna objeción a los argumentos sobre que el ejército americano debe tratar de liberar los campos de exterminio.

3.- La incapacidad de los hombres de quedar embarazados

Algunos estudiantes sugieren que como los hombres no pueden quedarse embarazados, no deberían entrar en el debate del aborto. Desde el momento en que sus cuerpos no pueden ser sujeto a ninguna ley promulgada, no tienen derecho a entrar a valorar la cuestión.

Por supuesto, como mi mujer ha observado, en el caso Roe contra Wade (la decisión que aprobó la ley del aborto) fue tomada a por nueve hombres en el Tribunal Supremo. ¿Estarán de acuerdo mis estudiantes en que es ilegítimo?

No, no lo estarán. Lo que mis alumnos tratan de decir es que los hombres pueden hablar sobre aborto en la medida en que su acción ayude a permitir a las mujeres tomar la decisión de abortar por sí mismas.

Suponiendo que esto determine el debate, mis alumnos tienden a olvidar que hay mujeres pro vida. Su política restrictiva sobre la libertad de expresión no elimina a su oposición, sino que crea una confrontación entre las mujeres pro vida y las mujeres pro aborto.

Incluso, si me pueden convencer de que están en lo cierto, no les permitiré salir antes de clase ni eliminar el tema de mi programa lectivo. Enseñaré sobre el aborto citando a las muchas mujeres pro vida que conozco o sobre las que he leído.

Por fortuna, mi mujer ha escrito docenas de artículos sobre el aborto y hemos mantenido centenares de conversaciones, por lo que puedo dar clase durante un largo tiempo sobre la inmoralidad del aborto incluso si debo comenzar cada cita con “mi mujer dice…”.

Si el debate sobre una política sólo puede ser seguido por aquellos afectados por dicha política, entonces las ecofeministas no pueden hablar sobre los males de comer carne, a menos que teman convertirse en comida de nuestro patriarcado agrícola.

Más allá, las mujeres estériles y las que han pasado la menopausia, como Cecile Richards, Gloria Steinem y Hillary Clinton que son, como yo, incapaces de quedarse embarazadas, deberán retirarse a una segunda fila. Es cierto que anteriormente en sus vidas las políticas sobre aborto podría haberles afectado, pero lo mismo es verdad para cada hombre que está vivo hoy porque sus padres no los abortaron.

4.- Las cargas del embarazo y la crianza de los hijos no está distribuidas de forma igualitaria

Los hombres están fuera de las cargas físicas y los peligros del embarazo, por no mencionar las amenazas sobre el empleo, la educación y la posición social que conlleva un embarazo inesperado y la crianza de los hijos.

Como sólo las mujeres pueden quedar embarazadas, sufren desigualdades por razones biológicas. Si las mujeres no pueden evitar por elección el embarazo que los hombres evitan por naturaleza, están permanentemente relegadas a una segunda clase ciudadana.

Sin embargo, ¿son las preocupaciones sobre la igualdad realmente decisivas para apoyar el aborto? Sospecho que no.

Sospecho que, si los hombres también quedaran embarazados y, en consecuencia, experimentaran las limitaciones correspondientes, los defensores igualitaristas del aborto seguirían respaldando el ‘derecho’ al aborto.

De forma similar, no reconsiderarían algunos derechos si en nuestra sociedad la maternidad incrementara el estatus de la mujer o su poder por encima del hombre, o si los hombres fueran legalmente obligados a encargarse de más tareas del cuidado de los hijos de tal forma que las mujeres no quedarían atrás ante las oportunidades sociales y económicas.

La lógica detrás de este argumento de desigualdad podría incluso justificar el infanticidio. Imagine a una mujer dando a luz en una comunidad aislada en la que no hay ninguna medicina ni sacaleches, nodrizas u otros sustitutivos. Ella debe dar de mamar las 24 horas, con el coste social, educativo y profesional relacionado con el padre del niño. Del mismo modo, una distribución desigual de las cargas no justifica matar al niño antes de darlo a luz.

5.- El Espíritu Santo inspira  a casi todos los pro vida

Casi siempre asigno a mi clase el ensayo ‘¿Por qué el aborto es inmoral?’ de Don Marquis. Inevitablemente, alumnos me acusan – y sus simpatizantes entre sus compañeros- de tener motivaciones religiosas.

