Por Tomás I. González Pondal

Insisten. También insisto. A propósito de la decisión aprobatoria adoptada en Chile tocante al tema del aborto, hemos escrito sucesivamente «Los Bachelecidas», «Celebrantes de Asesinatos», «No aborte: viaje en la Voyage I (Celebrantes de asesinatos, Parte II)». En razón de la medida final adoptada por la Corte de Chile, destino estas breves palabras para oponerme una vez más al asesinato que es defendido por muchas personas como un “derecho”.

Michelle Bachelet está contenta; festeja. Celebra el triunfo diciendo que “hoy día han ganado las mujeres”. No ganó la mujer, triunfó la bestialidad. Triunfó gente que se propuso marcar una rivalidad entre la madre y el hijo, tomando partido por la madre en desmedro de su vástago. No tomaron partido por ambas vidas, sencillamente decidieron partir una de ellas, la más débil. Triunfaron los bachelecidas. Pero, ¿qué ganaron? ¿Es para el humano una ganancia cargar con la sangre del prójimo, más cuando ese prójimo es la más indefensa de las criaturas? ¡Por Dios!

De nuevo emite Bachelet su verso del “derecho”, esa mentira que dice: “Las mujeres de Chile hemos reconquistado un derecho básico que es poder decidir por nosotras mismas en casos extremos”. Asesinar al ser en gestación no es un derecho. No repetiré lo que ya dije en las otras notas sobre eso. Pero… más mentiras de grueso calibre. La bachelecida al hablar de “sí misma” incluye al “otro”, y el “otro”, el nasciturus, no es una misma cosa con ella, es un ser humano distinto.

En pocos días –dicen las noticias- Bachelet introducirá un proyecto para legalizar el “matrimonio homosexual”. Precisamente en este plano, teniendo presente lo contranatural y el peligro que supone para las sociedades, para las familias, para los niños, ante este peligro, Bachelet prefiere seguir su ceguera y negarse a reconocerlo. Aquí la opción irracional es a favor del peligro y la aberración.

Dieron el primer paso con las famosas “tres causales”. La puerta quedó abierta, y siguen los pasos de Ecuador: aborto libre. Bien lo resaltó la Mesa de Acción por el Aborto: “Falta el reconocimiento de la dignidad de las mujeres y, por tanto, su posibilidad de decidir cuando ellas así lo consideren”. Hace unos segundos dieron un paso, pero no les bastó; el de las tres causales duró nada. Lo obtuvieron y mostraron la verdadera cara. Y nos legaron la confesión: Su “dignidad” no estará completa, hasta obtener la completa gama de posibilidades asesinas.

Fuente: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=355066114924138&id=100012622573251

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