No le ha bastado con introducir esa pena de muerte contra inocentes que es el aborto. Ahora quiere imponer el matrimonio homosexual y los niños “trans”, haciendo honor al título de Campeona Internacional de Género, que le concedió Naciones Unidas.
Ese es el legado con el que la presidenta socialista Michelle Bachelet pretende pasar a la historia, llevándose por delante el derecho a la vida, y los derechos de la familia en Chile.
Consiguió aprobar el aborto en un país donde dicha práctica era reconocida como un crimen en cualquier circunstancia y ahora va por más: pretende legalizar el “matrimonio” entre personas del mismo sexo y otorgarles “derecho” de adopción.

Faltan poco más de seis meses para que la socialista concluya su segundo mandato y parece estar empeñada en que todas sus reformas sean aprobadas o, por lo menos, que queden “encaminadas” antes de transferir la banda presidencial.

Su gobierno esta colocando en debate los “derechos” de los “niños transexuales”, o sea, con disforia de género o cuadros clínicos similares, y el llamado “matrimonio igualitario”.
Así el pasado 1 de julio anunció que enviaría al Congreso el proyecto de ley para el llamado “matrimonio igualitario” durante el segundo semestre del año. Al parecer la hora llegó.
De acuerdo Rolando Jiménez, dirigente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) Bachelet presentará la iniciativa éste lunes 28 de agosto, apenas una semana después de que el Tribunal Constitucional avalara su ley del aborto en tres causales.

Jiménez asegura que el texto garantizará a las parejas homosexuales todos los derechos y deberes de las uniones heterosexuales, sin excepciones, incluyendo la posibilidad de adopción y la filiación “homoparental”, y también serán considera los proceso de inseminación artificial. Todo lo que el movimiento LGTB desea.

La agenda progresista radical de Bachelet 

Durante su segundo gobierno, iniciado en marzo de 2014 y en tan solo cuatro años, Bachelet consiguió implementar la agenda progresista radical que no había logrado operar durante su primer mandato, de 2006 a 2010: ideología de género, aborto, uniones homosexuales.
El primer paso fue las unión civil homosexual. Con el beneplácito del lobby gay, Bachelet, promulgó el 13 de abril de 2015, una ley que creó el Acuerdo de Unión Civil (AUC) dando reconocimiento jurídico a las parejas homosexuales que conviven.
Casi todos los derechos que un matrimonio tiene ante la ley fueron atribuidos también a la convivencia homosexual. Sólo algunos quedaron fuera, como la posibilidad de adopción.
La ley era un deseo frustrado de Bachelet en su primer gobierno y que consiguió materializar gracias al amplio apoyo que consiguió articular, con ayuda de la Democracia Cristiana, en el Congreso, que la aprobó en enero de ese año.
Tan sólo dos días después de la promugación, dio “un paso” más, integrando una Mesa Interministerial para hacer realidad el llamado ‘matrimonio igualitario’ en el país.
El órgano fue integrado por representantes de la Secretaría General de la Presidencia, de la Secretaría General de Gobierno, de los ministerios de Relaciones Exteriores, de Justicia, de Salud, de Educación, de la Mujer y de Desarrollo Social.
Por parte de la sociedad civil sólo participaron  los dirigentes y abogados del Movimiento de la Integración y Liberación Homosexual (Movilh), el principal lobby LGTB. La constitución de un órgano así es inédito en la historia democrática del país. Seis ministerios y un lobby que marca la pauta.
El gobierno argumentó, en su momento, que esta configuración está justificada por la naturaleza del órgano. Hernán Quezada, director de Derechos Humanos de la Cancillería chilena, afirmó que era un ‘espacio de diálogo’ para encontrar una salida ‘amistosa’ a una demanda que Movilh había presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIH) contra el Estado chileno durante el gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014).
Fue implementada el 15 de mayo de 2012, luego de que el 4 de abril de ese año la Corte Suprema rechazara un recurso de tres parejas homosexuales a quienes el Registro Civil se negó a ‘casar’ por no existir en la legislación tal posibilidad.
Con la entrada al gobierno de la socialista Bachelet, el lobby LGTB Movilh, apoyado por otras organizaciones homosexualistas, decidió mantener la demanda, ofreciendo al Ejecutivo un motivo ‘legal’ para mantener ese tema en pauta, junto a un amplio abanico de reivindicaciones.

Quieren considerar la homofobia como crimen

Cuando el organismo fue creado, tanto el Movilh como la organización LGBT Iguales, informaron que, además del ‘matrimonio igualitario’, pretendían también conseguir  la creación de una ‘ley de identidad de género’; la modificación de la actual ‘ley antidiscriminación’ a fin de poder catalogar la ‘homofobia’ como crimen; y la adecuación del sistema educación para que integre la perspectiva de género desde la instrucción infantil.
Pues bien, Bachelet les ofreció un mecanismo adecuado para impulsar con agilidad lo que Luis Larraín, presidente de Iguales, llamó “agenda ambiciosa”.