Pero Marquis es ateo. En el artículo, critica los argumentos contra el aborto basados en la santidad de la vida. Cuando los pro aborto acusan a los pro vida ateos de tener motivaciones religiosas, estoy perdido. Tal vez los pro aborto creen que la influencia del Espíritu Santo es penetrante.

Dejando a un lado a los pro vida seculares ¿importa que muchos pro vida estén motivados religiosamente? Un estudiante me argumentó que las lecciones del filósofo David Oderberg (que no eran sobre el aborto) estaban motivadas por su anterior creencia religiosa en Dios y diseñadas para dar apoyo filosófico al teísmo.

Oderberg recordó memorablemente que Withehead y Russell dedicaron las primeras 100 páginas de su libro Principia Mathematica para probar que un más uno son dos, aunque parecía que ya habían creído tal proposición.

Fotografía publicada en 'Oggi' en 1975 en la que se realiza un aborto ilegal. Bonino es la mujer de la izquierda.
Fotografía publicada en ‘Oggi’ en 1975 en la que supuestamente se realiza un aborto ilegal. Bonino es la que atiende a la embarazada

6.- El peligro del aborto ilegal

Con considerable indignación, los estudiantes replican con frecuencia que si el aborto es prohibido, las mujeres morirán en el curso de abortos clandestinos. Estas muertes, de hecho, son tragedias dobles porque se llevan dos vidas.

¿Cómo de comunes –y de peligrosos- eran los abortos clandestinos antes de Roe? ¿Cuán habituales y peligrosos serían si el aborto fuera ilegal en algunos estados? La convicción de este argumento pro aborto depende de las respuestas a estas dos preguntas empíricas.

Incluso antes de responderlas, pienso, tenemos que preguntar si permitir el aborto podría ser una respuesta ética y sensible a los abortos a la ocurrencia de los abortos clandestinos y peligrosos.

Los fetos y recién nacidos tienen un estatus metafísico y moral comparable, que hacen su muertes más o menos igualmente dañinas. Si los padres resultaran muertos accidentalmente en el intento de realizar un infanticidio clandestino, la respuesta correcta desde la sociedad no sería la de legalizar el infanticidio y entrenar a personal para matar de la manera más ‘segura’ posible para sus padres.

Si los daños de las heridas auto infligidas no deberían garantizar la legalización del infanticidio, ¿por qué los abortos clandestinos ponen en peligro la vida?

7.- Matar para evitar las cargas

Debido a que los hijos son caros y consumen tiempo, el aborto es un asunto de “justicia social”; mis alumnos con frecuencia defienden el aborto sobre la base de que evita a los niños nacer entre pobreza, hogares rotos, vecindarios complicados, estigmas, malformaciones u otras adversidades.

En ocasiones algunas preocupaciones sobre la adopción, los orfanatos, la sobrepoblación y el abuso del medio ambiente se introducen en la mezcla.

Pero si consideraciones como estas son razones suficientes para algunas mujeres para abortar en algunos lugares y momentos, entonces son razones suficientes para el infanticidio en circunstancias similares.

Sin embargo, dudo que alguien afirme que sería justo si madres pobre o solteras de barrios deprimidos autorizasen al personal de la maternidad a matar a sus recién nacidos para salvarlos de las dificultades, para controlar el tamaño de la población y para aliviar la presión sobre el medio ambiente.

8.- El feto es literalmente una parte de la mujer embarazada

Algunos estudiantes, (generalmente de postgrado) insisten en que el feto es literalmente una parte de la madre y no una sustancia distinta que ocupa una cavidad en su interior. Si el feto no es una persona distinta, sugieren, entonces puede ser matado.

Irónicamente, el argumento de que el feto es literalmente una parte de la madre socava tres defensas del aborto bien conocidas.

Algunos dicen, primero, que el aborto remedia una violación fetal de la integridad corporal de la madre. Pero si el feto es una parte de la madre, no puede violar su integridad corporal. Sólo algo que no es una parte del cuerpo puede violar su integridad corporal.

Segundo, el feto es en ocasiones considerado un intruso. Pero una parte de uno mismo no puede ser un intruso de sí mismo.

La verdad es que no importa si el feto es una parte del cuerpo de la madre. Pongamos por caso a unos gemelos siameses que comparten partes que son esenciales para la vida de ambos. Nadie puede controlar esas partes compartidas y llevarlas con la madre después de la separación quirúrgica.

Así que ese “compartir” no importa moralmente, desde el momento en que hay límites de lo que puedes o no puedes hacer con las partes de tu cuerpo. Lo que importan moralmente son otros factores como el valor de los siameses y su capacidad de ser dañados o beneficiados.

Si matar inocentes fuera permisible, sólo cuando hay partes, entonces los recién nacidos podrías ser matados antes de que se corte el cordón umbilical, mientras los embriones que no se han implantado en la pared uterina no podrían ser eliminados. Curiosamente, los abortivos serían inmorales, pero el infanticidio no.

9.- Viabilidad

Aunque pocos de mis alumnos han leído la sentencia del caso Roe contra Wade antes de llegar a mi clase, muchos de ellos están familiarizados con el concepto de viabilidad en el que se basa esta infame decisión. Creen que mientras el feto llega a ser viable y puede sobrevivir de forma independiente a la madre, está permitido matarlo. Pero esta consideración, de nuevo, podría justificar el infanticidio.

Más arriba hemos tratado la posibilidad de que dar de mamar es la única fuente disponible para la crianza, en cuyo caso un bebé dependería del cuerpo de su madre para sobrevivir. (Y hay otros dependientes sobre los que no pensamos que haya libertad para matarlos. En la forma más amplia de entender el argumento de la viabilidad, los siameses o pacientes de la UCI no son viables, pues dependen, de los cuerpos de otros o de máquinas para su supervivencia).

Por fortuna para los dependientes postparto, la mayoría de los que defienden el aborto apelando a la viabilidad no cree realmente que la viabilidad es moralmente significativa. Mis estudiantes pueden llegar a estar de acuerdo que la viabilidad no es lo que importa, porque no creen que la permisibilidad del aborto cambiara si los hechos sobre el inicio de la viabilidad fueran diferentes.

No están de acuerdo en que el aborto sea permisible hasta el nacimiento si la viabilidad no se produjo hasta finales del noveno mes de embarazo y no estarán de acuerdo en que el aborto sería inadmisible durante prácticamente todo el embarazo si el embrión fuera viable desde unos días después de la concepción.

10.- Conocimiento de las perspectivas futuras

Muchos de los alumnos señalan que el feto abortado no sabe qué es lo que se pierde. La injusticia del asesinato, asegura el argumento, está en que priva a la víctima de su futuro, pero el feto no tiene idea sobre su futuro.

Es cierto, pero lo es para el niño asesinado. Algunos responden que el feto inconsciente, a diferencia del niño, no siente dolor. Pero la anestesia puede eliminar esta objeción.  Algunos replican que la ansiedad por la muerte inminente no puede ser anestesiada.

Pero en el caso de los recién nacidos, no sucede así. (Incluso los alumnos de universidad no esperan que una muerte durante el sueño sea sin dolor y por lo tanto no experimentan ninguna ansiedad acerca de estas tragedias nocturnas).

Conclusión: entre la endeblez y el cinismo

Estos son 10 de los peores argumentos para el aborto. Los he recopilado para llamar la atención sobre la pobreza de argumentos del proabortismo.

La actitud de mis alumnos me recuerda al cinismo de Jonathan Swift sobre que no se puede razonar con personas que tienen ideas que no fueron razonadas. Hallo consuelo en que la confianza de mis alumnos en sus posiciones haya disminuido y su respeto por el otro lado se haya incrementado.  Quizás el debate se vuelva más civilizado y un diálogo real, una recompensa menor en sí misma, pero un requisito previo para el progreso sustancial.

* David Hershenov es profesor de Filosofía en la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo.

* Publicado originalmente en The Public Discourse.

Fuente: https://www.actuall.com/criterio/vida/lestos-son-y-asi-se-desmontan-los-diez-peores-y-mas-populares-argumentos-a-favor-del-aborto/

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