De hecho, en agosto de 2013, aún como candidata su segundo mandato presidencial, en un discurso a organizaciones LGBT afirmaba: “yo soy partidaria del matrimonio igualitario”, pero “aunque imprescindible, no es suficiente”, el Estado debe garantizar un trato igualitario en todas las áreas.

Promoviendo “activamente desde la infancia” una cultura que reconozca y acepte las diferencias género como constitutivas de la sociedad.
Hoy, a pocos meses de terminar la presidencia, gracias a la base aliada aliada del gobierno, el lobby LGTB tiene las dos leyes que solicitó en 2015, la de “identidad de género” y la que criminaliza la supuesta “homofobia” tramitando en el Legislativo a toda máquina.
Ademas de una tercera, que determina que niños que padecen disforia de género sean tratados como “niños trans” en las escuelas.
Y el Congreso recibirá en los próximos dias la iniciativa de ley del “matrimonio igualitario” enviada por el gobierno.

Los niños podrán vestir de niñas en las aulas

Por su parte el Ministerio de Educación, por disposiciones de la mandataria, se ha empeñado sistemáticamente, para imponer la ideología de género en el sistema educativo, tal como lo había solicitado el lobby LGBT.
Además de contenidos que desconstruyen la identidad de niños y adolescentes en las instituciones de educación pública, el organismo estatal ordenó a los directores de todos los colegios del país que registren el “nombre social” de los alumnos que lo soliciten, reconozcan su “derecho” a usar el uniforme, ropa y accesorios que consideren adecuados a su “identidad de género” e instalen “baños inclusivos”.
Las escuelas están obligadas “promover espacios de reflexión, orientación, capacitación, acompañamiento y apoyo” sobre cuestiones de género a toda la comunidad educativa: profesores, funcionarios, padres y alumnos. No cumplir las directrices, según el ministerio, “constituye una infracción de suma gravedad”.
La Superintendencia de Educación también publicó las “Orientaciones para la Inclusión de Personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex” con el objetivo de “apoyar el desarrollo de prácticas respetuosas e inclusivas” al interior de los establecimientos.
La base aliada al gobierno impulsa un proyecto de ley de Identidad de género que permitiría el cambio de nombre y sexo en el Registro Civil para mayores de 18 años.
El texto orienta a los profesores, por ejemplo, a “transversalizar en el currículum educativo” las cuestiones de género.
La ofensiva homosexualista ha provocado la reacción de los  padres de familia que han comenzado a organizarse presentándose como “padres y madres objetores”. Aunque el Gobierno de Bachelet les ignora.

La última carta de su “legado progresista”

El envío de la iniciativa de ley para el “matrimonio” homosexual representa, de alguna forma, la última carta del “legado progresista” que deja Bachelet.
De ser uno de los pocos países donde el derecho a la vida y la institución familiar permanecían ampliamente protegidos en su ordenamiento jurídico, en menos de cuatro años la socialista consiguió demoler parte de ese sistema y reconfigurarlo. Esta dejando”encaminados” en el Legislativo los proyectos de ley que no consiguió aprobar antes.
Considerando los tiempos reglamentarios del proceso legislativo chileno, difícilmente los proyectos “encaminados” serán discutidos, votados y aprobados antes de que entregue la presidencia. La iniciativa del aborto por tres causales llevó dos años para ser aprobada, con todo y que el gobierno la pautó como iniciativa de urgencia.
La prisa de Bachelet para dejar todo “encaminado” parece estar pautada por un hecho de que el panorama electoral no es promisorio para la izquierda chilena.
La candidatura del ex presidente Sebastián Piñera les amenaza. Evidentemente que, también, la agenda progresista será utilizada a su favor para polarizar la elección en un país.

¿Qué sigue? “Niños trans”

La presidenta, que el título de “Campeona Internacional de Género” otorgado por Naciones Unidas, quiere pasar a la historia como la mujer que transformó el rostro de Chile.
El debate ahora, además del matrimonio igualitario, se centrará en los niños que padecen disforia de género y que están siendo presentados, sin ninguna base científica, como “niños transgénero“.
Tanto la “ley de identidad de género” como una iniciativa que modifica el artículo 28 de la Ley de Educación, que ya tramitan en el Legislativo, serán usadas para mantener vivo el debate.
La propuesta de cambio a la Ley de Educación determina que en “la educación parvularia fomentará el desarrollo integral de los niños y niñas y promoverá los aprendizajes, conocimientos, habilidades y actitudes que les permitan” apreciar sus “capacidades y características personales, así como también su identidad de género”.
Con ella se pretende asegurar que la perspectiva ideológica de género sea tratada desde la más tierna edad en el ámbito escolar y “naturalizar” ” los niños y niñas “transexuales”, que en realidad padecen “disforia de género” o presentan otros cuadros clínicos relacionados.
Uno de los promotores de la iniciativa es el candidato a la presidencia apoyado por Bachelet: el parlamentario Alejandro Guillier.
Fuente: https://www.actuall.com/criterio/vida/la-socialista-bachelet-completa-su-faena-en-chile-primero-fue-el-aborto-y-ahora-el-matrimonio-gay-y-los-ninos-trans/
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